La "Fuente de Neptuno" es un monumento de estilo neoclásico situado en la Avenida del Puerto en La Habana Vieja. Esta estatua se eleva justo a comienzos de la espaciosa vía, coronando la sobria fuente sobre la que descansa, siendo esculpida en mármol blanco de Carrara y con un peso aproximado de seis toneladas. Entre la figura de Neptuno y la fuente sobresale un pedestal de base cuadrada con tímidas aperturas en los cuatro lados. De ahí brota el agua dulce que adorna las tardes habaneras y cae sobre tres conchas de distintas dimensiones, aunque la colosal figura de Neptuno resulta lo más atractivo de la composición por su tamaño natural que aporta mayor realismo a la obra. Con barba, cabellos ensortijados, ataviado y con una túnica de pliegues que simulan las ondas del mar que cubre sus piernas. El brazo derecho de Neptuno sostiene su deslumbrante tridente, mientras el izquierdo descansa sobre su cintura, en una pose que evoca poder, confianza, fuerza y amparo. La historia de este monumento se remonta al siglo XIX, cuando hubo en La Habana un ilustre capitán general llamado Miguel de Tacón y Rosique. Este capitán general basó su gobierno en la ejecución de un amplio plan de obras públicas, y en ese entonces, para facilitar el comercio marítimo entre la isla y otras naciones, era necesario dotar al puerto de La Habana de comodidades que garantizaran a los barcos el abastecimiento de alimentos, combustible y agua potable. Por ello, se consideró construir un estanque que proveyera de agua simultáneamente a tres barcos de pequeñas dimensiones, pero este sería decorado con una fuente que llevase en su centro la figura de Neptuno. En 1836, Tacón encomendó la talla de la obra a artistas italianos y como su mandato en la colonia terminó en 1838 y la estatua arribó a Cuba un año después, el ilustre gobernador no vio culminado su encargo, y delegó la labor a su sucesor, Joaquín Ezpeleta, el recibir y colocar la fuente en su primer enclave, a cientos de metros de su actual posición, frente al Castillo de la Real Fuerza. En el año 1845 el velero estadounidense J.B.Hautington desmanteló algunos fragmentos de la baranda que rodeaba a la fuente y segmentos de su estructura. Ello condujo a un deterioro progresivo del complejo escultórico, por lo que en la década de los 70 del siglo XIX se decidió su traslado hacia el actual Paseo del Prado, por entonces conocido como Alameda de la Reina Isabel II. Tiempo después pasó a decorar el parque de la explanada de La Punta, hasta que la estatua fue llevada sólo con el pedestal y sin tridente al Parque Gonzalo de Quesada, ubicado en la calle Calzada entre C y D, en el céntrico Vedado. Sin embargo, en la segunda mitad de los años 90 de la pasada centuria, la Oficina del Historiador de La Habana tuvo a bien restaurar el monumento para devolverlo a su posición primigenia. Antes fue necesario reconstruir el tridente entre otros detalles y una vez que estuvo listo, los especialistas detectaron que la base de concreto donde originalmente se ubicó la Fuente de Neptuno, no soportaría el peso debido al deterioro que en ella provocó el paso de los siglos y el embate de los elementos. Por eso determinaron situarla en el lugar donde hoy se disfruta, entre tantas y tan variadas maravillas habaneras que hacen más agradable un recorrido por la parte más antigua...
Read moreMe gustó mucho esta pequeña plaza con la escultura de Neptuno, el dios del mar. Llamó mucho la atención que muchas personas estaban pescando a pesar que habían rótulos que lo prohibían. Muy recomendado visitarla, queda cerca de otras...
Read moreL’intérêt de la sculpture est son positionnement sur ce étroit de la mer et la vue si les rives, et surtout tous ces cubains assemblés souvent dans ce coin pour pêcher. Une petite...
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