Hay experiencias gastronómicas inolvidables, y luego está este lugar, que redefine el concepto de "anti-servicio". Desde el primer momento, supe que esta no sería una comida normal. Al entrar, no me recibieron con un "buenas tardes", sino con la gloriosa visión de un camarero inclinado sobre su teléfono, tan concentrado que pensé que estaba descifrando los secretos del universo. Resulta que solo estaba revisando memes.
Los camareros tienen un talento único: logran ignorarte con una destreza que raya en el arte. Aunque sostienen sus teléfonos como si fueran herramientas de trabajo, resulta obvio que tomar pedidos es solo una excusa para mantenerse conectados a sus "cosas importantes". Puedes estar a un paso de hacer señales de humo y ni así logras captar su atención. Uno hasta me miró como si mi presencia interrumpiera un chat realmente profundo. Qué atrevimiento el mío, venir a un restaurante y esperar que alguien me atienda.
Pero la verdadera joya de la corona es, sin duda, el gerente. Ah, qué personaje. Un hombre tan ocupado haciendo absolutamente nada que merece un premio por su dedicación al desgano. Lo encontré paseando entre las mesas, con una expresión de profunda molestia, como si cargar con el peso de dirigir (es un decir) este lugar fuera un sacrificio titánico. Intenté comunicarme con él para resolver un problema, y su respuesta fue una mezcla magistral de sarcasmo y desinterés. Su "¿y qué quiere que haga yo?" podría haber sido más eficiente si no hubiera estado adornado con una mirada de "qué pérdida de tiempo eres".
A veces uno se pregunta: ¿para qué poner a alguien a cargo si su única función parece ser irradiar negatividad? Es como si este gerente estuviera en un concurso de "el peor trato al cliente" y se esforzara al máximo para ganar. Su postura, entre pasiva y ofensiva, realmente eleva la experiencia a un nivel que nadie debería tener que soportar.
Ahora, lo más desconcertante de todo: la comida. Contra todo pronóstico, fue espectacular. Cada bocado fue un recordatorio de lo increíble que podría ser este lugar si el servicio estuviera a la altura de la cocina. Es casi cruel, porque mientras disfrutas de un plato perfectamente preparado, te preguntas cómo un equipo tan desastroso puede estar a cargo de servir algo tan sublime. Es como encontrar un diamante en el fondo de un basurero: inesperado, impresionante, pero te hace cuestionarte cómo llegó ahí.
En conclusión, "Restaurante Desatención" no es solo un mal restaurante, es una sátira sobre lo que significa el servicio al cliente. Eso sí, no esperes reírte, porque el chiste eres tú. Eso sí, la comida es tan buena que casi logra hacerte olvidar la tragicomedia que acabas de vivir....
Read moreReservamos para 12 personas. Éramos 12 personas. Pero al llegar, había 9 sillas. Nueve. Parece que el concepto básico de contar se les escapa. Por si fuera poco, fuimos puntuales, así que ni siquiera podían excusarse con “es que llegaron antes”. No, simplemente no les importamos.
La comida… Bueno, si tienes hambre y pocas expectativas, podría ser “aceptable”. Pero no vengas con ilusiones de disfrutar, porque aquí la comida es solo el telón de fondo para su verdadera especialidad: el mal servicio.
La barra libre, ese maravilloso gancho que usan para atraer clientes, resultó ser tan “libre” como un prisionero en su celda. Te la cortan cuando aún tienes comida en la mesa, sin aviso ni explicación. ¿Habéis oído hablar de la cortesía, o también se os quedó corto el presupuesto para eso?
El trato fue un espectáculo aparte: malas caras, desgana total y una actitud que dejaba claro que éramos más un inconveniente que clientes. Pero lo mejor, lo más glorioso, fue cuando decidieron TOCAR nuestros regalos sin permiso y desmontar nuestra decoración mientras aún estábamos celebrando. Esto no es un bar de eventos; es un circo, y no precisamente uno divertido.
¿La tarta? Ah, esa fue otra odisea. Aunque avisamos con antelación, parecía que pedir unas cucharas y platos era como solicitar un menú degustación de 15 tiempos. Al final, tuvimos que insistir, discutir y casi rogar para que nos dieran lo básico. Pero, claro, para cobrar rápido y en bloque, porque dividir cuentas les debe parecer una tarea de física cuántica, ahí sí estaban bien atentos.
En resumen, si quieres celebrar algo y que todo salga mal, este es tu sitio. Si esperas profesionalidad, respeto o, no sé, al menos que cuenten las sillas, mejor búscate otro lugar. El Club de la Birra no es un bar de eventos, es un recordatorio de que lo barato, al final, siempre sale caro.
No vuelvo ni aunque me regalen la barra libre. ¿Para qué? Seguro me dejan sin bebida a la mitad otra vez. xD
Edito contestando al propietario: La compañera que reservo, fui yo. Leí varias veces, y llamé otras varias para asegurarme de NO molestar antes de ir con decoración o tarta, así que ahora no vengáis a decir nada de las condiciones. Por ahora, sé leer, pero gracias por tu atención. Pd; las reseñas falsas son patéticas, igual que ese...
Read moreHemos ido para ver el fútbol Valencia Real Madrid, estaba lleno y llegamos y no teníamos sitio para sentarnos, pero vimos un conocido que estaba en una mesa y nos invitó a sentarnos con ellos. La noche prometía buena, pero al final fue increíble, primero porque pasamos un rato agradable, segundo porque pudimos ver el fútbol y tercero porque a pesar del follón de faena y clientela, el camarero Dani siempre atento y preocupado, nos trato muy bien y nos atendió del lujo, hay que darle las gracias y la enhorabuena, porque no entiendo cómo dejan a una persona sola para toda la terraza con el volumen de faena que había...aún así, Dani el camarero el pobre iba loco pero supo sacar todo adelante y atender genial a las mesas, gracias a él fue una estupenda velada, no solo por nuestra mesa sino por las demás de la terraza porque a priori, pensábamos que sería un caos...
Lo único que me gustaría es decir que no estén bajo mínimos porque aunque Dani atendió muy bien y dio un servicio atento y rápido, era brutal que una persona atendiese a 50-60 comensales el solo, porque lo normal es fracasar y que le lluevan las críticas, así que el jefe debería estar contento con este chico que gracias a él, nuestra experiencia fue muy buena....
Espero volver y que pueda atenderme de nuevo, una persona atenta y que se preocupa, hoy en día en hostelería pocas personas hay así....mis felicitaciones y...
Read more