Any place where the waiter actively steals from you gets a one star. Waiter ran my bill and decided to tip himself a lot extra. Like an extra $230. Had to get management involved and contact my credit card company.
That was on top of getting our order wrong and generally inattentive, slow service. There were a few other problems service wise, but minor.
If you're still inclined to ignore the shady AF wait staff, the food is also mediocre.
The bad:
Don't get the provoleta. Nowhere near authentic, and also just not good on its own merits. Instead of that gooey deliciousness, it's felt doughy and surprisingly not cheesy. Which is hard to do when all it is supposed to be is melted damn cheese.
The blood sausage was dry and not that tasty.
The table salsa was basically not-spicy canned tomato sauce.
Their special portobello salad was short on portobello but had a truckload of bacon bits to compensate. Thanks?
The good:
The pork sausage was not bad. The steak was not bad either. Chimichurri also decent.
Doorman on the way out, "See you next...
Read moreWe travel to Cancun twice a year for many years and this restaurant was our go to place. Unfortunately the only constant remaining are the high prices. I believe the love, care and pride used in providing quality grilled meats has dissipated. This is reflected in what I observed in lower patronage and the wait staff anxiously but disconnected, seat and serve with no appeasement but only for the tip at the end. The rustic and inarguably not hygenic practise of serving the steaks on wooden cutting boards has got to go. The reastaurant is difficult to reach. Though central, you get one tight chance sliding off a converging side road from the main round about. All this yet I believe this restaurant can make a comeback and excel just by doing these simple but fundamental corrections. I hope they do because in thier hay day they did it among the best. There are a few excellent Argentinian and Brazilian steak houses in Cancun so Fonda Argentina...
Read moreMi novia y yo teníamos antojo de un buen corte y como normalmente nos gustaba la Fonda Argentina, decidimos darnos una vuelta para pedir nuestro corte favorito que es el bife de lomo.
Desafortunadamente, no sabemos qué pasó en el restaurante que de la gran atención y calidad que tenían antes, simplemente no quedó nada.
Comenzando por el servicio. Sí, había mucha gente, sin embargo, eso no es excusa para la pobre atención que al menos a nosotros nos estaban dando. Nuestro mesero intentó ser amable, pero se ve que le ganó la prisa de ir a otras mesas.
De pronto alguien tiró algo de comida en el piso ahí cerca de la entrada y todo el personal iba pasando, esquivándolo para no pisarlo, nada más peleándose unos con otros, hasta que finalmente alguien llegó a limpiarlo.
Pedimos nuestro bife de lomo (para compartir, porque es un corte grande) y una papa al horno como guarnición. Mientras platicábamos, nos dimos cuenta de que ya había pasado mucho tiempo. Quisimos preguntarle a alguien qué pasaba y nadie nos volteaba a ver. Un mesero de otra mesa pasó frente a nosotros, mi novia le dijo: ¡Disculpe! pero él simplemente la ignoró y siguió su camino.
De pronto pasó nuestro mesero y le preguntamos si faltaría mucho, por lo que nos comentó que iba a checar con la parrilla y de pronto llegó con nuestro corte y la papa al horno. Es raro, pero desde que se aproximó a la mesa, sentí un aroma extraño, algo que no olía bien... pensé que tal vez era idea mía, y como me moría de hambre, corté un trozo y lo probé. Ese mismo aroma extraño se sentía al probarlo, pero no supe qué hacer. De pronto mi novia me dijo: "Este corte huele mal... lo probé y no sabe bien." Entonces llamamos a nuestro mesero, él tomó los platos para llevarlos a la parilla y de pronto regresó para decirnos que de acuerdo al chef, no tenía nada mal, y nos preguntó si nos ofrecía otro corte diferente, pero no quisimos arriesgarnos, así que mejor nos terminamos la papa y pedimos la cuenta.
Mientras pagábamos, un mesero tomó una silla de otra mesa junto a nosotros y (sin querer o a propósito) la azotó contra nuestra mesa, y hasta nos hizo brincar. Ni siquiera volteó a disculparse.
Nos fuimos de ahí con la comida arruinada y desafortunadamente, sin ganas de regresar nunca a un restaurante que disfrutábamos tanto.
Lástima, al parecer no había ni un gerente cerca, pues si hubiera sido yo, me aproximaría a la mesa de los clientes a ofrecer una disculpa y algo para compensar la mala experiencia. No es algo de expertos en atención; es solo sentido...
Read more