La Karpintería, el “Martín Quiroga” leonés.
En esta ciudad en la que preferimos despedidas de soltero a voces a cuidar de los que algún día llenamos esos mismos bares cada fin de semana, haciéndonos amigos entre cortos y risas; nos atrevemos a subir el vino un 40% porque tenemos un equipo en segunda, y a lo que eso nos lleva es a ser una “ciudad de segunda”; a “bares Cayetano” que te cobran 3,80 por un verdejo de espaldas a la Catedral, y de espaldas a la mínima coherencia, afortunadamente aún quedan negocios que tienen gente chula haciendo genial las cosas. Unos nos miman con sabores de casa, cocina de mamá, guisos de la abuela… otros llegan a lo más alto sin quererlo, y otros evitan querer llegar a donde van a llegar. Son magníficos cocineros, sumilleres y, lo mejor, excelentes personas. Mariajose y Fito, Juanjo y Yolanda (Pablo), Diego y Sandra. Gente auténtica que hacen que León sepa aún al León que yo recuerdo. Al que molaba. No al de comida precocinada de los locales de moda “con vistas a….”, en los que los platos -de pizarra, siempre la puta pizarra- salen de cocina a los tres minutos de tomar la comanda, maquillados por absurdas reducciones, espumas insípidas… que osan con llenar el espacio de la carta con seis tipos de cachopos -sanjacobos de toda la vida- kilométricos e infames para compartir, o con carnes maduradas hasta lo pútrido a 180 euros/kg, ceviches de mero sin mero… sentido. En definitiva, despropósitos absolutos para hacer dinero y hacerlo rápido.
Pues entre ellos, Diego y Sandra. Dos chavales que me recuerdan al Juanjo y Yolanda de Michaisa, deliciosamente inexpertos, con una ilusión desmedida por aprender y regalarte lo aprendido, y con una caja de éxito por abrir en un rincón del almacén, de la que aún no tienen conocimiento que tienen, pero que está ahí. Y como yo pronostiqué que sus alter egos se iban a llevar la Estrella, vuelvo a mojarme y a decir que algún día los karpinteros cambiarán su Solete Repsol por una pila de neumáticos blancos. Si quieren, y si no, será porque han decidido hacer otra cosa y disfrutar de la vida, que tampoco es un mal plan.
Seguid así, chicos, porque queráis o no, llegaréis. Y el que lo dude, que reserve una de esas tres mesas alta.
Gracias.
Ps: si alguno ha ido a picar en barra un carpaccio de gamba, unos chipirones con pesto, los gambones thai con arroz, o la grandiosa palometa escabechada del MQ; y a probar las croquetas, las gambas Resty, o el steak tartar de La Karpintería, y luego disfruta de una charla de unos minutos con los hermanos Martín Quiroga o con Sandra y Diego, sabrá porque tituló así la crítica. La pasión y el disfrute por la cocina y por el vino, pero siempre sin dejar de ser felices, sin sacrificar la vida....
Read moreGastrobar La Karpintería: juventud, pasión y una experiencia gastronómica con alma
La Karpintería no es un restaurante más en León. Es un lugar donde la hospitalidad, la creatividad y el amor por la gastronomía se encuentran de forma natural y poderosa.
Desde el primer momento, el trato fue fabuloso, cercano, honesto y con un deseo genuino de que vivas algo más que una cena. Aquí no vienes solo a comer; vienes a dejarte guiar, sorprender y disfrutar con los cinco sentidos.
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Liderado con alma por dos jóvenes que hacen historia desde la autenticidad
Lo más inspirador es ver cómo dos personas jóvenes, con hambre de hacerlo bien, llevan adelante este proyecto. Hay pasión, actitud, una identidad clara y una filosofía que rompe moldes sin dejar de ser fiel a lo esencial.
✔ Sandra, con su experiencia, intuición y sensibilidad, selecciona vinos como quien pinta un cuadro: cada cata, cada maridaje, cada sugerencia tiene intención, gusto y narrativa. ✔ Diego, al frente de la cocina, transmite clase, ingenio y sensibilidad. Sus platos no solo alimentan: despiertan, sorprenden y celebran lo que significa comer bien.
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Una experiencia a medida, con confianza y sabor
Fuimos con amigos de la ciudad y decidimos hacer lo mejor que se puede hacer en un lugar así: confiar plenamente. Les pedimos que nos sorprendieran con lo que ellos quisieran cocinar y los vinos que consideraran adecuados, y fue un acierto total.
Cada plato, cada copa, cada detalle habló de una forma propia de hacer las cosas. Una cocina con identidad, emoción y oficio. Una experiencia que se nota hecha con cariño, gozo y precisión.
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Conclusión: una de las mejores experiencias gastronómicas que he vivido últimamente
Gastrobar La Karpintería es un lugar que va más allá del buen comer, es un espacio donde la innovación, el gusto, la juventud y la hospitalidad...
Read moreAyer fui a éste bar, y la verdad es que me fui desencantado no, lo siguiente: camarera-dueña mal educada y muy borde, a más no poder.... éramos 2 familias con una hija cada una de ellas, pedimos la consumición (algo típico en León) y ya de entrada empezó a poner pegas de que ahí no que molestáis (no tenemos culpa de que el local sea un cuchitril)............no pongáis el vaso encima de las mesas (sólo tiene 3)........pedimos un butano para las crías y nos dicen que no tienen y pedimos un refresco de limón con 2 vasos (al poner las tapas -típico en León aunque ésta mal educada diga que no es obligación, pero las ponen todos, y el que no, abocado a cerrar- nos pone 5 en vez de 6, y nos dice que es una tapa por cada consumición) MISERABLE y más cuando es para una niña de 10 años.....se marchan gente del bar y al coger butacas nos comenta que están reservadas y no se puede coger..........en fin, vamos, QUE UNA AUTÉNTICA MAL EDUCADA, justo lo contrario a lo que debe ser el gremio de la hostelería.............. en fin, penoso, triste y dantesco, y lo peor, una camarera-dueña que por lo que más destaca es por su MALA EDUCACIÓN...... Ah, por cierto, ahora vas y le comentas a "TUS AMIGUITOS", (si, a ésos que te ocupaban las exiguas tres mesitas y con los que sólo te faltó besarles el c..........., por cierto, como decimos en León, los pijos de turno) que pongan comentarios a tú favor, cuando he visto que no sólo soy yo el que opina de éste cuchitril tan mal............lo dicho, como dice un comentario, SERÁ POR BARES EN LEÓN, y que te atienden muchísimo mejor, sin ir más lejos, el de enfrente...
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