Fuimos un día entre semana, y a grandes rasgos se puede decir que el lechazo estaba muy bueno y a buen precio. Todo lo demás, mejor olvidar. La comida está en líneas generales bastante buena, pero el servicio al menos en ese día fue bochornoso, y muchos precios muy elevados. Para empezar, el ambiente en el salón es muy ruidoso, y eso que sólo estábamos 6 mesas ocupadas, seguimos con que el camarero (y creo que dueño) tardó unos 15-20 minutos en preguntarnos que queríamos de beber, y claro, de tanto esperar, junto con la bebida ya sabíamos los platos que queríamos, pero no los apuntó porque no llevaba encima la libreta, así que otras 7-10 minutos a que volviese para apuntar tres simples platos. El lechazo viene sin ninguna guarnición, así que tienes que pedirla como extra (entrante), y así hicimos, pedimos patatas y una ensalada mixta (9€...). Por cierto, nos preguntó el camarero si queríamos pan, y dijimos que sí, cosa que luego nos llevó una gran sorpresa el que esos cuatro trocitos literales de pan los cobrasen como dos servicios a 3€ (sí, se puede decir bien claro, un robo). Esperamos unos 25-30 minutos, que es mucho, pero hay que entender que preparar un lechazo no es rápido. Primera sorpresa, nos trae las patatas fritas 15 minutos antes que el lechazo, que para cuando llegó ya estaban más que frías. La ensalada estaba muy rica, pero es demasiado cara para lo poco que es... Y el pan lo trajo cuando ya sólo quedaba medio lechazo. Desastre de servicio. A la hora de pagar, y pedir factura, el camarero estuvo unos 15 minutos porque no sabía imprimirla, y como empezaba a tardar mucho la verdad es que su carácter delante mía fue bastante mejorable, pero reconozco que hasta que no lo consiguió no paró. Pero literalmente al irnos le pregunté sobre una visita que teníamos que hacer, para llegar antes y nos contestó "en otro día les atenderé mejor, pero hoy ya no les puedo atender", se nota que ya había cobrado. Conclusión, 89€ unas patatas, ensalada, cuarto de lechazo, pan, dos bebidas, un postre y un café, con un mal servicio. No le pongo una estrella porque reconocemos que la comida estaba rica, en especial el lechazo, pero los precios y el servicio,...
Read moreEstamos alojados en Valladolid y fuimos a visitar peñafiel pasando antes por pesquera a comprar vino y de camino llamamos para reservar, a pesar de que estaban en fiestas no tuvieron ningún problema en darnos una mesa y es más nos reservaron lo que queríamos comer que era lechazo para tres y como una persona no quería le hicieron un entrecot, fueron muy amables todos y muy atentos, incluso Marcos el dueño hizo entrar a mi mujer en la cocina para que viese lo que nos había guardado por si no teníamos bastante, nos atendió Pablo el sobrino de Marcos, nos recomendó muy bien y para beber pedidos un vino de verónica Salgado la bodega a la que le compramos el vino, un ribera muy bueno. Los postres buenísimos todos caseros, pedimos un arroz con leche espectacular, 2 Tartas de queso y un flan. La única pega que pongo es el plato de patatas que a pesar de ser buenas es algo caro el plato pero por lo demás todo de 10. Un sitio al que volveré y lo...
Read moreEs un restaurante familiar totalmente recomendable. Nos gustó tanto que repetimos al día siguiente. Marco es súper dicharachero.
Tanto el primer día como el segundo nos dio mesa para dos sin problemas. Al sentarte, antes de pedir, te traen un aperitivo. La primera vez nos pusieron aceitunas caseras y la segunda queso curado.
El lechazo está muy sabroso, crujiente por fuera y tierno por dentro. Te lo presenta y después te lo vuelve a traer ya troceado. Nos sorprendió gratamente que la ración de pan es de torta de aceite típica de Peñafiel.
Tienen tres postres caseros: tarta de queso con toffee, arroz con leche y flan. Para el arroz con leche te traen la canela para echarla al gusto. No dejéis de pedir la tarta de queso, ¡a nosotros nos encantó!
Para finalizar, nos ofreció un chupito de crema de orujo con su toque especial.
¡Sin duda repetiremos la próxima vez que...
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