Bonita universidad. La contacté hace algunos años porque tenía la intención de estudiar medicina en España y necesitabas informaciones.
Desafortunadamente no pude matricularme porque mi bachillerato no me permite estudiar en el extranjero. No es valido en el extranjero porque la biologia y la química, las materias necesarias para estudiar medicina, no se estudian en los dos últimos de instituto. Tampoco tengo notas finales en estas materias. Eso es debido a la estructura absurda y ridícula del sistema escolar de mi nación.
Quería estudiar medicina en el extranjero porque mi nación nega el derecho a estudiar medicina a los estudiantes utilizando el número cerrado. Se debe pagar el soborno a las universidades para estudiar medicina u odontologia. Por lo tanto sólo los ricos pueden estudiar medicina. Esa es discriminación. El Ministero de la Educación y de la Universidad de mi país introdujo el número cerrado a causa de su incompetencia ya que causó la inflación de la educación. Afirmaba que el numero cerrado crearía medicos de buena calidad para defender esta ley malvada. Esa era una mentira ya que el numero cerrado no muestra las capacidades mentales de los estudiantes. Además ocasionó falta de médicos. Durante la pandemia los médicos jubilados tuvieron que volver a trabajar debido a la falta de joven médicos.
No es coincidencia que hay falta de médicos en Francia, Reino Unido, Alemania, EE.UU., Canadá etc. Estas naciones utilizan el número cerrado. Los políticos de mi país no entienden que la causa de la inflación de la educación es su incompetencia. Tampoco entienden que el número cerrado en las facultades de médicina no es la solución al problema que ellos crearon. Hay que solucionar este problema pero no es correcto negar el derecho a los estudios universitarios a la gente que ama estudiar. Estos señores tienen títulos academicos pero no entienden nada. Desafortunadamente su incompetencia arruina la vida de los ciudadanos. La universidad en mi nación perdió su valor porque casi todos los estudiantes, incluidos a los que no les gusta estudiar, se matriculan a la universidad. La universidad de mi país se convirtió en una oficina de empleo. Esta situación es ridícula.
Contacté la Corte Europea de los Derechos Humanos porque el Ministerio de la Educación y de la Universidad no me permitió estudiar medicina ni en mi nación ni en el extranjero. Soy víctima de injusticia dos vezes. A pesar de las pruebas, ellos afirmaron que el número cerrado no viola los derechos humanos. El número cerrado está en contra de los derechos humanos ya que era utilizado en contra de las minorías étnicas en las naciones multiétnicas (Numerus clausus, Wikipedia). El Doctor Daniel Wallach, un médico francés, escribió un libro para protestar en contra del número cerrado en las facultades de medicina en Francia. Su libro se llama: “Numerus clausus, pourquoi la France va manqué de Médecins” (Número cerrado, porqué Francia no tendrá medicos?)
Me encanta España porque es una nación meritocrática y permite estudiar medicina como no tiene restricciones. Además me encanta su historia, gente, lengua y cultura. Estudiar medicina en español es fantástico. Envidio al los españoles porque tienen excelentes universidades y el derecho al los estudios universitarios. Las mejores universidades del mundo no están en los países anglosajones sino en España. Ser español es un dono de Dios, un honor y un privilegio. Viva España.
No dije mi nacionalidad porque me avergüenzo mucho...
Read moreQuería trasladar mi profundo descontento con el trato recibido por parte del personal encargado de administración, concretamente una "profesional" llamada Maria Jesus de la Facultad de Geografia e Historia . En mi experiencia, he percibido pocas ganas de atender e informar correctamente al alumnado, con contestaciones inadecuadas y un tono prepotente que en nada se corresponde con la seriedad que debería mostrar una institución académica de prestigio.
Ante una consulta que realicé sobre la existencia de una posible dispensa, la respuesta que obtuve fue sorprendente: se me indicó que “en 30 años nadie había preguntado por este asunto” o que “si quería dispensa, me apuntara a la UNED (universidad privada online)”. Una contestación que considero totalmente fuera de lugar, poco respetuosa y carente de empatía hacia un estudiante que lo único que busca es información clara para tomar decisiones sobre su futuro académico.
Posteriormente, decidí llamar por teléfono para aclarar mis dudas, ya que tras hablar con otras universidades públicas me confirmaron que sí existen programas curriculares o adaptaciones para alumnos en situaciones similares. Quería simplemente asegurarme de que en la Universidad de Valencia no había ninguna posibilidad de estudiar a distancia antes de solicitar mi baja, pues para mí se trata de un asunto importante.
La llamada fue atendida por la misma persona que previamente me había contestado por correo, y desde el primer momento noté una actitud molesta e incluso despectiva. Con mala gana me dijo que ya me había respondido por email y que “a ver qué más quería que me dijera”. En ningún momento buscaba que me inventara una solución si no existía, lo único que pretendía era que cumpliera con su trabajo: orientar y resolver dudas pendientes que habían quedado tras su escueta respuesta inicial.
Este tipo de comportamiento resulta poco profesional e injusto para los estudiantes que tratamos de resolver nuestras dudas con seriedad y respeto. Mientras que en otras universidades públicas he encontrado disposición, información detallada y voluntad de ayudar, en la Universidad de Valencia me encontré con contestaciones escuetas, condescendientes y con un tono inadecuado.
En cualquier institución privada, una atención de este tipo hacia los alumnos sería considerada inaceptable. Les animo a reflexionar seriamente sobre esta situación y a mejorar la actitud de atención y servicio, porque la universidad no solo debe formar académicamente, sino también dar ejemplo de respeto, apoyo y profesionalidad hacia su alumnado.
Además, independientemente del trato de esta trabajadora con tan pocas ganas de atender, considero que sería conveniente que una universidad de este nivel implementara dispensas u otro tipo de facilidades para estudiantes que trabajan y estudian a la vez, tal y como hacen desde hace años muchas otras universidades públicas. Esto supondría un verdadero apoyo al alumnado y una adaptación necesaria a la...
Read moreQuiero expresar mi profunda preocupación y descontento con la Facultad de Enfermería y Podología de la Universitat de Valencia. La experiencia vivida por una estudiante Autista en esta institución es un claro ejemplo de discriminación y falta de consideración hacia la comunidad Autista. Desde el inicio, esta estudiante ha sido sometida a un interminable proceso burocrático en el que se le han negado sistemáticamente los Ajustes Razonables y Adaptaciones necesarias para su éxito académico. Es inaceptable que, en lugar de recibir el apoyo que necesita, se le imponga un sistema que solo incrementa su carga emocional y mental. A pesar de las dificultades inherentes a su condición, como el TDAH, trastornos de ansiedad y depresión, esta estudiante se presenta cada día en la universidad con la esperanza de poder avanzar en su formación. Sin embargo, se enfrenta a profesores que no cumplen con sus horarios y exámenes diseñados con preguntas laberínticas y confusas que no reflejan un enfoque pedagógico moderno ni inclusivo. Esto pone de manifiesto un programa académico obsoleto que no tiene en cuenta las necesidades de todos los estudiantes. Además, las tareas asignadas parecen ser meras exigencias burocráticas sin relación directa con su campo de estudio, lo que no hace más que agotar su energía en contenidos irrelevantes. La comunidad Autista merece ser tomada en serio y recibir el respeto y apoyo que les corresponde. La única estrella otorgada aquí simboliza el abandono y desinterés hacia las personas autistas dentro de esta universidad. Es urgente una revisión profunda de las políticas y prácticas para garantizar un entorno educativo inclusivo y...
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