Terrible service at pretty much all levels!!! We were 4 but one of us wanted fish so we could not have the menu because all the table has to take it!? I was the only one having wine but there is only one wine by the glass. I also was not told what wine until poured in my glass. Very average. I might have bought a nice bottle had been given a choice! Appetizers are seriously over priced!! So 3 of us decided to have the « rib steak ». So the waiter (who seemed to have a cold) decides that it’s going to be one steak for the 3 of us (supposedly he would put a big one)… no discussion. The steak is served on coals on a mini bbq (cool). This was barely enough for 2. We desperately tried to find all the meat possible with knifes that were really not very sharp. This was supposed to be served with fries and roasted peppers: we got a single regular-sized plate, with both on the same plate, for all three of us. There was way too much salt on the meat (meat was good however). I would have had a second (or third) glass of wine to drown my deception, and dilute the salt, but I was never offered the chance even if I finished my glass with the appetizers. That’s always a sign when they can’t even be bothered to sell you wine. Overall, we had 4 waiters and waitresses come to our table but it really was quite a rough and messy service. The bill was over 250 euros for a very disappointing experience. Obviously, I will...
Read moreA pesar de lo que pueda parecer, esta reseña es un ejercicio de defensa. En concreto, de defensa de la segunda estrella que le doy a este Asador.
Fui a Kerren el fin de semana pasado. Que lo primero que me preguntaron es si era de Bilbao pensé que era cortesía pero, tras la comida, creo que sólo buscaban un primo.
Comenzamos preguntando si era posible pedir dos menús para los tres que éramos, viendo que cada menú era mucha comida y que sobraría y, si fuera necesario, pedir cosas sueltas de la carta. No sólo nos comunicaron que no era posible, sino que nos advirtieron que, si uno sólo pedía menú, los demás también tendrían que hacerlo. Políticas de la casa, qué se le va a hacer. Eso sí, nos confirmaron que iba a sobrar comida por todos lados. Adelante con los tres menús, le contestamos.
El primer entrante consistió en una ensalada de bacalao, muy correcta, pero que le faltaba sal, al parecer de los tres comensales. Ésta fue una nota constante a lo largo de todos los platos. Supongo que serán también políticas de la casa, ya he dicho que yo no soy de Bilbao.
Le siguieron unas croquetas, pequeñas pero muy ricas. El problema fue que pusieron 8 para los 3 que éramos. A lo que uno cabe preguntarse si es que sirven 2,667 croquetas por cada menú. Si no, no salen las cuentas. Ya me imagino a un solitario comensal acercándose a una mesa vecina a por la porción de croqueta que le falta para ese 2,667. Allí conocería a una chica muy vivaracha, con la que haría buenas migas. Una historia preciosa para la Navidad que se acerca.
Dejamos pasar semejante esperpento croquetil por aquello de que nunca es de buen gusto ir midiendo absolutamente todo y porque las croquetas eran tan ridículamente pequeñas, que era más el esfuerzo de cocinarlas que el inconveniente en sí mismo.
Llegamos así al plato principal: chuleta de ganado mayor con guarnición. En teoría debería haber 1,5 kg de chuleta en el plato para los tres. 500 gramos por cabeza. Pero era tan reducida la porción que nos pusieron que no acabamos ni saciados. O esa chuleta era todo hueso o allí fallaba algo, porque 1,5 kg de chuleta no la despachan en 5 min tres personas que llevaban de pintxos toda la mañana. Así que volvimos la vista a la guarnición. Si las croquetas eran ridículas y la chuleta engañosa, lo de la guarnición era una tomadura de pelo. Una farsa. En un plato de postre habían juntado la guarnición de los tres. Sí, sí, de postre. Y, vaya por delante, que la carne estaba, nuevamente, sosa, que casi se me olvida comentarlo.
Del postre, sólo decir que la torrija parecía recalentada. Puede que también fuesen políticas de la casa, o no, uno nunca puede estar del todo seguro.
En total, 150 euros por una absoluta tomadura de pelo, con comida justa tirando a escasa (como digo, si no llegamos a irnos de pintxos, asaltamos la cocina) de la que sólo se salvó el vino y el servicio del camarero que, viendo la fechoría perpetrada, nos...
Read moreEl paraíso de los asadores vascos. Situación: cena para dos personas en viaje de ocio, sábado. El sitio es grande, pero mejor reservar (yo lo hice el mismo día). No os dejéis engañar por la entrada, reconozco que a mí me chirrió un poco, ya que es pequeña, pero alberga un restaurante maravilloso. Ya cuando entras y ves que está lleno de lugareños en barra y en mesa, sabes que has acertado de pleno. Pedimos aconsejados por la camarera que era más maja y agradable que Winnie de Pooh contando cuentos a los niños. Se sabía el producto, la carta y nos recomendó perfectamente: Anchoas del Golfo: nada que envidiar a las de Santoña. Las sirven con una salsa de piparras sutilmente colocada al lado. Buenísimas. Un halago para el paladar. Ensalada de Bacalao: brutal, rica, jugosa. Me comí hasta la escarola y los tomates cherry acompañantes. Sabores perfectamente enlazados. Chuleta de GM a la brasa: atentos aquí. Viene en una plancha con carbón, que mantiene caliente la carne, pero no la hace más, es decir, no es una parrilla. Si eres del neolítico lo pides al punto, porque te va a encantar. En nuestro caso nos gusta más hecha. Sin problema, se la llevaron y la hicieron más. Pero es que los cocineros trabajan tan bien, que llegó al punto +, jugosa, tierna y sin ser zapatona. Vamos que la carne vale su precio, porque es buena, buena, buena. Y los cocineros tienen arte en sus fogones. Postre: Goxua, uno de los típicos postres de Bilbao. No suelo tomar postre (porque el dulce no me va mucho) y me lo comí entero (bueno compartido).
No dejéis de probar la Txacolina Itsas Mendi 7. Sin duda de las mejores que he catado. ¿En serio con la carne? Pues sí, le va al pelo. Yo creo que le va bien aunque te comas unos callos con garbanzos. Me lo apunto para mi bodega particular.
En definitiva, cuando vuelva a Bilbao hacedme un hueco, que allí estaré...
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