Bar al que uno acude para salir del paso. Sin más. Uno ya sabe que el menú tampoco va a ser nada sorprendente, algo que podría pasar por alto si la atención al cliente fuese cercana y amigable, pero no es así.
La camarera (suponemos que era la hija de los dueños) ni nos miraba a la cara cuando nos tomaba nota, se iba después de apuntar el primero y el segundo y ni nos preguntó que queríamos para beber, tuve que decírselo de lejos.
El plato de calamares (los clásicos de bolsa congelados), en este caso, tenía un acompañamiento de lechuga con algún que otro maíz, como si fuese un intento de ensalada. Pero para poner algo así, mejor que no pusieran nada... En los detalles es donde uno demuestra el alma y la calidad de la persona, las ganas de hacer las cosas y de aportar algo bueno al mundo, y aquí dejaba mucho que desear.
La chica más tarde pasó por la mesa y se llevó las salsas sin preguntarnos si quiera si habíamos terminado con ellas. (Y sí, era así, pero podía suceder el caso contrario.)
Intentaba mantener una conversación con mi acompañante y me costaba escucharla porque los dueños estaban manteniendo una conversación a gritos con unos señores sentados en la barra del bar (y eso que éramos 5 clientes contados dentro del local).
En el momento de los postres, la camarera nos preguntó qué queríamos a gritos desde la barra, repasando la carta a la misma vez que sacaba algunas bebidas de la nevera de detrás suyo y mi acompañante ni se enteró (es decir, ya no solo nos daba la espalda delante de nosotros, sino desde dentro de la barra... Alucinante). Cuando le dije que era lo que quería, ni me escuchó y siguió a lo suyo. Dado que su intención nunca fue tener un buen trato con nosotros, sino simplemente "cumplir" con lo que se supone que debía de hacer. Pero nada más lejos de la realidad.
Al final nos levantamos y fuimos a pagar sin pretender tomar postre. Ante la curiosidad de la dueña por ver qué no queríamos postre, le intenté hacer ver el descontento con el pésimo servicio de la camarera, y en lugar de poner algo de interés, lo que hizo fue defenderla diciendo que nos cantó los postres desde la barra. (Chapó.)
En fin, no hay mucho más que decir. Ya que de donde no hay, no hay mucho donde rascar. Si la camarera tiene ese trato con la gente, ya se puede intuir de donde radica la causa.
Como dato, he estado más de 10 años trabajando en la hostelería atendiendo a la gente, y jamás he tenido ese pasotismo y chulería a la hora de servir una mesa. Ni en mis peores días. Pues antes de hacer sentir al resto que molestan en mi propia casa, cierro las persianas del local y me dedico a otra cosa con mi vida. Pero eh... Allá cada uno con su desarrollo personal. A vuestro ritmo.
Por nuestra parte, está claro que no volveremos a pisar más este lugar. Y si al que está leyendo está reseña le gusta un mínimo de cariño en los detalles (ya sea desde la cocina o desde sala), tampoco le aconsejo que lo haga. Mejor quédate en casa haciéndote unos huevos fritos, que te saldrá mejor la jugada.
Muchas suerte...
Read moreEs un bar/restaurante típico para comer el menú del día. Nos solucionó un día que tuvimos que comer fuera de casa, con la idea de probar un restaurante de la zona.
La comida bastante normalita. En mi opinión, creo que es bastante mejorable y podría tener algo más de calidad, en lugar de ser productos congelados o procesados. Cómo digo, es un sitio de menú diario, teníamos claro a que sitio veníamos.
El servicio fue aceptable, rápido y cercano.
En cuanto al ambiente, diría que es una zona concurrida donde podrás coincidir con más gente que viene a comer entre diario o...
Read moreFuimos por primera vez a este bar y la experiencia no pudo ser mejor. Nos atendieron dos camareras jóvenes (Claudia y Lourdes), muy amables y simpáticas, que hicieron que nos sintiéramos como en casa. Los dueños (Mari y Joaquin) todavía más cercanos y atentos, se nota que ponen cariño en lo que hacen. El ambiente es acogedor y se respira muy buen rollo. Sin duda lo recomendamos, merece la pena venir a probarlo porque es de lo mejor de la...
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