En el Bohio se puede comer el mejor jamón asado de Vitoria-Gasteiz. Es un bar tradicional con ciertos apuntes gallegos (Ribeiro en pocillos, pulpo con cachelos, etc) pero sobre todo destaca por el jamón asado, que puedes tomar como pintxo, media ración o entera, incluso para llevar. La barra de estado bar-restaurante no es muy cómoda ya que tiene poco espacio y cuando hay algo de gente, es complicado estirar los brazos ... La carta del restaurante es bastante clásica y se monta en base a raciones (pimientos, pulpo, jamón, espárragos, etc). Nosotros siempre hemos encontrado muy ricos los pimientos y, una vez más, el jamón. Las personas que atienden en la barra y en las mesas son muy agradables, aunque a primera vista parecen algo serios. Desde luego, conocen su negocio y saben tratar a su clientela. Por eso mismo es un local muy frecuentado y conocido en la zona de Sancho El...
Read moreExperiencia muy mejorable. Para empezar, el camarero era bastante desagradable, no dialogaba en absoluto y dejaba los platos con desgana. Para seguir, las cantidades eran bastante escasas y el camarero no se molestó en recomendarnos pedir más cantidad para las personas que estábamos. El pulpo tenía demasiado pimentón y era transparente, la ventresca era ensalada con cuatro trozos de ventresca y el jamón asado estaba muy seco. Pedimos amablemente si podían echar un poco más de caldo, y el camarero nos dijo que no, porque se iba a salir del plato. Ser camarero también implica saber solucionar situaciones momentáneas. Es tan simple como poner un plato más grande o más hondo. Las croquetas eran congeladas y del montón. Desorden total sacando platos y tenían prisa en que pidiéramos. Se notaba que querían acabar lo antes posible....
Read moreHemos ido a las 8 de la tarde 3 adultos y 2 niños a tomar algo y a por pintxos. Nada más entrar la camarera nos dijo (sin saludarnos..) que no podíamos sentarnos donde las mesas destinadas a los que fueran a cenar. No pasaba nada, nos fuimos a otra mesa. Cogimos más sillas (demasiadas, por error, luego las íbamos a dejar en su sitio) y nos dijo que no, que si no la gente no podía pasar por allí. Tuvimos una sensación desagradable, como que no éramos bienvenidos allí. La camarera tenía razón pero eran las formas de decirlo, su manera de hablar y ni siquiera saludar a los clientes dejaba mucho que desear. Nos fuimos sin haber tomado nada, con mal sabor de boca. Teniendo tantas opciones de bares en Vitoria, yo no...
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