Tuve la oportunidad de acudir a este hermoso recinto, acompañado de bellas amistades, en lo que sólo puede describirse como una tarde de refinada delectación sensorial y exquisita interacción social. El lugar en cuestión —más que una simple cafetería— se revela como un verdadero enclave de sofisticación urbana, donde el tiempo parece discurrir con una cadencia más elegante, casi aristocrática, y donde el bullicio mundano queda silenciado por una atmósfera de contemplación y deleite estético.
Al franquear el umbral del establecimiento, uno es recibido no simplemente por un personal atento, sino por auténticos custodios de la hospitalidad, cuya cortesía sobria, nunca impostada, denota una formación que va más allá del adiestramiento técnico y se adentra en el terreno de la vocación. La ambientación, delicadamente orquestada, exhibe una paleta cromática de tonos cálidos, cuidadosamente seleccionados para invitar al recogimiento y la conversación pausada, en contraste con la vertiginosidad que impera extramuros.
La carta cafetera constituye, sin exageración alguna, una oda al grano en su máxima expresión. Cada sorbo es un recorrido sensorial por altitudes selectas, fincas de renombre y tuestes que evidencian un conocimiento profundo del terruño y del arte de la extracción. Lejos de conformarse con lo convencional, el recinto ofrece combinaciones y métodos de preparación que rozan lo alquímico, sin perder por ello un ápice de autenticidad.
Pero sería imperdonable reducir esta experiencia a una mera degustación, por excelsa que sea. Lo que verdaderamente eleva esta visita a la categoría de evento digno de crónica es la posibilidad de participar en una curaduría lúdica de juegos de mesa, dispuestos con generosa disposición y sobrio cuidado. Este gesto no sólo enriquece la estancia, sino que la transforma: convierte a los visitantes en co-creadores de una velada que conjuga inteligencia, humor, estrategia y afecto compartido, en un rito social que recuerda, en su esencia, los salones ilustrados de antaño.
En definitiva, recomendar este espacio no es suficiente: urge más bien exhortar, con la vehemencia de quien ha sido testigo de una epifanía urbana, a todo aquel que valore la confluencia entre lo sensorial y lo intelectual, lo cotidiano y lo elevado, a concederse el privilegio de visitarlo. Porque hay lugares que se visitan, y otros —como éste— que se habitan en la memoria con la nobleza de una experiencia...
Read moreEstá muy bien el café, tienen una gran variedad de juegos de mesa para poder pasar el rato con tus amigos. Las mesas son amplias y las bebidas están ricas. Me gusta que te den tus bebidas en vasos y tazas a menos que pidas para llevar, todos los café ahorita están haciendo mucha basura innecesaria con tal de no lavar sus trastes. El único detalle que nos pasó fue que quisimos usar uno de los juegos “complicados” que están en una de las paredes y nos llamaron la atención y no nos dejaron por que no estaba el dueño… y nunca he visto al dueño en todo el tiempo en el que he ido… tons si quieres jugar un juego complicado llévalo tú mismo para que no...
Read moreLe di una segunda oportunidad al lugar porque la primera vez me quedaron mal con algunas cosas que pedí y no tenían, me lo cambiaban por otra, regresaba la chica de la barra y me decía que ya no tenían tal cosa. Volví a ir con mi esposo y mi hijo y ahora sí tenían lo que queríamos, la verdad nos la pasamos muy bien, me gusta que tiene mucha variedad de juegos y las bebidas...
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