¡¡Qué bien hemos comido hoy!! En el corazón de Tres Cantos, el Restaurante Casa Emeterio es mucho más que un lugar donde comer: es una experiencia que rinde homenaje a la cocina castellana con una autenticidad difícil de encontrar hoy en día. Desde 1990, este rincón familiar ha sabido mantener viva la tradición, combinando el sabor de siempre con una atención al detalle que se nota en cada plato y en cada gesto.
Uno de los grandes protagonistas de su carta son, sin duda, los asados de cabrito raza churra, el cochinillo y las carnes selectas a la parrilla. Aquí, el fuego no es solo un medio de cocción, sino un arte. Las carnes rojas, cuidadosamente seleccionadas, se preparan con maestría sobre brasas que realzan su sabor natural sin enmascararlo. El resultado es una textura jugosa, un aroma envolvente y ese punto exacto de cocción que solo se consigue cuando hay pasión detrás de los fogones. Ya sea un entrecot de vaca vieja, un chuletón al punto o una pieza de solomillo, cada bocado es una celebración del producto y del saber hacer.
Pero lo que realmente convierte a Casa Emeterio en un lugar especial es el alma que le imprimen sus dueños, los hermanos Raúl y Vanessa. Su dedicación se percibe en cada detalle: desde la calidez con la que reciben a los comensales hasta la impecable coordinación del servicio. Gracias a ellos, el restaurante no solo mantiene una cocina de altísimo nivel, sino que también ofrece un ambiente acogedor, donde uno se siente como en casa desde el primer momento.
Gracias Vanessa por hacernos un hueco para nosotros a las 14:00 con el restaurante completo y por el detalle del postre.
Así que gracias, Raúl y Vanessa, por mantener viva la esencia de la buena mesa, por cuidar cada ingrediente como si fuera único y por hacer de Casa Emeterio un lugar al que siempre se quiere volver. Vuestra pasión se saborea en cada plato. Nos veremos de...
Read moreUna experiencia única e irrepetible, realmente Un maravilloso descubrimiento casual. Acudíamos desde Bilbao a Madrid y decidimos cenar esa noche en Tres Cantos. La recepción impecable y rapida, a los dos minutos de nuestra llegada estábamos sentados en la mesa. Éramos cuatro comensales y decidimos, tirados para adelante y muy de Bilbao, elegir tres entrantes para compartir, una ración de lecherillas, media ración de matanza y media ración de croquetas. De plato dos cuartos de cordero. Acudió el jefe de sala y muy educadamente nos recomendó, que quizá era excesivo lo pedido y que nos recomendaba quitar algo. Le hicimos caso y renunciamos a la media de matanza. Sale rápidamente la ración de lecherillas, que nos las acerca el jefe de sala. No contento aún con nuestra elección nos recomienda que quizá seguía siendo demasiada comida la solicitada, por lo que siguiendo su criterio retiramos la media de croquetas y siguiendo su sabio y acertado consejo la sustituimos por una ensalada de borujas ( una especie de berros en brote), más ligera y refrescante y mejor acompañamiento del cordero. Las lecherillas espectaculares y ración generosa. Posteriormente nos llega el cordero y la ensalada de borujas...ahora sí, todo tenía sentido, todo tenía explicación QUÉ RACION DE CORDERO!!!!!! DIOS MIO!!!!! Perfectamente podrían comer 6 personas. Estaba estupendo, espectacular y lo de las birujas muy muy ricas y diferentes, una combinación ideal, no las habíamos probado nunca pero muy finas y exquisitas. REPETIREMOS SIN DUDA... MUCHAS GRACIAS POR LA ATENCION, RECOMENDACIONES, TRATO Y SERVICIO Y SOBRE TODO POR LA CANTIDAD Y CALIDAD DE...
Read moreFuimos a comer por recomendación de unos amigos. Al llegar nos atendieron rápido y nos sirvieron unas patatas bravas de acompañamiento con las bebidas. La comida en general estuvo bastante buena: las verduras a la plancha en su punto, y los torreznos exquisitos. En cuanto a los platos principales pedimos una ración de cochinillo asado, solomillo y un bacalao a la vizcaína. Con los platos principales comenzó la decepción. Sirvieron todos los principales salvo el cochinillo juntos. Este último llegó mucho más tarde. Tanto que todos los demás comensales habían prácticamente acabado con su plato para cuando este llegó (y eso que un plato de encargo, que lo normal es que fuera casi el primero en servirlo). No obstante la comida estaba buena, aunque uno de los solomillos tenía muchísimo nervio (para ser una carne que debería ser mucho más blanda). Los postres estuvieron buenos, pero a la hora del café también parece que iba la camarera con prisa, prácticamente poniendo mala cara a la hora de atendernos. En fin, una experiencia buena con la comida, pero que la atención dejó bastante que desear (casi dejando la comida en segundo plano). Veremos si hay una...
Read more