Sin dudarlo, la mejor cervecería que he estado en toda España. No es una cervecería al tipo, del estilo de un irlandés o cosas por el estilo. Se trata de una cervecería que tiene más de 3500 cervezas catalogadas y unas 300 en stock en el propio establecimiento. Además de ésto, el dueño de la cervecería es un auténtico apasionado de la cerveza. Su cervecería, más que su negocio, es su pasión. El trato es fenomenal. Cada vez que vas a pedir una cerveza el dueño te recomienda cuál tomar. Te hace varias preguntas del estilo, ¿qué tipo de cerveza te apetece? ¿Has tenido un día duro o divertido? ¿Cuál es tu estado de ánimo? Y cosas por el estilo, y dependiendo de lo que vayas contestando te va recomendando una cerveza u otra. Los precios no son caros para ser cervezas de importación todas ellas. De hecho, una pinta en esta cervecería te puede costar lo mismo o menos que en un irlandés del centro de Madrid. Además de cerveza, también se puede ir a cenar a esta cervecería. En su carta puedes encontrar, entre otras cosas, diferentes tipos de tostas y comida estilo alemana. Sin dudarlo, para repetir una...
Read moreEspectacular sitio donde uno puede vivir auténticas experiencias en el mundo de la cerveza. Cientos de tipos de cervezas artesanas con sabores de todo tipo y de todo el mundo se unen en este local, en el que bajo una buena gama de platos para comer hacen de este sitio un lugar único en todos los alrededores. A destacar las impresionantes bandejas de salchichas alemanas con puré de patata y cebolla frita...Vamos...para caerte la baba. Si que es cierto, que algunos precios suben un poco, pero bien es cierto que el servicio, los conocimientos del dueño, su continuo asesoramiento de cara al cliente y la calidad de sus productos lo valen. Venir aquí y pedirte una Heinekken o una Cruzcampo, etc por ahorrar 3 euros, es un sacrilegio. Aquí se viene a degustar la buena cerveza artesana. Yo voy de vez en cuando y voy a seguir yendo. Para degustar una buena cerveza y aprender sobre ellas, no hay...
Read morePor donde empezar. Desde la impresión que causa el lineal de cervezas que hay en el salón interior (que sólo araña la superficie de la amplia carta de la que disponen), pasando por las incréibles tablas de quesos, patés y salchichas, hasta lo agradable y cuidado del local. Pero si hay algo que situa a Schoppen frente a otros lugares de peregrinación de los que nos consideramos cerveceros es su dueño, Fernando. Es el perfecto ejemplo de una enciclopedia andante y del perfecto tabernero. Divertido, amable, conocedor y con un ojo excepcional para todo lo que tenga que ver con la cerveza. Recomiendo ir sin tener claro que cerveza probar y dejarse asesorar por el. Es una técnica que no me ha fallado en años, y que pretendo seguir usando.
TL:DR; gran bar, mejores cenas, impagables recomendaciones...
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