He sido cliente habitual de los Caprichos desde que tenían la tienda en el pueblo, antes de que se vinieran a la zona residencial. Siempre me ha parecido un sitio caro, pero siempre me ha parecido que no me importaba pagar un poco más.
Siempre he pensado que la relación entre un cliente y un comercio se basa en la confianza, hasta el punto que sabía los precios y cuando uno de los chavales nuevos se equivocaba y me cobraba de menos, le aclaraba que me estaba cobrando mal. Lo mismo cuando me intentaban cobrar de más, claro. Lo cortés no quita lo valiente. En los últimos cuatro años había desarrollado una relación de confianza. Los veteranos me conocían y sabía lo que pedía, a los más jóvenes les trataba con cierta paciencia. Siempre he creo que les he tratado con respeto y siempre he tratado de devolver la bandeja a la barra para evitar darles trabajo extra.
La primera vez que realizaron un "ajuste" en el servicio acepté sus explicaciones. Ocurrió cuando pasaron de utilizar un cuenco mediano para el tomate, a usar uno de la mitad de tamaño. Me explicaron que lo hacían porque tiraban mucho tomate. Como nunca me ha gustado tirar la comida, acepté las explicaciones, pero como con la mitad del tomate no me llegaba, solía pedir que me dieran otro o, si a mi acompañante le había sobrado algo, aprovechar lo que dejara. Nunca han podido decir que tiraran nada por mi culpa.
También acepté cuando subieron un desayuno ya de por sí caro (es verdad que siempre pedía el complemento de aguacate, pero por lo que un desayuno y aunque en el centro de Madrid el equivalente me cuesta unos tres euros y medio o cuatro euros... llegué a pagar cinco) y especialmente en el último año que subieron los precios por dos veces (y que pasé a pagar cinco cuarenta y ya últimamente cinco ochenta euros por un capuchino y una tostada con tomate y aguacate).
Pero, lo siento, cuando el martes pasado la chica que me atendía me informó que, desde ahora, me cobrarían un suplemento adicional más por obtener la cantidad de tomate que en otros sitios es lo normal, la confianza se rompió. Es la segunda ley de la termodinámica... una vez que estirar demasiado la cuerda y la rompes... ya no hay vuelta atrás.
Lo siento por la gente que me ha servido durante años y les agradezco su atención y su servicio. Desde aquí me despido de ellos. Agradezco su servicio y les aclaro que mi decisión de dejar de frecuentar el local no es por su culpa. Es solo la culpa de una política empresarial errónea que no dudo que la persona que la ha implantado piensa que tiene todo el sentido del mundo. La única forma que tengo de explicarle que no la tiene es que acaba de perder un ingreso fijo mínimo de entre quince y veinte euros a la semana (más lo que pudiera gastar en pan, empanadas o en otras cosas que comprara allí).
Solo me queda pensar que si no pueden servir un desayuno mínimamente decente por casi seis euros... quizás es que debieran plantearse si su modelo no falla en lo básico.
De nuevo agradecer a la gente que me ha atendido...
Read moreLlevamos 10 años viviendo en Paracuellos y siendo clientes desde que tenía el antiguo local y sus maravillosas palmeras. Pues después de todo este tiempo ( y como ya he hablado por otros medios con Patricia) se acabaron las oportunidades a esta cafetería. No hay domingo por la mañana que nos traigan bien el desayuno. NUNCA. Cuando no es el café frío, es el pan normal en vez de integral, cuando no cobran de más, cuando no de menos. Y así llevamos meses. Es verdad que nos gusta desayunar los domingos fuera y la oferta de Paracuellos está muy limitado pero ya se acabó. No se puede consentir pagar casi 12€ por desayunar ( 2 cafés gigantes, palmera y tostadas con jamón) y que siempre tengamos que estar pendientes de lo que traen . Es agotador. Venimos a estar un rato relajados y no a levantarnos 20 veces. Primero la cola interminable, después que te atienda el chico nuevo porque todos los días hay camareras nuevas sin formación alguna. Domingo 24/08. Chica nueva ( pereza de nuevo). 2 cafés gigantes en vaso, por favor. Palmera de chocolate y tostada integral con jamón. Pues bien, me cobra y se le olvida la palmera y me la cobra aparte, soy yo quien se lo digo, OK, no pasa nada. Le recalcó que el café en vaso con leche caliente y que el pan sea integral. Me dice muy convencida que si. Trae los cafés en taza y casi fríos. Y la tostada normal, no integral. Se lo digo a la chica y me dice, ay, lo siento. Me como la tostada. Me tengo que levantar a que me calienten el café y me lo meten en el hervidor de leche de mala manera. Y esto se repite cada domingo. Esto es lo que pasa por tener personal nuevo cada semana ( que cada uno piense lo que quiera) y sin ningún tipo de formación previa. Y también culpa nuestra que nos dejamos engañar por muchos hosteleros y no le devolvemos el desayuno hasta que no sea lo que hemos pedido. El problema, que voy a relajarme el único día de la semana que puedo, no a discutir por un desayuno que yo no he pedido. Suerte hasta que alguien decida abrir otro local, ese día igual hay que...
Read moreNo sé muy bien por dónde empezar. Hace años que vamos a desayunar los domingos, además de comprar tartas, pasteles, pan…. en muchas ocasiones. Lo de los domingos no tiene nombre. Exceptuando 2 chicos fijos, todos los domingos hay chavales nuevos ( todos muy majos) pero el servicio es un auténtico desastre. Cuando no te ponen mal el café, se dejan los cubiertos, cuando no, se confunden de mesa. La culpa no es de ellos, obviamente, sino de la dirección. No se puede tener gente nueva cada semana porque así es imposible que cojan experiencia. Tener un cartel de “se necesita empleados” y tenerlo plastificado y fijo, ya dice mucho de este lugar. Solemos ir sobre las 9:00 y la cola para pedir es interminable. Hacen parones para ir poniendo desayunos, por lo que pueden estar más de 10 minutos sin tomar nota a nadie. El calor que hace en verano dentro del local es vergonzoso, en primer lugar por los trabajadores y en segundo lugar por la seguridad del cliente, ya que muchos productos llevan nata o cremas. Las palmeras de chocolate llegan a la mesa con todo el chocolate pegado al plato. Las tostadas antes eran decentes, últimamente son muy pequeñas y duras. Además de estar chiclosas porque no les da tiempo ni a tostarlas. Y todos los domingos por 2 cafés grandes, una tostada y una palmera pagamos casi 10€ En fin, creo que nuestra paciencia ya se ha agotado y buscaremos otro sitio aunque tengamos que salir del pueblo. Se que os importa entre poco y nada las opiniones de los vecinos, no hay nada más para desayunar en Paracuellos, y al final todo el mundo acaba yendo por comodidad. Y para terminar, insisto, la culpa en ningún caso es de los trabajadores sino de la dirección de la empresa. Ellos están trabajando sin parar y son siempre...
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