Cerquita del Ayuntamiento, respirando los vientos de la Catedral cercana, en Oviedo, con esa zona vieja abrigando su perímetro se esconden sitios como "La Carta de Cimadevilla", que una vez encontrados exhiben su plenitud y sabiduria en el noble arte del apetito. Recogido en su fachada, protegido por las sombrillas de una terraza, pero extenso local, donde tras la barra de la entrada nos lleva a un acogedor comedor, luminoso, vestido de gala con esa agradecida mantelería cubriendo sus mesas y abrazando los cubiertos que esperan los platos escogidos. A su lado, protegida por cristal, hay otra terraza interior que en momentos de climatología benigna se aprecia en cuerpo y alma su presencia. Personal atento, amable y veloz en cada movimiento,siempre pendiente de la evolución de los comensales; para añadir una carta donde puedes saborear desde una pequeña entrada hasta un elaborado plato, bien sea carne, pescado, marisco o vegetal. Dani, nuestro camarero, cumplió con la solidez y experiencia todo lo relacionado con el servicio, añadiendo, aún más si cabe, perfecto empaque a la velada. Sr Mauri, tienes un gran equipo,...
Read moreFolks - I am writing this a year from when I last visited. Only just found it now on google. Me and my wife still dream about this place. The wine is fabulous, the cheeseboard is hauntingly good. The chocolate coulant with mandarin sorbet will take you to the seventh level of heaven. Very friendly staff, and we are considering a flight back to Oviedo just to...
Read moreConocemos La carta de Cimadevilla desde siempre, y la verdad es que nunca falla. Es uno de esos sitios que se agradece tener a mano: bien ubicado en pleno centro, con una terraza en la calle ideal para tomar algo al aire libre, y otra en la parte trasera que sorprende por lo tranquila y agradable que es.
Es un sitio perfecto tanto para un vino o una caña rápida como para sentarte a comer a gusto. El producto es bueno, se nota en cada plato. Pero si algo hay que destacar, sin duda, es el servicio: de lo bueno, lo mejor. Cercanos, atentos y siempre con una sonrisa.
Si vas, no te puedes perder las rabas: crujientes, en su punto, un clásico que nunca decepciona. Los embutidos están muy bien seleccionados, y la carne… qué decir de la carne: buena, buena, buena. Jugosa, sabrosa y con ese toque que te hace pensar en volver antes de haber terminado.
En resumen, La carta de Cimadevilla es de esos sitios que da gusto recomendar. Porque sabes que quien vaya va a salir contento, bien comido y seguramente con ganas de repetir. Ya sea de paso o como plan fijo, siempre...
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