Allá por los años 1100 empezó una iglesita con la repoblación llevada a cabo por Alfonso I el Batallador. Con los años, bajo los agustinos se construyó el magnífico claustro románico, se amplió la iglesia con planta de salón, tres naves y muy grandes dimensiones. El conjunto se elevó también a título de Colegiata. En pleno Renacimiento, s XVI, torre e iglesia se cayeron y en la rápida remodelación cambiaron algunas medidas que se llevaron una de las cuatro alas del claustro. Recelos, envidias o intrigas durante siglos desde el obispado de Osma, impidieron que no fuera hasta 1959 que, por bula papal de Juan XXIII, le llegará el título de concatedral.
En resumen románico gótico y renacentista conviven en este conjunto monumental. De aspecto exterior simple, como de gran iglesia incluso austera, hemos entrado a través de la portada sur plateresca con San Pedro arriba dando la bienvenida. Nos recibe un templo muy oscuro, frente a nosotros, en la pared del otro lado, una puerta abierta con luz del día. Es la entrada al claustro. Un señor sentado al lado de una mesita nos cobra 2 € por persona, y como no nos movemos porque estamos esperando una información, un folleto, algo,. . . Al rato lo que hace es darnos las entradas e indicarnos que empecemos la visita. A la izquierda de la puerta hay una campana. En el momento no supimos nada, buscando información hemos sabido después que las campanas de esta catedral tienen una historia muy interesante. En el claustro se echa en falta también explicación de folleto o de guía que nos ilustre, es magnífico con capiteles que alternan motivos vegetales con otros historiados. Volvemos a la Iglesia, hermosos retablos pasos profesionales y un magnífico tríptico flamenco. Todo el conjunto presenta apariencia perfecta, restauraciones acertadas y constituye un eslabón más del rompecabezas de joyas que forman esta hermosa ciudad del joven Duero. Pero también da una impresión de no estar puesta en valor, de no interesar demasiado a sus...
Read moreLa concatedral de San Pedro, auténtica joya de la arquitectura románica castellana con la que cuenta la ciudad de Soria (España). Desde 1959 acumula el título de concatedral, fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con El Burgo de Osma; hasta ese año se titulaba colegiata de San Pedro. La primitiva iglesia pudo tener su origen en los años en que Alfonso I el Batallador, ocupado en los asuntos castellanos por su matrimonio con Urraca de Castilla, emprendió la repoblación de Soria (1109-1114). No ha quedado constancia arqueológica de la antigua iglesia pero si documental, calificada por la historiografía como «simple y rústica iglesia, [...] reducida parroquia». La iglesia fue donada por el concejo de Soria al obispo Juan II de Osma, el 26 de julio de 1148. En 1152, Juan, obispo de Osma, donó la iglesia a los canónigos de la regla de San Agustín y elevó la iglesia a la categoría de colegiata.[2] Constituidos los canónigos en comunidad monástica, decidieron derribar el templo antiguo y erigir uno nuevo. Para ello contaron con el favor de los monarcas castellanos, que se fue plasmando en numerosos donativos...
Read moreLe ocurre y le pasa lo mismo que a la concatedral de Guadalajara, por ejemplo, es el templo de mayor relevancia de la capital de la provincia pero, la catedral está en Burgo de Osma.
Anécdota: hace años, tuve la dudusa suerte de sentir el crujido de la pieza de madera que se rompió e hizo que una de las campanas, callera al suelo de una de las calles en las que rodean la catedral, no la concatedral. ☹️ Ahora hay una placa conmemorativa porque al ser horas en las que nadie frecuentaba las calles, no pasó nada.
Seguro que a las campanas de la conca de Soria no le pasa algo igual. Debe de ser de materiales de construcción de canteras cercanas y como no, Soria bien merece una visita. Recomiendo viistar sus calles y parques, durante el otoño, por lo romántico del lugar o el último finde, en el...
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