Queridos gourmets urbanos, si alguna vez se encuentran en el insondable abismo de la mediocridad panadera, no busquen más: El Rincón del Pan es el destino predilecto. Mi última visita a este "charming" establecimiento fue una experiencia que podría describirse como nada menos que... desalentadora.
Desde el primer momento, el local se presenta como un lamentable intento de captar la esencia del "rustic chic". Las mesas, a medio camino entre lo pretencioso y lo triste, y las sillas que parecen haber sido sacadas de un mercado de pulgas de segunda mano, son sólo el comienzo de una experiencia que roza el patetismo.
La selección de panes, una cacofonía de texturas indeseadas, parecía haberse quedado en un limbo entre lo insípido y lo sobremadurado. Opté por el pan de masa madre, que en teoría debería ser una obra maestra de la panadería. En la práctica, se asemejaba más a un cartón seco, con un toque de acidez que no era más que un recordatorio cruel de lo que podría haber sido.
El servicio, aunque amable, tiene el problema de ser completamente ineficaz. La atención al cliente parece estar en modo stand-by, con un personal que va y viene como si estuvieran participando en una coreografía descoordinada.
En resumen, El Rincón del Pan se esfuerza por ser una joya escondida, pero en realidad es simplemente un caso lamentable de aspiraciones desmedidas y resultados patéticos. Si su objetivo es encontrar un rincón donde el pan y la elegancia se encuentren en un estado de coma, entonces este lugar es, sin duda, el adecuado. ——————————— Respuesta: ¡Queridísimo equipo de @rincondelpan!
Ante todo, permitidme decir que mi intención al compartir mi experiencia no es más que contribuir al bien de vuestra empresa, ya que siempre es un placer ayudar a mejorar los pequeños detalles. Como clienta asidua, creo que tengo una perspectiva que podría resultar valiosa. Sin embargo, me siento en el deber moral de compartir mi pequeña no tan buena experiencia, no por maldad, ¡faltaría más!, sino por el bien de vuestra, digamos, "maravillosa" empresa. Porque, claro, siempre es positivo ayudar a que las cosas brillen aún más.
Permítanme comenzar por lo más sublime: el pan congelado. Es un concepto tan moderno y pragmático, ¿no? Porque, vamos, quién necesita ese capricho tan sobrevalorado de la frescura. Y lo de los dulces reciclados al día siguiente... ¡qué gesto tan ecológico! Aplaudo vuestro compromiso con el medio ambiente, nada de despilfarros. Ahora, llegar temprano y ser recompensado con un cruasán del día anterior, duro como un souvenir parisino... ¡una experiencia inolvidable! Al menos me ahorré el viaje a Francia.
Por otro lado, no puedo dejar de admirar la rapidez con la que recolocan el pan que, por casualidad, cae al suelo. Qué eficiencia. La frescura del suelo es una cualidad que muchos de nosotros ignoramos. Y la atención al detalle al coger el hielo con las mismas manos que acaban de tocar dinero… ¡qué delicia! Un toque extra de sabor que seguramente no todos saben apreciar.
Por último, me he dado cuenta de la "maravillosa" armonía que reina entre las trabajadoras. Las discusiones acaloradas y las palabras subidas de tono entre ellas son un auténtico espectáculo. ¡Qué nivel de pasión! Y, sinceramente, me encanta que compartáis ese ambiente tan... intenso con los clientes. Hace que uno se sienta casi parte de la familia.
Así que, reitero, mi intención no es más que la de una humilde clienta que desea lo mejor para vuestra empresa. No lo hago con maldad, por supuesto. Me parece fundamental compartir esta perspectiva, para que sigáis brillando con la misma intensidad que hasta ahora.
Un afectuoso saludo y todo mi...
Read moreEsta mañana (miércoles 23/03/22) a las 8 y media d la mañana he acudido como casi siempre a pedir mi desayuno para llevar, pues bien, ya no voy más, un cliente menos...nada más llegar 2 chicas detrás del mostrador, al entrar saludé como cada mañana y las dos me contestaron dándome la espalda (no se molestaron ni en darse la vuelta y éso q no estaban atendiendo a nadie) hago mi pedido y empiezan a prepararlo entre las dos, mientras lo hacen una (la más gordita) le comenta a la otra que hoy tiene un mal día, le dice q está de muy mal humor, y comienzan las dos a reirse de espaldas...una vez pago mi pedido les pido una bolsa para poder transportarlo como hago diariamente, y d muy malas formas la chica (menos gordita) me dice q la tengo q pagar a 10 céntimos (algo q no me preocupa) y le comento q me lo podía haber dicho antes d pagar con la tarjeta,.y continua con sus malos modales contestándome mal q se lo tenía q haber dicho antes (hasta hoy jamás la había pagado y si me la han estado cobrando ni me han imformado), le comento mientras me voy q hasta hoy nunca me la habían cobrado (q yo sepa) y q x éso no la había pedido antes...y la muy mal educada con clientes delante mientras yo hablaba y me iba conenzó a hablar por encima de mí despidiéndome irónicamente haciendo aspavientos con las manos para q me fuera. Una lástima q tengan a estas chicas trabajando de cara al público con lo ñlenas que están las listas del paro. Por mi pasrte no pienso volver nunca más después del mal...
Read moreHoy Martes 26 de Abril he ido por primera vez a comer algo. Al entrar a pedir he preguntado si tenían algo que no fuese café para tomar, a lo que la chica me responde que lo único que tiene es colacao e infusiones. Cuando le pregunto que tienen las pulguitas me contesta que pollo, guacamole y tomate. Cuando me siento a comer dicha pulguita el sabor era insoportable, sabía a picante y especias.. Cuando me dirijo a la barra a decirle a la chica que me había atendido que debería de decir que la pulguita tiene picante (soy intolerante) ella me responde que soy yo la que debo decir la intolerancia que tengo cuando entro al lugar. A todo esto en ningún momento me pidieron disculpa, al contrario, me abrieron un debate replicandome e insistiendo que el picante era suave y que nunca se dice las especias que lleva ni se informa de que lleve picante, según ellas porque el guacamole lo lleva (no es cierto). Como podéis ver en las fotos el guacamole es agua, el pan es rojo de todo el picante que tiene y el tomate amarillo. Lo peor de todo no fue el pan, sino el trato recibido, puesto que me dedico al mismo sector. Primera y última vez que voy. No...
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