ACTUALIZACIÓN RESEÑA: Tras una experiencia agridulce en el primer taller que realizamos, hemos vuelto de nuevo porque queríamos disfrutar de la experiencia como en la mayoría de reseñas se habla.
Esta vez hemos vuelto el mismo grupo de amigos a probar el taller de cocina italiana y la experiencia con la chef Andrea fue totalmente diferente. Es una gran profesional, con ganas de enseñarte y ayudarte en todo momento. Disfrutamos mucho el taller con ella, y hubo un ambiente muy agradable durante todo el transcurso del mismo.
Repetiríamos, sin duda, con una gran profesional como es Andrea, que hizo que aprendiéramos, disfrutáramos y que nuestra opinión y experiencia cambiara totalmente con respecto a la anterior vez que estuvimos en Espacio Umami.
———————————— Estuvimos el sábado 9 de agosto, por la tarde en el taller de sushi, fue un regalo por mi cumpleaños y esperaba salir de allí con un buen sabor de boca y poder recomendarlo a mi entorno, pero finalmente no fue así.
La experiencia comenzó muy bien, nos dieron información sobre la historia del sushi, los ingredientes y consejos sobre cómo prepararlo. Fue entretenido, sobre todo al ser un grupo grande, ya que se creaba un ambiente muy agradable.
Una de las premisas al empezar el taller por parte de Manu, la persona encargada de dar el taller, fue que quería que fuese algo cercano y distendido y no como una clase en el instituto. Iba todo bien, un ambiente muy bueno, risas… Sin embargo, casi al final del taller la dinámica cambió. A Manu no le pareció bien que nos quedáramos sin arroz, pero en ningún momento se indicó que la ración del cuenco (compartida por pareja) debía durar todo el taller. Incluso al inicio nos recomendó que no nos quedáramos cortos de arroz (puntualizar que, tanto yo como la persona que compartía cuenco conmigo, íbamos cogiendo de menos, yo ya veía conforme se desarrollaba el taller que iba a faltar arroz).
Cuando pedimos más arroz, su reacción fue molesta. Empezando a crear ese ambiente tenso. Adaptó una de las últimas recetas para poder hacer niguiris, supuestamente porque no quedaría arroz suficiente. Finalmente, sí sobró arroz, que se tiró a la basura junto con parte del pescado, habiendo hecho solo un niguiri por persona.
Con un precio de 60 € por persona, esperaba que se cuidaran más estos detalles. El arroz es la base del sushi y uno de los ingredientes más económicos, y no parece lógico que falte mientras sobran y se tiran otros ingredientes más costosos como atún y salmón.
A partir de ese momento el trato se volvió más seco, con miradas incómodas y comentarios por lo bajo cuando alguien cometía algún error. El taller terminó de forma brusca y sin una despedida clara. Manu empezó a recoger en silencio y de manera brusca, sin indicarnos que el taller había finalizado, y estando algunos de los asistentes esperando a ver qué hacíamos fue cuando lo dio por finalizado.
Todo esto que ocurrió fue algo que nos sorprendió por lo distinta que había sido la primera parte. Después, hablando entre nosotros, supimos que no era la primera vez que ocurría algo así.
Es una pena, porque la propuesta es interesante y al inicio del taller estábamos disfrutando mucho. Creo que con una mejor comunicación y una actitud más paciente ante los errores de los alumnos, la experiencia podría ser realmente bonita y para disfrutar.
Una experiencia con sabor agridulce, que no sé si repetiría si la persona que lo imparte es Manu.
Espero que esta reseña sirva para mejorar y que la experiencia de los asistentes sea más bonita y...
Read moreNo lo recomiendo!
Hicimos el taller de comida japonesa, En primer lugar el producto no era de calidad, todo de mercadona y lo más económico.
-Nota: la calidad del producto es la base de los platos!
En segundo lugar el pollo, Langostinos y cerdo, estuvieron fuera de la nevera hasta que los cocinamos (el cerdo fue el último y ya había pasado más de 3 horas desde que comenzamos y a saber cuanto tiempo antes de llegar) y eso es algo que no debería ocurrir, se podía tener en la nevera perfectamente una vez cortado.
