El lugar en sí es muy pintoresco, muy bien cuidado y con una bella vista. Adentro existe un pequeño museo que informa acerca de los orígenes del pueblo y de la llegada del ingeniero que participó en su diseño y construcción. Los baños son cómodos y se mantienen en respetable estado de higiene. La atención de las camareras es muy buena. El único punto realmente malo es la comida, cosa importante para un restaurante. Pedimos el plato alemán que indica que es para dos pero no lo es de ninguna manera : trajeron en un plato común una chuletita sola de cerdo, una papa mediana en trozos (estos dos alimentos fue lo único con buen sabor si bien para nada alcanza para 2), una salchicha gruesa y otra fina ( ambas con sabor a grasa), una rodaja asada de un fiambre sin buen sabor y un poco de chucrut verdaderamente incomible por lo salado y saturado de vinagre. Como postre nos arriesgamos no sin antes preguntar, por panqueques: otra desilusión. Eran elásticos, como goma y ni siquiera el cuchillo podía con ellos. Sugerencia: ir a conocer pero comer es un gasto de dinero inútil. El plato alemán salió $900 para dos.... pero...
Read moreEste restaurante/ bar fue la casa en donde el Ingeniero Helmut Cabjolsky diseñó los rincones de la Cumbrecita, la Capilla, la distribución de las calles, incluyendo esta vivienda junto al río. Él mismo se definía como el autor de La Cumbrecita. Nació en Berlín en 1920, llegó a la Argentina en 1932. Fue un destacado Ingeniero, que construyó más de 300 puentes en nuestro país. Vivió en este pueblo hasta su fallecimiento en 2014. Los objetos que decoran este bellísimo lugar pertenecieron a él y a su familia. Es un sitio realmente mágico. Su vista es espectacular. La atención es excelente. La comida exquisita. Pedimos truchas con papas rústicas , un manjar. De postre muy rico helado de chocolate. Y luego té de frutos rojos y un café cortado. Precios acordes a lo ofrecido. Para ir en pareja, con amigos o familia. Posee un deck con mesas en el exterior. Ideal para compartir un hermoso y agradable almuerzo, merienda o simplemente tomar un trago al atardecer. Totalmente...
Read moreLa atención de las camareras es muy buena. El único punto realmente malo es la comida, cosa importante para un restaurante. Pedimos el plato alemán que indica que es para dos pero no lo es de ninguna manera : trajeron en un plato común una chuletita sola de cerdo, una papa mediana en trozos (estos dos alimentos fue lo único con buen sabor si bien para nada alcanza para 2), una salchicha gruesa y otra fina ( ambas con sabor a grasa), una rodaja asada de un fiambre sin buen sabor y un poco de chucrut verdaderamente incomible por lo salado y saturado de vinagre. Como postre nos arriesgamos no sin antes preguntar, por panqueques: otra desilusión. Eran elásticos, como goma y ni siquiera el cuchillo podía con ellos. Sugerencia: ir a conocer pero comer es un gasto de dinero inútil. El plato alemán salió $900 para dos.... pero es para uno. No...
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