Desde el momento en que se cruza el umbral del restaurante Ceiba, es evidente que la experiencia será única. Ideal para una escapada romántica, este enclave gastronómico promete una aventura culinaria amazónica sin igual, y vaya que cumple lo que promete.
La velada comenzó con una cálida bienvenida por parte de Claudio, nuestro atento mesero, cuya profesionalidad y conocimiento del menú nos impresionaron gratamente desde el inicio. Su recomendación del Pan de Queso Brasileño fue un acierto; el pan llegó caliente, con un exterior crujiente perfectamente dorado y un interior que derretía, elástico y gustoso, un preludio delicioso para lo que estaba por venir.
El plato estrella de la noche fue, sin dudas, el Tártaro de Ciervo. Cortado con precisión y aliñado de manera exquisita, el tártaro era una fusión de sabores que hablaba de la frescura y la calidad de los ingredientes, todos alineados con la temática amazónica del lugar. La experiencia de degustar un plato tan sofisticado en un ambiente que recrea con tanta fidelidad la selva tropical, fue simplemente espectacular.
A continuación, el Cerdo con Barbecue de Guayaba se presentó como una obra maestra de sabor. La carne, tierna y jugosa, se complementaba a la perfección con el barbecue de guayaba; un toque dulce, tropical que transformaba un plato familiar en algo exótico y novedoso. Este plato no solo satisfizo nuestro paladar, sino que también fue una muestra del ingenioso uso de frutos locales en la cocina de alta gama.
Para cerrar con broche de oro, el postre de Piña Colada fue una revelación. No era simplemente un postre, sino una experiencia en sí misma. Ligero, refrescante y aromático, cada cucharada nos transportaba a un paraíso tropical. La presentación del postre fue impecable, y su sabor, un equilibrio perfecto entre la piña y el coco, era un testimonio del cuidado y la creatividad del chef.
La ambientación de Ceiba merece una mención aparte. Cada detalle, desde la música de fondo hasta la decoración, está pensado para sumergir al comensal en un entorno amazónico. Las luces tenues y los sonidos de la naturaleza en el fondo crearon una atmósfera relajante y mágica, ideal para una cena romántica.
En conclusión, Ceiba no es solo un restaurante; es un destino. Ofrece una experiencia culinaria envolvente que celebra la riqueza de la Amazonía con platos que son tanto un deleite visual como gastronómico. Es el lugar perfecto para aquellos que buscan aventuras culinarias en un entorno extraordinario. Si buscan impresionar a alguien especial o simplemente disfrutar de una cena sublime, Ceiba definitivamente debe estar...
Read moreCeiba es una joya culinaria que celebra lo mejor de la cocina latinoamericana con un enfoque contemporáneo y una ejecución impecable. Desde el momento en que entras, el ambiente te envuelve: una mezcla de elegancia tropical, iluminación cálida y detalles cuidadosamente seleccionados que hacen del espacio algo íntimo y sofisticado a la vez.
La carta es una verdadera exploración de sabores, con ingredientes frescos, presentaciones artísticas y combinaciones que sorprenden sin perder la esencia de lo tradicional. Cada plato cuenta una historia, y es evidente la dedicación detrás de cada preparación. Los mariscos son especialmente recomendables, al igual que las carnes, cocinadas al punto exacto y con salsas que elevan el plato a otro nivel.
El servicio es otro punto fuerte: atento, cordial y muy conocedor de la carta, siempre dispuestos a guiarte en la elección del vino o a explicar cada detalle del menú. Además, la coctelería merece una mención aparte —creativa, equilibrada y visualmente impecable.
Ceiba no es solo un restaurante, es una experiencia sensorial completa que combina sabor, estética y hospitalidad. Ideal tanto para una cita especial como para una celebración con amigos. Sin duda, un imperdible para quienes buscan alta cocina con alma...
Read moreEl mejor ejemplo de cuando un mal servicio y una mala atención destruyen toda la experiencia. He ido varias veces a Ceiba, y la comida es rica, pero jamás pensé que porque tenían una oferta con el Banco de Chile y el restaurante estaba lleno, pero no repleto, la experiencia iba a ser tan desastrosa. Una hora y media para que me trajeran los platos. No me ofrecieron ni un maní, ni un pancito. Es que impresionante, porque cuando voy al baño y veo que hay unas tacitas con maíz cancha, y le pido a la persona que está ahí si puedo sacar. El mozo jamás me trajo nada, jamás me ofreció nada, jamás nos retiró. Cuando pedíamos algo, jamás fue con buena intención. Fue la peor atención que puedo haber tenido. Realmente, terrible. Qué desastre. No vuelvo jamás a este restaurante. Jamás. Qué mala experiencia. Nunca hubo nadie a cargo arriba de los mozos. Salvese quien pueda. Esa fue la...
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