No voy a hablar de la comida porque no hemos podido comer allí, pero si del trato tan malo que han tenido con nosotros. Les he llamado esta mañana, a eso de las 13h, diciéndoles que si tenían mesa para dos (he buscado un sitio para comer cerca de casa con buena puntuación y comida “diferente” que no hemos ido nunca), y me ha dicho que si, le he dicho que teníamos un perro, y me ha dicho que entonces no se podía porque no tienen terraza y dentro no dejaban… entonces le he dicho que le iba a preguntar a mi mujer si íbamos sin el perro o buscábamos otro sitio y sin haber llegado a preguntar me ha dicho la mujer “¿pero es pequeño?” Y le he dicho que si, un caniche. Me ha dicho que si podía llevarlo en su “caja” y le he dicho que tan pequeño no es, pero que sí que le hemos llevado a varios restaurantes y siempre se porta bien, y me ha dicho que si podía “cargarlo encima” y le he dicho que no, que él se tumba debajo de la mesa y está quieto… y que no ladra y está tranquilo, por eso, porque ya le hemos llevado a varios sitios y siempre es así… entonces me ha dicho que vale, que podíamos ir. Le he dicho que llegaríamos sobre las 13:30 o 13:45 como mucho… y hemos ido. Cuando hemos ido a entrar un señor de malos modos, desde el fondo del bar, sin decirnos nada ha empezado a hacernos el gesto de que no con el dedo y señalando como para afuera… con muy mala educación… entonces le he dicho que habíamos llamado y nos habían dicho que si, cosa que han corroborado las personas sentadas en una mesa porque supongo que habrían oído hablar a la mujer por teléfono con nosotros o se lo había contado… y entonces el hombre se ha ido, ha salido la mujer y muy sonriente ha dicho que era muy grande… ya ves, muy grande un caniche, que además ya estaba todo hablado por teléfono, que si me dice de primeras que no se puede, pues no vamos y listo, pero no darle todos los detalles por teléfono, que me diga que si puede y en la puerta nos digan que no… muy mala atención, educación y mal servicio… desde luego ya no iremos ni sin perro ahí, porque gente que trata así a su posible clientela, a mí no me apetece gastar ni un duro en su local. No se puede decir que si a una cosa y luego cambiar de opinión ya estando allí, te la envainas y cumples tu palabra… por suerte en Alcobendas tenemos muchísimas opciones de restauración y cada vez más que admiten ir con el perro, así que no es ningún trauma, pero si dejar constancia de las malas formas de los que regentan este local. Ya me gustaría a mí que todos los que tenemos perro dejásemos de ir a los locales que no los admiten… que ya hay más perros que niños en este país… pero vamos, eso es lo de menos, la peor parte ha sido no cumplir con la palabra habiendo dado todos los detalles...
Read moreUn rincón de Venezuela en cada bocado
Si estás buscando una auténtica experiencia gastronómica venezolana, este restaurante es el lugar perfecto. Desde el momento en que cruzas la puerta, te envuelve una cálida bienvenida que refleja la hospitalidad venezolana en su máxima expresión. Los anfitriones hacen que te sientas como en casa, compartiendo su cultura con una sonrisa y un trato excepcional.
La comida, sin duda, es el alma del lugar. Cada plato está cuidadosamente preparado para capturar los sabores tradicionales de Venezuela. Desde las crujientes arepas rellenas con generosas porciones de carne mechada, queso guayanés o reina pepiada, hasta los tequeños dorados y el inconfundible pabellón criollo, cada bocado es un viaje a la tierra del sabor. Para acompañar, no puede faltar una frescolita, Maltin Polar y por supuesto la cerveza Polar o Zulia.
Pero lo mejor de todo es la relación calidad-precio. Aquí puedes disfrutar de ingredientes frescos y recetas auténticas a un costo accesible, permitiendo que todos puedan saborear lo mejor de Venezuela sin gastar una fortuna.
Si buscas una experiencia gastronómica genuina, con excelente comida y un ambiente acogedor, este restaurante es sin duda una joya que no puedes dejar pasar. ¡Un pedacito de Venezuela en...
Read moreHe sido cliente constante de este restaurante durante años porque el sabor siempre ha sido excelente, muy casero y auténtico. Aunque la espera ha sido larga en muchas ocasiones, valía la pena por la calidad de la comida.
Lamentablemente, esta última experiencia me ha dejado con la decisión de no volver. El tamaño de las arepas ha disminuido considerablemente y la cantidad de carne es muy poca en comparación con su precio. Pagar casi 10 € por una arepa mediana con poca carne me parece absurdo. Entiendo que los precios han subido de 7 a 10 €, pero si al menos hubieran aumentado el tamaño o la cantidad, sería justificable. Pedí un par de cosas y terminé pagando 50 €, lo mismo que cuesta en Uber Eats, sin ninguna diferencia de precio en tienda.
Con lo que cuesta una sola arepa aquí, puedo comprar un plato mixto en otro sitio con mucha más cantidad. Es una pena, porque este es el tipo de restaurante que uno quisiera apoyar, especialmente porque lo atienden personas mayores y es un negocio muy local entre latinos. Sin embargo, con estos precios desproporcionados, no tiene sentido seguir viniendo. No volvería a menos que ajusten...
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