Ya de por sí había cosas que no me gustaban de este local, ¡ahora menos aún!
Para empezar, todas las empleadas son unas irresponsables, no hay una que se salve. Luego, la que dice ser la encargada, una tal Vanesa, es una maleducada. No sabe lo que es trabajar de cara al público. Ya de entrada, la vi más de una vez tratar mal a sus compañeras, y después está el trato que me dio a mí en un problema que tuve, que contaré a continuación.
Resulta que mi madre se olvidó un chaquetón del niño en una silla de dicho local. Cuando nos dimos cuenta al día siguiente, fue a buscarlo, y ahí empezó todo.
La chica que estaba esa tarde me dijo que lo había visto en un sitio (el cual me señaló), pero que ahora ya no estaba. Miró en el almacén y tampoco lo encontró. Me dijo que volviéramos a la mañana siguiente a ver si su compañera lo había visto. A la mañana siguiente, mi madre pasó por el local y se encontró con la “supuesta encargada”. Esta la trató de muy malas maneras y le dijo que mirara ella misma en el almacén. Mi madre le respondió que no era quién para andar revisando en todos los sitios.
Esa misma tarde volví yo, y había otras dos chicas. Se pusieron a buscar y el chaquetón no aparecía por ningún lado. Una de ellas me dijo que había sido ella misma quien lo había recogido de la silla y guardado, que se hacía responsable y que le diera mi número para llamarme. ¿A ti te llamaron? Porque a mí no.
Así que ayer volví a presentarme en el local y, otra vez, lo mismo: el chaquetón no aparecía y todas se lavaban las manos. Me dijeron que llamara por la mañana para hablar con la “supuesta encargada”, Vanesa.
Hoy llamé y la señorita se puso como un basilisco. Lo único que le dije fue: “Aparece el chaquetón o me lo pagáis, me da igual la manera, y quiero hablar con la persona responsable del local”. A lo que esta señorita me respondió que ella no me tenía que pagar nada y que seguramente el chaquetón había ido a la basura. Creo que es entendible que me transformara, ya no solo por lo que me estaba diciendo, sino por sus formas. Al final, me dijo: “Espera, que te paso con mi compañera, que fue quien recogió el chaquetón, y hablas con ella”.
Pues puso el teléfono en algún lado y la escuché decir: “No cojas, déjala, que esto es primero”. Al poco rato, me colgó. Volví a llamar, me atendió y me dijo que me llamaría en un rato. Me colgó otra vez. Sabía que no me iban a llamar, así que volví a insistir, y entonces me dijo: “Mira, te paso con un policía y hablas con él”.
Me reí, porque pensé: “Esta quiere meterme miedo”. Pues el supuesto policía intentó mediar y me dijo que no podía estar acosando con llamadas (tan solo hice tres) y que, si quería, pusiera una reclamación. Le conté todo lo que había pasado.
En conclusión, este local es vergonzoso. Todo por un chaquetón de niño. Pero ya no es solo por el chaquetón, sino por la forma en que tratan a la gente, lo irresponsables que son y lo maleducadas que pueden llegar a ser.
Desde hace tiempo dejé de ir por detalles que tienen con los clientes, como cuando hice un encargo de unas orejas de carnaval para que el niño llevara al colegio y, al ir a recogerlas, me dijeron que las habían vendido. Te quedas con una cara… Además, tardan muchísimo en atenderte.
Pues ahora tengo aún más motivos para no volver nunca más, por más que lo tenga al lado de casa. No vaya a ser que se te olvide cualquier cosa y te la tiren a la basura, como me decía la señorita, o que te den a entender que aquí no puedes olvidar nada.
Tomaré cartas en el asunto y pondré una buena reclamación, además de esta...
Read moreSoy cliente habitual de este establecimiento desde que abrió, y debo decir que me encanta. Las instalaciones están muy bien, los productos que venden son de gran calidad y el ambiente es muy agradable. Sin embargo, hay un problema que siempre ha estado presente y que, en los últimos meses, se ha agravado considerablemente: la falta de personal suficiente y cualificado.
La persona que realmente sostiene el negocio es Vanesa. Su esfuerzo y profesionalidad hacen que todo funcione, pero es evidente que está sobrepasada, ya que hace el trabajo de al menos tres personas. Es preocupante ver cómo han tenido que reducir el número de mesas simplemente porque no pueden atender a todos los clientes. Esto puede llevar a que muchos dejen de ir, ya que si cada visita se convierte en una larga espera o en la imposibilidad de encontrar sitio, la experiencia deja de ser agradable.
Es una pena que un lugar con tanto potencial pueda verse afectado por la falta de apoyo a sus trabajadoras. En el turno de mañana, hay momentos en los que al menos cuatro personas serían necesarias para ofrecer un servicio eficiente. Ojalá encuentren una solución antes de que el éxito se convierta en un problema, porque un negocio no puede depender del esfuerzo de una...
Read moreMe parece lamentable que entre en local, prácticamente todo ocupado, sólo una mesa libre, no nos atiende, entra una pareja de hombres y otra se señoras, no hay sitio, marchan los de al lado y se sientan. Tras más de cinco minutos, aparece camarera con cuatro cafés y se los pone en la mesa de los señores y en la mesa de las señoras. Y se va. Hay que pedir en barra aunque no haya sitio? Y donde tomas lo que pides?. Después de otros cinco minutos vienen a ver sibestoy atendido, pido. Oh, que curioso traen lo pedido mal, como que no presto atención, se lo llevan y vuelve a preguntar lo que queríamos. Traen otra ve, bandeja y era la inicial. Los consumidores somos TONTOS. Le doy uno porque no puede ser cero, eso sí, NO PIENSO VOLVER EN MI VIDA y deseo que nadie pase por lo mismo, porque es triste. Tal como está la vida, tratar así a...
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