A pocos metros del centro de la Ciudad, entre la estación del Norte y la plaza de España, se encuentra el Bar Alpa, en el cruce de las calles Matemático Marzal y Convento Jerusalén, junto al espacio abierto de la famosa plantá de la falla que, en diversas ocasiones, ha obtenido el primer premio. No es de extrañar, por lo tanto, que dicho establecimiento surja como tributo al festival de arte efímero y pirotecnia más importante del mundo. No en vano, su decoración está llena de motivos falleros, aunque también marinos. En sus paredes, en lugar de cuadros, hay espejos sobre los cuales figuran textos satíricos y filosóficos, que hacen alusión a la amistad, al amor y al buen yantar. Frases tales como: «Cocinar es como amar, hay que hacerlo sin miedo… o mejor, no lo intentes» «El amor puede esperar, el hambre no» «El amor se cocina a fuego lento», «Las calorías son pequeñas criaturas que viven en tu armario, que por la noche cosen tu ropa haciéndola más pequeña cada vez»; como también algún consejo gastro-amoroso en forma de receta: «2 tazas de inspiración, 500 gramos de amor, 1 huevo de paciencia, 300 gramos de sabor y locura al gusto».
En ese castizo barrio fallero, convertido en la actualidad en el China Town valenciano, numerosos son los negocios orientales que, en toda la zona, ocupan la mayoría de los bajos comerciales. De entre todos ellos sobrevive por casualidad el Bar Alpa; el cual ya merece la pena visitar, aunque solo sea por su aliciente cultural. Sin embargo, también podemos encontrar aquí una amplia variedad de alimentos para combinar el bocadillo; eso sí, solo te permiten poner entre el pan dos ingredientes. La sangre con habitas, los chipirones, la tortilla de patatas… entre otras viandas, son algunos de los productos que podemos degustar en este bar, junto con la típica comida casera y mediterránea. Echamos en falta aquí el cremaet que se sirve en la mayoría de los locales especializados en el esmorzaret, por lo que, a pesar del buen servicio, nos obliga a dar a este establecimiento una puntuación media. No esperes encontrar aquí la paz y el sosiego —al menos a la hora del almuerzo— para mantener una conversación relajada e intimista, no. Los más de 70 decibelios que llegan hasta los pabellones auditivos obligan a gritar o a usar el lenguaje de signos si pretendes comunicarte con el resto de tragaldabas que hacen buen honor a su nombre de Buidaolles, pues solo callan cuando comen. Más información en mi...
Read moreQue tesoro que encontramos en el barrio de Jerusalén por casualidad yendo al centro!!! Bar Alpa es un Bar Valenciano, algo sorprendente para este barrio (es el barrio es como el China Town de Valencia). Íbamos a pasar a tomar un café y quedamos a almorzar tras entrar. Es acogedor, tiene un ambiente como si estuvieras en tu bar de toda la vida. Hasta los cacahuetes y las olivas fueron lo típico valenciano. La comida estaba buena. Pedí un pincho de tortilla de patata y otro de ajos tiernos. Se nota que utilizan huevos, no el líquido artificial. La tortilla de patata estaba a su punto de salada y de textura - no muy hecho pero tampoco crudo. Un punto muy positivo, muchas veces aunque digo no pan por tema de alergia me lo ponen igualmente. Aquí nada de esto, el pan ni miró a mi plato. Él se pidió una bocata entera de calamares, le gustó. Es verdad que las bocatas no son las que están de moda ahora, las que miden casi un metro y cuenta como almuerzo y comida. El servicio fue muy bueno y rápido. Creo que estuvimos menos de media hora en...
Read moreHoy hemos decidido almorzar aquí ya que desde fuera se veía muy lleno y nos llamó la atención. Quiero destacar la calidad del pan, que para 7€ que vale, que más que tengan un buen pan, pues no, era pan del Mercadona, de ese que sabes que es del Mercadona. Y lo segundo han sido los cafés, que definitivamente eso ha sido la guinda del pastel y lo que me ha llevado a comentar esto. Pedimos 2 bombones. Era café con agua, o agua con café, una de las dos, pero que malo. Le dimos 2 sorbos y de la angustia decidimos dejarlos ahí, ya que al hacer esa mezcla tan maravillosa temíamos por nuestros estómagos. El pan lo puedo pasar, pero el café y el pan, ahí sí que no. Os animo a que encontréis ese fallo que tenéis en la cafetera, o si os habéis quedado sin café, tener más previsión. Yo también trabajo en hostelería, y hay cosas que pueden pasar, pero servir esto no. No entiendo los buenos comentarios que tienen, quizás haya sido algo puntual, pero la mesa de al lado tuvo que dejar los cafés tal cual, lo cual deduzco que no hemos...
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