Hay lugares que trascienden la mediocridad y se sumergen de lleno en el pantano de lo aberrante, y el Bar La Espuela es el emperador de este reino de horrores. Su única oferta culinaria, las infames lagrimitas de pollo, es un espectáculo grotesco digno de una película de terror gastronómico. Aquí no se trata de comida, sino de una cruel broma a la humanidad, un recordatorio de que algunas cosas jamás deberían existir.
Desde el momento en que te sirven, te asalta el inconfundible aroma de aceite rancio, un hedor que parece ser el perfume oficial del lugar. Las lagrimitas llegan a la mesa con un aspecto tan triste que parece que hasta ellas saben que nadie las quiere. El empanado es una masa informe, grasienta y pegajosa, que probablemente ha sido frita en un aceite que no se cambia desde los años 90. Al morderlas, lo que encuentras dentro no es pollo, sino algo que desafía toda clasificación biológica. ¿Es carne? ¿Es goma? ¿Es un castigo divino? Nunca lo sabrás, y tal vez es mejor así.
El sabor, si es que se puede llamar así, es una sinfonía de lo desagradable. Cada bocado te hace pensar en todas las malas decisiones que te llevaron a sentarte en este lugar. Algunos dicen que las lagrimitas están hechas con pollo de dudosa procedencia, pero la realidad es aún más perturbadora: hay rumores de que reciclan restos de comida desechados de otros bares, los procesan y los empanan para ahorrar costos.
Y el acompañamiento es igualmente deprimente. Las salsas, servidas en diminutos vasos de plástico que ni siquiera parecen limpios, son una amalgama de sabores químicos y falsedad. La salsa "barbacoa" parece jarabe de coche quemado, y la "mayonesa" es tan ácida que podría desatascar cañerías. Ni siquiera los paquetes de ketchup logran salvar la experiencia; parecen haber sido guardados en un sótano húmedo durante décadas.
El ambiente es igual de lamentable. Las mesas están pegajosas, los vasos tienen restos de labios ajenos, y los empleados, visiblemente hartos de la vida, parecen enfadados porque te atreviste a pedir algo. No es un bar, es un purgatorio.
Bar La Espuela no vende comida, vende arrepentimiento. Ni siquiera como experiencia masoquista vale la pena. Si alguna vez decides entrar, ten por seguro que tu estómago, tu dignidad y probablemente tus próximas visitas al baño te lo reprocharán...
Read moreBueno es la segunda vez que vamos este bar, la primera fue todo correcto llegamos mas a menos a la misma hora vez 20 minutos antes y todo correcto y la comida perfecta. Pero hoy hemos vuelto por segunda vez y ha sido un desastre principalmente de atención al cliente: Llegamos sobre las 15:10 y la camarera nos dice que ya no dan mesas... Bueno creo que temprano para decir eso pero vale. Entonces mi mujer le dice que si le puede poner algo para llevar y nos lo comemos en casa y la chica acepta y hacemos el pedido, (mala decision).
Mi mujer y mi hija pequeña tuvieron que sentarse en el coche para esperar ya que mi esposa no puede estar mucho tiempo de pie, yo después de una hora de pie porque ni un taburete me ofrecieron dentro me da por preguntar que que le quedaba al pedido y con muy mala cara me contestó que aún hay que esperar y un cocinero o eso creo que era me dijo que todavía habia 4 comandas por delante. Bueno me siento en la misma acera en el suelo porque ya estaba cansado de estar de pie nadie se dignó a decirme: oye te quieres sentar? Que poquito detalle de verdad!! Mientras seguia esperando veia como nuevos clientes se sentaban tranquilamente en las numerosas mesas que ya había vacias....
Mi mujer sale del coche, ya había pasado mas de hora y media y me pregunta que que ocurre y va a pedir explicaciones, le contesta otra camarera que haber venido antes que había gente esperando antes que si lo queremos creer bien y si no es lo que hay... Creo que no son las formas la verdad...
Diez minutos mas tuvimos que esperar hasta que salio un camarero a darnos el pedido en una bolsa.
En cuanto lo abrimos las lágrimas casi frías nada que ver con las que comimos la primera vez... Para mi nada...
Read moreYo acabo de leer unas cuantas reseñas , y generalmente son buenas pero las negativas no las entiendo .
El producto es fresco , el rebozado y adobado increíble , comida frita un plato de 12€ que hay que compartir si o si , he comido ya unas cuantas veces , por que un ejemplo un cubo de KFC de 10 piezas son 18€ y aquí por 12 tienes más del doble de una forma casera y con salsas espectaculares . Por 14€ cené a reventar yo y mi amigo , ayer enseñé presente este lugar a 5 amigos , chavales que comemos mucho pues nos gastamos entre los 5 53€ y a reventar estábamos , no decepciono a ninguno de los 5 . El sitio es ideal para unas cervezas y un almuerzo o cena espectacular. Mi favorita la miel y mostaza con queso . Punto aparte después de hablar de la comida , hablar del servicio ya he ido 6 veces , el servicio yo lo veo bastante decente , cuando está abarrotado aveces se puede demorar o estar menos atentas pero es lógico yo creo que antes de opinar sobre este tema hay que ponerse detrás de la barra y entender que cuando el volumen de cliente es alto el personal aveces no da tanto a basto aún así estando lleno hasta arriba fue relativamente pronto y buen servicio algún fallo leve . Días con menos volumen perfecto al dedo destacar que al camarero le pregunté por los postres y me los trajo todos pero todos en una misma bandeja para que escogiera, siendo una forma muy buena de vender ya que en ese momento después de semejante buen servicio no hay cojones a negarle , a ese camarero un aplauso que se preocupa por el local y pone empeño . Más empleados y empleadas como las que trabajan...
Read more