Comparto esta reseña porque el restaurante busca ser sofisticado, y durante nuestra comida allí hubo fallos que considero elementales.
En cuanto al servicio, la chica que llevaba nuestra mesa fue excelente. Tuvo paciencia, nos explicó todos los platos, nos recomendó cosas...
Nada más llegar tomaron nota de las bebidas y nos dejaron un aperitivo cortesía de la casa: Un macarón de foie. Al cabo de un ratito, durante el que llegaron las bebidas y pedimos los platos, llegó otro camarero (imagino que sería el jefe de sala por lo que pasó después) y nos empezó a servir pan. Como no somos muy paneros y los platos que habíamos pedido no requerían de pan, les dijimos que no era necesario (es una pena que el pan se eche a perder). Acto seguido el camarero se llevó el pan y sin mediar palabra ni dar ninguna explicación retiró los entrantes (el macaró de foie) que estaban aún sin tocar sobre la mesa. Nos quedamos bastante a cuadros y bastante incómodos. La compañera entonces nos explicó que si no tomamos pan, no podíamos tomar el aperitivo porque todo se cobraba junto en la cuenta como servicio de mesa. No solo fue de muy mal gusto retirarnos el aperitivo sino que además algo imprudente, ya que después de varios minutos en la mesa, no podían asegurar que no los hubiésemos tocado con los dedos, en cuyo caso no sería apropiado servirselos a otros comensales.
Luego llegaron los platos, con luces y sombras. Algunos muy bien y otros con evidentes fallos conceptuales.
Uno de los que pedimos fueron las anchoas, servidas con unas tortas de inés rosales que venían envueltas en su papel y todo. Se servían con dados de tomate y polvo de aceituna negra para que el comensal se hiciera su montadito. Se trata de un plato que aún estando rico, no está bien pensado. Al comensal le estás sirviendo una torta redonda de unos 15 cm de diámetro para que se arme montaditos de anchoas, finas y alargadas. Se le presenta así al cliente un problema geométrico de difícil solución, ya que la única manera de resolver el puzzle es cortar la torta en secciones logitudinales para poder poner las anchoas encima; operación complicada ya que estas tortas son dadas a quebrarse. Al final uno acaba con pedazos y migajas de torta en el plato y con el dilema de cómo montarse el bocado. No debería ser esto un problema del comensal, y cocina debería darlo resuelto... Y por ello, tal vez las tortas Inés Rosales tal cual vienen en la caja no sean la mejor opción.
Otro de los platos fallidos, y a mi juicio el que más difícil explicación tenía fue el rabo de toro. En la carta, decía venir servido entre obleas crujientes... A partir de ahí la imaginación hace su trabajo, pero el comensal nunca se espera lo que va a llegar... La carne de rabo de toro biene guisada y desmenuzada, servida entre obleas de "pan de angel" del tamaño del plato que lo cubren todo. Son compradas, no preparadas, con la serigrafía de la marca y todo. Hay una oblea debajo de todo que queda babosa e incomible en el momento en el que la humedad del guiso se posa sobre ella (ABC de la cocina: no anegar los elementos crujientes del plato en humedad). Encima va la carne del guiso, mezclada con alguna compota de pimientos que la endulza un pelín demasiado. Encima viene otra de esas gigantescas obleas, cubriendo el guiso e, inexplicablemete, encima de esta, pegada con un goterón de compota, se añade una tercera, cuyo cometido en el plato para mí sigue siendo un misterio. Un plato mal pensado, con unas obleas que no aportan nada al guiso, mal emplatadas, ya que la de debajo queda empapada.
Reitero que mi crítica radica en que es un restaurante con un precio y unos platos que buscan ser elegantes y sofisticados, y para lo que pagas y lo que esperas, estos fallos de bulto hacen que uno salga con una sensación agridulce de haberse equivocado en la elección del lugar en el que...
Read moreFuimos dos personas a comer al Restaurante Gurasoak en Carboneras y la experiencia fue sencillamente espectacular. Desde el primer momento sentimos que estábamos en un lugar especial, no solo por la ubicación frente al mar —con unas vistas magníficas— sino también por la cuidada decoración del local, que presta atención a cada detalle (desde cestas para guardar pertenencias hasta juguetes para los más pequeños y productos de higiene en los baños).
