Pésima educación de la dependienta, que por lo leído en otras reseñas no ha sido casual ni excepcional. Hoy lunes a las 17.30H, íbamos a merendar a esta pastelería porque era el cumpleaños de mi madre y como vimos una mesa libre desde fuera entró mi mujer a preguntar si había sitio para 4 personas. Además mi madre va en silla de ruedas. Salío mi mujer y comentó que entendió que sólo había mesas para dos personas. Como no lo entendimos muy bien entré a preguntar si disponían de mesas también de 4 personas para volver más tarde. Al entrar y preguntarle a la dependienta esta duda, me dijo en un tono no muy amable que no venía a cuento: “Sí tenemos mesas para 4 clientes pero están ocupadas como ya le dije a la persona que entró antes que usted y como comprenderá no voy a levantar a nadie para que se sienten ustedes” (SIC). Me quedé de piedra porque tras la razonable duda expuesta por mi parte, no encajaba esa delirante respuesta, pues obviamente no entré para que sacara a nadie a la fuerza del establecimiento. La maleducada dependienta prejuzgó sin lógica alguna y sin venir a cuento el motivo de mi pregunta, que era tan sencillo como lo que le indiqué: si disponían de mesas también de 4 personas para volver más tarde. Fue muy desagradable porque lo dijo en tono seco y alto y las personas que estaban en las mesas, interpretaron que yo quería levantarlos de la mesa para sentarnos nosotros. Totalmente Kafkiana e incómoda la situación, además de gratuita y sin venir a cuento y provocando en mi madre, que fue testigo de todo desde fuera, una situación molesta que casi arruina su celebración de cumpleaños. Le indiqué que su apreciación y respuesta estaban fuera de todo contexto y de todo respeto hacia nosotros y deseándole una buena tarde, nos fuimos a otra pastelería que está a unos 100m en la cera de enfrente dirección a la playa, donde nos atendieron de lujo. Con profesionalidad, cariño y respeto. Todo de los que carece esta maleducada dependienta que flaco favor hace al prestigio de esta clásica pastelería gijonesa. Así les va a ir de cine, regalando clientes a la competencia, porque mi familia no...
Read morePues os voy a explicar y relatar mi experiencia. Lo primero y empiezo por lo bueno es que su calidad es espectacular y su producto muy bueno ... pero sí que este año como cada año reservo mi tarta para la cena de nochebuena para mis padres y he notado algo diferente. He estado literalmente en una cola 70 minutos para recoger la tarta que tenia encargada... increíble! Y la gente que no tenía reserva entraba sin esperar. Intente explicarle a la chica que se suponía que lo organizaba todo que era mejor no reservar nada porque entrabas antes y ella solo me gritaba y me decía que me saliera afuera... pero bueno ahí la gente seguía entrando y se colaba todo el mundo y otros esperando una cola de casi hora y media... un desastre de organización y sobre todo la chica de unos 50 con pelo rubio y rizado muy maleducada con los clientes, porque se lo decías y ella te gritaba.
Es una pena tener un producto tan bueno y que la experiencia de compra sea tan mala. Sin duda no vuelvo mas por esa mala organización y esos malos tratos a los clientes y recomendaría sin duda no ir por muy buena que sea la tarta.
Mis padres me han comentado que han cambiado de dueños porque era la primera vez que me pasaba ahí y no daba crédito y puede ser por eso la mala atención que daban.
Señores ... escuchen con respeto lo que les dicen los clientes porque seguro que aprenden algo y hace que las experiencias sean mejores. Desde luego que yo no vuelvo más. Que les vaya muy bien y traten a todo el mundo igual y con humildad!
Y por cierto a la chica que me dijo ante mis quejas que estábamos en pandemia y que un poquito de respeto le diría no tiene ni idea de lo que dijo... el respeto que lo tenga ella y que se lave la boca antes de decir a un cliente nada así que no sabe ni lo que ha pasado ese cliente , ni a lo que se dedica.
Un saludo y espero que reflexionen mis...
Read moreA las once de la mañana compramos una charlota, la chica nos dijo que tenía que reposar, que la metiésemos a la nevera y para las dos ya estaría para comer. El concepto de reposar ya nos pareció raro, pero bueno. A las dos y media la sacamos y estaba completamente congelada, solo la pudimos partir con cuchillo. La nata llena de cristales de hielo y el turrón como una piedra. Llamamos por teléfono para comentar y todo excusas peregrinas, para acabar diciendo que haberla dejado fuera o que si preferíamos una de siete euros del Alcampo, que allá cada uno con sus gustos. Si vendéis una tarta congelada, al menos decirlo, y ya decide el cliente si la compra o no. Esta es la cuarta que compramos y nunca había salido así, de hecho era la mejor charlota que había probado nunca, pero después de esto no volveré a comprar nada en la vida. Será por confiterías, para tener que aguantar que te engañen y te...
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