En tercer lugar se supone que es un taller donde vas a aprender o esa era mi idea, pero Jan apenas te deja hacer nada, te estira la masa, te da la vuelta a la carne.... haciéndote sentir inútil, al final lo hacía todo él.
Por otro lado y lo que menos me gustó, fue el trato, explica las cosas bien pero a la hora de tratar a la gente hace comentarios de mal gusto, desde no muevas la sarten así que me rayas la vitro, me estás manchando la mesa ahora lo limpias (en tono serio), cuando él tenía toda la cocina llena de suciedad y manchando todo.
Obviamente yo cuando termino de cocinar limpio, no hace falta que me lo digan y menos así.
Si estás en tu casa y te molesta que tus clientes toquen, manchen tu cocina, quizás no deberías haber montado este negocio. Puedes cocinar bien pero el trato a la gente deberías de darte una vuelta y mirártelo. Te aseguro que varios nos fuimos con esta sensación mala y es una lástima.
Respondiendo: Me parece una falta de respeto que usted sin conocerme de nada diga donde cree que compro, pues se equivoca, jamás he comprado en el corte inglés ya que vivo en un pueblo costero pequeño y compro en tiendas de toda la vida donde el producto es de calidad.
Pero es más, le voy a decir que para que un pollo sea de calidad alimentación en maíz al menos 50% y más de 56 días de vida y así podría seguir... ya que parece que usted no tiene críticas constructivas. (Que sepa que en mercadona también hay pollo de mejor calidad).
Como no me conoce que lo sepa, sé de nutrición y he trabajado en cocina. Obvio que todo lo que he escrito no ha tenido nada que decir puesto que es verdad. Es mi experiencia y opinión y debería respetarla.
Y sí, hay muchísimos sitios que me encantan, mi forma de expresar que me han gustado es recomendándolos...
Read moreLa experiencia fue correcta. Te dan mucha información sobre la historia del sushi, los ingredientes, cómo prepararlo y cómo no hacerlo. Realmente lo disfrutas, más aún al ser un grupo grande, porque al final acabas entablando relación con el resto y se vuelve mucho más divertido.
Digo “correcta” porque, casi al finalizar el taller, todo cambió. Al parecer, a Manu, el profesor que lo impartía, no le pareció bien que nos faltase arroz.
Tienes un cuenco para dos personas en el que no puedes controlar lo que coge la otra. Tampoco te explican que ese cuenco debe durarte para todo el taller y, además, no te dicen “estás echando demasiado”, sino más bien lo contrario: “Coged bastante, que más vale que sobre”.
No puedes cobrar 60 € por el taller vendiendo una experiencia (porque al final lo que te llevas es eso, la experiencia) y terminar de malas formas, quitándote las ganas de hacer las últimas piezas de sushi y echándote en cara que te falte arroz cuando: Es la base del sushi y de los productos más económicos que se utilizan (no puede ser que falte arroz pero sí sobre atún y salmón, y que esto termine en la basura). Preparas 1 kg de arroz para una demostración, se te cae la mitad, queda inservible y encima te molesta que falte.
A partir de ahí, llegó un punto en el que, si cometíamos algún error, recibíamos malas miradas o contestaciones secas por lo bajo. Al menos, si algo no te parece bien, ten la educación de decirlo de frente: estamos ahí para aprender.
El taller, como digo, cambió de ritmo y terminó rápido, sin que realmente supiéramos que había finalizado. Se puso a recoger de forma brusca, dando golpes. Nos quedamos sorprendidos, ya que la primera impresión que nos dio fue muy distinta.
Al terminar, hablando entre nosotros, nos dimos cuenta de que no es la primera vez que pasa algo así con Manu.
Es una lástima, la verdad. Uno va a un taller a aprender y a cometer errores. Lo siento si me pasé con el arroz, pero con el precio que tiene el curso, prepara un poco más por si falta (que dudo que sea la primera vez que ocurra) y, si...
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