I’ve never experienced such an ‘inviting’ atmosphere. From the moment we walked in, we were greeted with an aggressive series of ‘Holas,’ as if we were interrupting something important. It was particularly frustrating as my boyfriend, who had recently injured his leg and was on crutches, was met with zero accommodation. He was looking for a place to sit, but instead, the staff seemed more focused on pushing us through the door rather than offering any assistance. To top it off, the kebabs were burnt, and the extra 50 cents for a tiny container of sauce felt like an attempt to charge for air. I was also amused by the constant questioning as we were leaving—because who doesn’t enjoy feeling interrogated after a lovely meal? Honestly, I wouldn’t recommend this place to anyone. A truly memorable experience, but not in the way you’d want.
Nunca había experimentado una atmósfera tan ‘acogedora.’ Desde el momento en que entramos, nos recibieron con una serie agresiva de ‘Holas,’ como si estuviéramos interrumpiendo algo importante. Fue especialmente frustrante porque mi novio, que había sufrido una lesión en la pierna y estaba con muletas, no recibió ningún tipo de ayuda. Estaba buscando un lugar donde sentarse, pero en lugar de eso, el personal parecía más interesado en apresurarnos a entrar que en ofrecer cualquier tipo de asistencia. Para rematar, los kebabs estaban quemados y los 50 céntimos extra por un pequeño recipiente de salsa parecían un intento de cobrar por el aire. También me divertí mucho con las constantes preguntas mientras salíamos, porque ¿quién no disfruta sentirse interrogado después de una comida tan agradable? Honestamente, no recomendaría este lugar a nadie. Una experiencia realmente memorable, pero no de la manera que uno querría.
Je n’ai jamais vécu une atmosphère aussi peu accueillante. Dès notre entrée, nous avons été accueillis par une série agressive de ‘Hola,’ comme si nous dérangions quelque chose d’important. C’était particulièrement frustrant car mon copain, qui avait récemment blessé so mollet et était sur des béquilles, n’a reçu aucune aide. Il cherchait un endroit pour s’asseoir, mais au lieu de cela, le personnel semblait plus concentré sur le fait de nous faire entrer que sur l’offre de la moindre assistance. Pour couronner le tout, les kebabs étaient brûlés et les 50 centimes supplémentaires pour un minuscule pot de sauce semblaient une tentative de facturer de l’air. J’ai également trouvé amusant le fait qu’on nous ait constamment posé des questions en quittant le restaurant, qui n’aime pas se sentir interrogé après un repas si agréable? Franchement, je ne recommanderais cet endroit à personne. Une expérience vraiment mémorable, mais pas dans le sens où...
Read moreSituación: Acabas de salir de Razzmatazz y obviamente estás hambriento. Todos sabemos que las mejores noches se cierran con un kebab (a no ser que hayas encontrado compañía).Vas caminando por la calle y ahí está, como un faro en la niebla: kebab Pamplona.
Te entran dudas de si entrar o no, cuando un grupo de chavales te adelanta por la derecha y entran ruidosos en el local. Ahora ya sabes que no hay nada en el mundo que te apetezca más.
Entras y en lugar de recibirte el típico "hola amego", te encuentras con una tez morena con bigote y rasgos del sur de asia que en un perfecto castellano te dice con aplomo: buenas noches, ¿Qué te pongo?
Una parte de tí se siente intimidada porque una vez más no sabes lo que quieres y el hombre que te acaba de atender te recuerda a ese profesor tan duro del instituto, pero en indio. Pero aquí todo es tranquilidad y paciencia, ¿Cambias el pedido tres veces? No pasa naaaada.
Consigues decidirte, pagas y te sientas a esperar. Te han dicho que eres el número ocho, aunque con tanta gente (todos sabemos en qué estado a ciertas horas de la noche) crees que no oirás tu pedido. Amigo, ahí es donde te equivocas. Con unos pulmones dignos de tocar las mismísimas trompetas del Apocalipsis el cocinero proyecta con voz clara, tajante y con un punto hostil: "OCHOOOOO". Ni el mismísimo Leonidas podría emitir un grito de guerra más aguerrido, y hasta el tipo que se está debatiendo entre el coma etílico y la vida pega un respingo en la silla.
Recoges tu pedido y atenazado por el miedo preguntas ¿Perdona, hay salsas? Entonces el guerrero convertido en cocinero te responde firme y con cariño, como un padre dice a su hijo: "mesa". Te giras y ves todos los botes de salsas imaginables dentro de una caja de cervezas.
Te sientas en la mesa y engulles el maravilloso manjar que te acaban de servir, digno de los dioses de Asgard (o de los que más te gusten) rodeado del resto de fichajes que estaban en la sala.
Porque el Kebab Pamplona no es un lugar cualquiera, es el Valhalla donde se reúnen los guerreros...
Read moreSOS... I was greeted by a rather meaty cockroach scurrying the walls of this establishment as I stood in line waiting to order a doner. My feeling of hunger quickly subsided upon this sight and I exited the restaurant. I shiver to imagine what the back of house looks like if this is the type of wildlife that populates the dining room. If you are looking to spice up your diet with some extra protein and challenge your immune system then this place might be up your alley, otherwise I would steer clear...
Read more