Sigo pasando desde hace años por esta pequeña taberna y ahí varias cosas que decir, no tienen servicio en terraza de ahí que los precios sean más bajos que en madrid y otros establecimientos de Patones, ( en la calle pozas me vale 3 euros o 3,70 un café y Marijose lo tiene a 2,50 muy bueno, la cerveza creo que eran 3 o 3,50 y en las mismas calles de Madrid pago a diario hasta 4 euros por tercio) , ahí en épocas que hay poco turismo y solo trabaja ella sin su camarero Esteban. Si queréis tranquilidad tenéis el pueblo entero, el estilo de esta taberna es fiestero y recuerda a las tabernitas hippies del centro de Madrid. Un lujo ya que en todos los establecimientos la alegria brilla por su ausencia. En cuanto al trato es excepcional por parte de ambos facilitando en todo lo posible al cliente, pero ojo si eres mal educado porque esto no es un bar al uso típico de Patones, si eres mal educado aquí también te lo harán saber. En verano los horarios cambian dependiendo de la gente que haya por el pueblo y pueden cerrar o abrir según el público que haya. No se puede aparcar en patones de arriba en ninguna época, aunque en verano no está el corte de carretera en patones de abajo, ni el...
Read moreEste bar de pueblo es un auténtico hallazgo. Su terraza encantadora, rodeada de plantas y luces cálidas, invita a relajarse en un ambiente tranquilo y acogedor. Con tapas clásicas y un personal atento, es el lugar perfecto para disfrutar de una tarde sin prisas, viendo cómo pasa la vida en el pueblo. Ideal para quienes buscan un rincón sencillo y especial.
Este bar de pueblo es un auténtico hallazgo. Su terraza encantadora, rodeada de plantas y luces cálidas, invita a relajarse en un ambiente tranquilo y acogedor. Con tapas clásicas y un personal atento, es el lugar perfecto para disfrutar de una tarde sin prisas, viendo cómo pasa la vida en el pueblo. Ideal para quienes buscan un rincón...
Read moreÍbamos a tomar un café 3 adultos con un bebé y estaba vacío dentro, el sitio es pequeño, pero, nosotros y una pareja que entró, cabiamos perfectamente con el carrito del bebé, pero al ver que llevábamos el carro, nos ha dicho que si queríamos, que metieramos al niño, pero el carro en la calle. Había hueco para el carro en frente de la chimenea y no había sillas para sentarse, así que, poco iba a quitar de asientos...en fin, con esa inclusión (siendo mujeres las que lo llevan) y amabilidad, no nos han quedado ganas de...
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