Cuando el mejor café se convierte en la peor oficina
Fui —y quiero subrayarlo— con toda la disposición a disfrutar de un lugar que tiene todo para ser extraordinario: un entorno agradable, una ubicación privilegiada, excelente comida, café delicioso y un equipo humano amable y bienintencionado. Pero salí completamente drenada. No por el espacio, ni por la comida, ni por el personal. Salí agotada por lo que ya se ha vuelto una pandemia silenciosa en muchos cafés de Barcelona: la apropiación total del espacio por parte de ciertos trabajadores nómadas sin criterio ni límite.
Soy yo misma una trabajadora nómada. Lo digo con responsabilidad y conciencia de lo que eso implica. Por eso duele más ver cómo algunos nómadas convierten lo que podría ser un ecosistema comunitario y respetuoso en un territorio de colonización diaria. En este café, la situación ha escalado a niveles insostenibles.
¿Qué está pasando?
Todas las mañanas, los mismos perfiles ocupan las mesas con enchufes como si fueran oficinas privadas. Llegan temprano, despliegan su teletrabajo, y no sueltan el lugar hasta entrada la tarde. Si alguien quiere desayunar tranquilamente, simplemente no puede: todas las mesas “estratégicas” están copadas. ¿El consumo? Un solo café, a veces ni eso. ¿El comportamiento? Dominante, invasivo y, en varios casos, agresivo.
Hoy, una persona gritó durante una hora sus videollamadas. Nadie se atrevía a decirle nada. Cuando lo miré con desaprobación, no solo ignoró el gesto, sino que comenzó a caminar por todo el local, marcando territorio como un alfa en celo tecnológico. Cuando finalmente me atreví a pedirle que bajara la voz, me desafío físicamente (aunque yo soy mujer) y jamás pidió disculpas. Antes de ello hablé con el personal del local, pero me dijeron que ya habían intentado decirle algo, sin resultado.
¿Dónde está el límite?
No es un hecho aislado. Ayer mismo, una mujer ocupó dos sillas —una con su mochila, otra con su ego— y cuando le pedí amablemente la silla, la única disponible en todo el local (con la mitad de su clientela con ordenadores), ni siquiera me miró, hasta se mostró irritada. Estaba en llamada, y cuando los trabajadores nómades están en llamada se creen con impunidad para todo. Cuando terminó la llamada no pidió disculpas. Si a la muchacha le afectaba que su jefa supiera que estaba en un café, por qué no se fue a un cowork y listo?
La gestión del lugar no pone límites. Las trabajadoras, con toda su amabilidad, están desautorizadas frente a estos perfiles que actúan como si fueran dueños del café. No hay protocolo. No hay límites claros. Y sin límites, lo que era un oasis se convierte en un infierno disfrazado de cowork.
Soy nómada, pero no cómplice
Yo también voy a trabajar a cafés. Nunca consumo menos de 12 euros. Nunca me quedo más de dos horas. Siempre cedo mi lugar si el local se llena. Porque lo mío no es un derecho adquirido: es una convivencia pactada.
Este café ha olvidado algo esencial: no todos los clientes son iguales, pero todos merecen respeto. La ocupación sin criterio, sin límites, sin escucha, destruye la posibilidad de disfrute, de comunidad, de intercambio. Y deja fuera —literalmente— a quienes solo quieren un buen desayuno en paz.
Mi decisión
No vuelvo. No hasta que esto cambie. No porque no me guste el lugar. Justamente porque me gustaba demasiado. Pero hoy, la energía con la que salí de ahí me hipotecó el día entero. Y eso no tiene precio.
Ojalá esta reseña ayude a despertar una conversación urgente: ¿quién gobierna el espacio común? ¿quién cuida la convivencia? ¿quién pone límites cuando el café se convierte...
Read moreAfter passing through the other day, we decided to try out this cafe. It was quite busy around brunch time, but we were able to get a table inside. The atmosphere was nice and there was enough room to not feel crowded in the hallway layout of the cafe. We ordered their avocado toast with cafe con leche. It was quite delicious and we recommend that you order one for yourself and for your companion (we shared and it was not enough). The pastry selection had many options to choose from: cakes, cookies, cinnamon rolls, and croissants. We tried the banana bread cake and one of their cinnamon rolls and they were tasty. It was a good brunch experience overall and we probably will come back to try the other items.
Some suggestions for the staff and owner: Please label and price your pastries in the window (this will help both customers and staff to make the ordering process easier). 2 Create a menu for your pastries so that customers don't have to go to the front window display once seated. Create a menu for your coffee offerings. There was none at the front. Please show/present the receipt of items ordered to the customer. This is to make sure of the accuracy...
Read moreGood place ruined by a staff attitude! This Sunday myself and 3 friends of mine went to have a brunch at this place. We started ordering and then suddenly the girl who was at the cashier decided to swap with one of her colleagues so we had to 3-peat our order and the new girl who was confirming the order was super aggressive and unpolite towards us. I told her dont give me this attitude - we were polite the whole time so myself and my friend at the cashier were shocked! Absolutely unprofessional and disgusting attitude! Furthermore, the initial girl who took our order displayed a bratty attitude when serving our food. She simply placed the plates on our table without a word or even making eye contact. Despite our repeated expressions of gratitude each time she came to our table, her behavior remained unprofessional and disappointing.
It's truly disheartening to see such behavior in what could have been a pleasant dining experience. Treating customers with respect and professionalism is crucial in the service industry, and incidents like these can significantly impact a business's...
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