El Matadero Franklin es un emblemático lugar de Santiago de Chile, con una rica historia que se remonta al siglo XIX. Ubicado en la comuna de Recoleta, este recinto ha sido testigo de importantes transformaciones a lo largo del tiempo, pasando de ser un matadero y mercado de abastos a convertirse en un centro cultural y gastronómico de gran relevancia en la ciudad.
El origen del Matadero Franklin se remonta al año 1869, cuando fue inaugurado como el principal matadero de la ciudad de Santiago. En ese entonces, el matadero cumplía una función vital en la vida urbana, ya que abastecía de carne fresca a la creciente población de la capital chilena. El diseño del matadero estuvo a cargo del arquitecto chileno Fermín Vivaceta, quien diseñó un edificio de estilo neoclásico con una estructura de hierro forjado, que en su época fue considerada una obra de ingeniería avanzada.
Durante muchos años, el Matadero Franklin fue un importante centro de actividad económica y social en Santiago. Sin embargo, con el paso del tiempo y los avances en la industria cárnica, el matadero fue perdiendo relevancia y, en la década de 1970, cesó sus operaciones como matadero y mercado de abastos.
A partir de entonces, el Matadero Franklin experimentó un proceso de transformación que lo convirtió en lo que es hoy en día: un centro cultural, gastronómico y comercial de gran importancia en Santiago. En la década de 1990, el recinto fue restaurado y reacondicionado para albergar una serie de locales comerciales, galerías de arte, restaurantes y espacios para eventos culturales y recreativos.
Hoy en día, el Matadero Franklin es un lugar muy visitado por turistas y residentes de Santiago por su ambiente bohemio y su oferta cultural y gastronómica. El recinto alberga una gran cantidad de locales comerciales, donde se pueden encontrar una variedad de productos, desde ropa y artesanías hasta libros y objetos de colección. Además, el matadero cuenta con una amplia oferta gastronómica, que incluye restaurantes de comida chilena e internacional, así como cafeterías y bares con terrazas al aire libre.
Uno de los aspectos más destacados del Matadero Franklin es su oferta cultural. El recinto alberga una serie de galerías de arte y espacios culturales donde se realizan exposiciones, conciertos, obras de teatro y otras actividades artísticas. Además, el matadero es sede de eventos culturales y festivales, como la Feria Internacional del Libro de Santiago, que se realiza cada año en sus instalaciones.
El Matadero Franklin también ha sido escenario de importantes eventos deportivos y recreativos. En sus instalaciones se han realizado competiciones de skateboarding, ciclismo y otros deportes extremos, así como actividades recreativas para toda la familia.
En resumen, el Matadero Franklin es un lugar emblemático de Santiago de Chile, con una historia rica y diversa que ha sido testigo de importantes transformaciones a lo largo del tiempo. Desde su origen como matadero y mercado de abastos hasta su actualidad como centro cultural, gastronómico y comercial, el matadero ha sido un lugar vital en la vida urbana de la ciudad. Hoy en día, el Matadero Franklin sigue siendo un lugar de encuentro y disfrute para los habitantes de Santiago y un punto de referencia importante en la vida cultural y social...
Read moreEl barrio Matadero-Franklin de Santiago se formó en torno a la calle San Diego, continuación hacia el sur de la Alameda de la Cañadilla o avenida Independencia. Su urbanización comenzó con la instalación del Matadero Público, en calle Franklin, en 1847. Ese año, Antonio Jacobo Vial y Formas vendió y luego donó terrenos a la Municipalidad de Santiago, la que edificó allí el centro de faenamiento y distribución de carnes. Paralelamente, Vial construyó en sus cercanías la Población Matadero, el primer conjunto de viviendas urbanas del sector.
Hacia 1900 el Matadero y su vecindario tenían una importante población y, pese a su lejanía del centro, el barrio era considerado como subdelegación urbana. No obstante, tenía muy mala fama, debido a la delincuencia, las pestes y epidemias. En efecto, los hombres del Matadero eran vistos como pendencieros e insensibles al dolor ajeno por su trabajo de cuchilleros.
Por otra parte, la vivienda era de mala calidad y estaba conformada por conventillos y ranchos, donde los trabajadores vivían hacinados y bajo pésimas condiciones de higiene. Esto, sumado a que el límite sur del sector deslindaba con el Zanjón de la Aguada, un ancho canal de aguas insalubres, favoreció el surgimiento y la propagación de epidemias de viruela, cólera y tuberculosis que rápidamente se expandían al resto de la ciudad.
A inicios del siglo veinte hubo algunas iniciativas estatales para modificar esta situación, específicamente a partir de la construcción de poblaciones obreras higienizadas. La primera de ellas fue la Población Huemul, inaugurada en 1911, y luego la población Matadero, abierta el año siguiente, entre las calles Santa Rosa por el poniente, San Isidro por el oriente y Placer por el sur. Estas poblaciones confirmaron el carácter popular del sector, donde desde finales del siglo XIX se establecieron talleres e industrias. Por su cercanía con el Matadero, muchas de ellas estaban dedicadas al rubro de las curtiembres y el calzado. Sin embargo, la más importante fue la Fábrica Nacional de Vidrios, que ocupaba una manzana completa y contaba con un organizado movimiento sindical. Como testimonio de esa época quedan novelas como La mala estrella de Perucho González, de Alberto Romero.
Desde mediados de siglo, en el barrio comenzó la expansión de un antiguo rubro: el comercio ambulante. En respuesta a la crisis económica de 1929, la gente salió a calles a vender sus productos, originando el llamado 'mercado persa'. Este fenómeno creció con el cierre del Matadero en la década de 1970 y con la crisis económica de 1982, llevando a la aparición de extensos galpones para el regateo. En los años '90, fueron techados grandes patios que extendieron el mercado persa hasta San Diego, confirmándolo como uno de los centros comerciales más importantes...
Read moreCrowded place. New metro station "Bio Bio" leaves you in a very convenient place. Good for shopping groceries for the week, you can find fresh and inexpensive meat, fish and vegetables. Better to go last week of the month. Very near, in "mercado Persa", you can find also all kind of stuff: make-up, clothes, plants, toothpaste... Even organic products... But my favorite is the street food - specially the Carlito's el Rey sandwich called...
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