Mi experiencia en el restaurante La Pureza fue cualquier cosa menos pura. Aquel sábado aciago, me encontraba junto a mis tres heraldos (Bicicletero, Barbas y el siempre ambiguo Ramón) buscando saciar nuestra sed de colesterol y llanto. Al divisar la fachada, un bloque de hormigón gótico postapocalíptico, ya mi esfínter comenzó a temblar con presagios de tormenta.
Entramos. El suelo crujía como un cementerio de tortugas moribundas, y el aire olía a un cocktail entre cloro de piscina abandonada y sudor de seminarista. Fui recibido por una señora que, sin mediar palabra, nos lanzó un menú con la misma fuerza con la que los vikingos arrojaban hachas en las cruzadas del Lidl.
Nos sentaron en una mesa de hierro oxidado con manteles que parecían haber sido reciclados de los pañales de un mastodonte. La silla que me tocó tenía un clavo directo al ano, lo cual agradecí como recordatorio de que la vida duele. Barbas pidió agua, le trajeron orín de unicornio fermentado. Ramón solicitó una tortilla, recibió una piedra con cebolla.
El camarero, llamado según su placa "Kevin Jesús", parecía un emisario del apocalipsis: llevaba una coleta, dos dientes, y una mirada que gritaba "yo no elegí este camino". Nos sugirió el "Menú La Pureza", compuesto de lo siguiente: sopa de pan duro con lágrimas de cocinero, albóndigas a la deriva y un flan que temblaba por razones existenciales.
Al llegar la cuenta, un rayo cayó sobre nuestra mesa. 97 euros. 97. Por platos que en otro contexto serían pruebas en una cárcel medieval. Bicicletero sufrió una combustión interna y salió volando sobre su bici. Yo pagué en monedas de 10 céntimos mientras gritaba "¡no volveré a fiarme de Pornhub!". Ramón simplemente desapareció.
Jamás volveré. Solo sobreviví gracias a un cucurucho triple de stracciatella y al abrazo tierno de un gato callejero. La Pureza… sí, la pureza de...
Read moreHoy se me ha ocurrido acercarme a tomar algo en la terraza de la Pureza con unas amigas, cual ha sido nuestra sorpresa que aún teniendo un cartel que indica que a partir de las 20h hay servicio de terraza no nos han hecho ni caso. La camarera salió a limpiar una mesa que estaba a nuestro lado y ni se digno a saludar y ni mucho menos a tomarnos nota. Al final hemos entrado en l local para pedir la consumición,volvemos a nuestra mesa de fuera y en ningún momento se ha dignado a servirnos la consumición . En serio que está es la forma de actuar? Quiero pensar que no estaba la dueña del local. ..Al final después de una hora aproximadamente nos hemos marchado sin tomar nada...No se que nos esta pasando. Luego preguntamos porque...
Read moreCamarera mal educada , una sin vergüenza da mala imagen al establecimiento no se cómo el jefe aún la tiene en nómina, nos tuvimos que levantar de la terraza por qué aún habiendo un cartel de horario de servicio en terraza la camarera se negaba a atenderla,los usuarios se tenían que levantar al interior del bar y coger las bebidas y tapas para poder consumir,más tarde le preguntamos por el cartel y nos respondió de forma grosera y despectiva , la verdad es que el bar no merece ese servicio, añadiendo que otro día que consumimos en ese bar en la fiesta de (la hiniesta )la misma camarera iniciaba el servicio de tarde borracha mofándose de ello a los otros camareros,una...
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