En cuanto a la comida, comenzamos probando varios entrantes que nos sorprendieron de principio a fin. Las croquetas fueron un acierto absoluto: cremosas, sabrosas y con una textura perfecta. Otro entrante que nos dejó maravillados fue el croissant relleno de queso azul y sobrasada con miel, una combinación atrevida que logra un equilibrio exquisito entre lo dulce, lo salado y lo intenso.
El carpaccio de atún merece una mención especial: a mi pareja normalmente no le gusta este plato, pero aquí le encantó gracias al tiempo de marinado y al toque de la salsa de pistacho, que lo elevan a otro nivel. Igualmente, el plato de chistorra y huevo no solo destacó por su sabor, sino también por su original presentación, que consigue fusionar los sabores de una manera única. Otro entrante que nos sorprendió gratamente fue la gilda Gurasoak: siendo vascos, pensábamos que ya conocíamos este bocado a la perfección, pero nunca habíamos probado una versión tan especial y bien ejecutada como la de este restaurante.
Para el plato principal nos dejamos aconsejar con la carne, y fue todo un acierto: jugosa, tierna y con una calidad excelente, se cortaba casi sola. Y para finalizar, probamos la tarta de queso estilo La Viña, que nos sorprendió mucho: tenía un toque especial que la diferenciaba de todas las que habíamos probado antes, un broche perfecto para una velada inolvidable.
No podemos dejar de destacar la profesionalidad de Antonio, el jefe de sala, siempre atento, cercano y dispuesto a explicarnos con detalle la elaboración de cada plato. Y, por supuesto, la chef Leire, que nos dejó sin palabras con su creatividad y capacidad para convertir incluso las propuestas más sencillas en algo único y memorable.
En definitiva, el Restaurante Gurasoak es un lugar donde la gastronomía de autor se encuentra con la tradición vasca, reinterpretada con una personalidad sorprendente. Un espacio donde se disfruta no solo de la comida, sino también de la atención, el ambiente y las vistas frente al mar. Sin duda, una experiencia que repetiremos y que recomendamos a cualquiera que quiera descubrir sabores conocidos, pero llevados a un nivel...
Read moreRestaurante El Cabo , tiene el local en un sitio privilegiado, en primera línea de playa. Mientras comes , puedes disfrutar de unas bonitas vistas al mar . La comida que te sirven está muy rica y tiene mucha elaboración, la materia prima que utilizan también es sobresaliente, aunque las raciones son más bien escasas para el precio desorbitado que le han puesto. No es un restaurante estrella Michelin, por lo tanto me pareció caro lo que pagué al final por cuatro platitos : 1°, CROQUETA DE JAMÓN Y HONGOS , CREMA DE HONGOS , FOIE Y TARTUFO , LASCA DE PANCETA Y BASE DE PALOMITAS.( Este plato me decepcionó sobremanera, ya que a pesar de la cantidad de ingredientes que dice que lleva , estaba completamente insípida y con unos trozos enormes de supongo jamón, que no pude ni masticar, ni tragar )2°, SANDWICH DE BOGAVANTE Y ENSALADILLA LIGADA CON MAHONESA DE AGUACATE , SALSA CREMA DE CENTOLLO , CEBOLLA CRUJIENTE.( Este plato, muy bueno). 3°, TARTAR DE ATÚN, CREMA DE FRAMBUESA Y TIDA, GUACAMOLE. ( Hubiera disfrutado más de éste plato si le hubieran puesto menos crema de frambuesa , ya que tapaba todos los demás sabores y no los pude apreciar). 4°, RAPE KM 0 , VIEIRA Y GAMBA DE CARBONERAS , SU CREMA DE BOGAVANTE Y EMULSIÓN DE PIPERRADA DE CENTOLLO. ( Este plato simplemente me encantó). Nos sirvieron unas trufas de chocolate de regalo al final de la comida. Al principio de la comida nos sirvieron pan y aceite de oliva y un aperitivo a base de Macarons rellenos de foie ( muy bueno todo por cierto) , pero no me gustó nada que a la hora de pagar me lo cobraran, ya que no pedí aquello, me dió la impresión de que se querían aprovechar del cliente y sacarle todo lo posible . Ahí dejo mi reseña, espero que les sirva y ya decidirán ustedes si ir o no a este local. Estén atentos a los pequeños detalles, que al final son los que hacen destacar a los buenos...
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