Bar Lavalle is a classic bodegón representing the authentic spirit of Buenos Aires. In fact, it’s places like these that keep that spirit alive. Service is impeccable. You can tell they’re friendly to customers even before stepping inside—the door says “we accept credit cards and we do not charge table service.” That alone is unique in Buenos Aires. Too many places say the opposite. It’s a clever way to let you know, right away, that you’re in the right spot. The kind of place that treats their customers with humanity when you walk in the door and as family as you walk out.
Prices are very affordable. There’s an unspoken expectation that you’ll linger for a sobremesa at your table, in true Argentine tradition. The food is excellent—as is the bread. The whole experience captures the soul of the city.
Thank you to the owners and the hardworking staff, who show up every day with a smile, for keeping this place alive after nearly 100 years. Don’t settle for chains or overpriced hip spots with QR codes, where prices fluctuate by the hour and the experience feels like it could be anywhere. Come here and experience the true...
Read moreSi bien es un espacio que celebro haber empezado a frecuentar hace poco tiempo y no considero estar en condiciones de colocar una calificación baja - los precios son razonables, siempre recibí buena atención por parte de los camareros, todo lo que he probado fue de calidad y el espacio es bellísimo -, el día de ayer viví una situación de violencia enorme que se minimizó demasiado. En la mesa frente a la que estaba sentada junto a mi familia - quiero agregar que estaba acompañada por mi abuela, una señora de OCHENTA Y OCHO AÑOS -, había un grupo de personas con una niña excesivamente ruidosa. Las conversaciones que intentamos tener con mi familia, estando a muy poca distancia, eran imposibles, literalmente no nos escuchábamos. Lejos de registrar que es un bar y no una plaza de juegos, quienes estaban a cargo de esa criatura - que obviamente estaba aburrida y quería jugar y estaba en la suya, nada en contra de eso - no pusieron un límite. Frente a eso, alguien chistó y, como el padre de la criatura pensó, imaginó, creyó que esa persona había sido yo, comenzó a insultarme a los gritos de una forma muy violenta. Incluso se puso de pie como si fuese a golpearme. Tristemente, el gerente se acercó en una aparente buena voluntad de resolver el conflicto y su brillante idea luego de la agresión inaceptable que recibí fue que MI FAMILIA Y YO NOS RETIRÁSEMOS SI NO NOS SENTÍAMOS A GUSTO. Incluso cuando le sugerí que tomara acciones reales sobre lo sucedido, me dijo de forma sarcástica si quería que se llame a la policía. Ingresé al baño muy angustiada y en ese momento, había un muchacho limpiando el baño de mujeres que me pidió que espere. Sinceramente, después de esa situación violenta y angustiante, necesité estar un momento a solas, me encerré en el baño a llorar. Le pedí disculpas y le dije que no podía esperar. Por supuesto, también reaccionó mal: "señora, le dije que no se podía entrar" (no recuerdo literales palabras, pero por ahí iba la cosa). ¿La solución que nos dieron al finalizar la jornada? Un 10% de descuento de lo que se consumió. Qué plato, chicos... Si ese es el manejo frente a situaciones como tales, no aconsejo acudir, violentos impunes dentro de los comensales pueden estar frente a tu mesa. (acá y en todos lados, pero JAMÁS viví algo similar en otro espacio y pocas veces me sentí tan desprotegida y doblemente...
Read moreSiempre que voy de paseo al centro porteño evito comer en los lugares tradicionales de Avenida Corrientes. Una amiga me sugirió esta esquina en una calle paralela a la avenida de los teatros. Llegamos un día previo de un feriado alrededor de las 8 de la noche y estaba lleno. Nos sugirieron la barra pero justo una pareja dejaba una pequeña mesa y nos ubicamos allí. Las mesas están muy cerca una de la otra. Se hace difícil transitar entre ellas y para dejar la mochila qué llevaba no había espacio. Al lado de nuestra mesa había una redonda para 8 o 10 personas que incomodaba bastante. La moza pasaba y chocaba el respaldo de nuestras sillas. No a propósito claramente pero no hay suficiente lugar de circulación. La comida: carta muy extensa para todos los momentos del día. Hay sánguches, picadas frías y calientes, platos fuertes calientes, postres, bebidas varias con o sin alcohol. Pedimos una jarra de litro y medio de sidra de grifo y la trajeron con dos panchos caseros y papas fritas sacas. Como plato principal nos sigamos con uno nuevo de la carta: pamplinas rellena con morrón, verdeo y crema acompañada de papas fritas. La sidra bien fría lo mismo que los vasos. Punto a favor. La pamplinas abundante. Carne de pollo suave con un relleno de verdeo y morrón salteado. Todo el relleno venia con crema de leche. Para mi gusto muy grasoso aunque bien sabroso y condimentado. Nos trajeron sal y pimienta para colocar a gusto. Creo que es un buen lugar para un almuerzo o cena rápida. Comida simple. Platos correctos. Los precios de los principales 16 mil promedio. Se puede comer por menos también. No me deslumbró lo que pedí. Destacó el servicio de la moza. No lo recomiendo como.salida en pareja si estas buscando...
Read more