Lo mejor que tiene es que está abierto toda la noche. Los nocturnámbulos premiamos eso. No le doy las cinco estrellas porque no es un fine dining restaurant, ni las mesas tienen mantel con copas. Debería darle dos estrellas, pero la tercera es por estar abierto toda la noche. Y no se ganan la cuarta porque las papas rellenas no son hechas con papas reales sino con papas desidratadas, Cuando hacen espaguetis con salsa Alfredo, nada en un charco de grasa. ¿Acaso no piensan que si la gente no se queja tanto es porque están felices de la vida y les resbala como venga todo, o porque son solariegos que no conocen la calidad para comparar? Yo también estoy feliz de la vida, pero he tenido una educación esmerada, y se distinguir entre la calidad de una fonda, donde buscan optimizar en detrimento de la calidad. Éste es uno de estos lugares donde te vas con la idea de que para que fuiste, si tú como cubano lo puedes hacer más saludable, más sabroso y a mejor precio en tu casa. Yo tengo la idea de que cuando uno paga un plato en cualquier lugar en la calle, desde el más mugriento hasta el más sofisticado, tú estás comprando algo hecho por alguien que presume o hace alarde de saber cocinar mejor que el que le compra, de lo contrario el que compra no tendría por qué ir, si lo puede hacer el mismo. Yo voy a los lugares a deleitarme, no a matar el hambre. Si escribo este review y Les comparto esta opinión es por el puro altruismo de combatir la mediocridad y de ayudar a educar a un consumidor pobre de criterio, y que para la próxima sea más crítico en su elección, y pida mejor calidad en lo que consume. Asimismo, seguramente los dueños del restaurante deberán estar interesados en saber qué piensa su público. Yo voy ahí rara vez, pero no me gustaría encontrarme peste a trapo, o un batido de mamey que sea hecho con pulpa congelada, o una papa rellena sintética, o croquetas Goya o El sembrador. Tampoco quiero salir con una multa en el bill de 50 pesos por persona. Por veinte más voy a cualquier restaurante fino en Coral Gables. El sándwich cubano de jamón y queso no lleva carne de cerdo. Ese es un sándwich cubano creado o inventado en Miami para rellenar el fuerte del producto con algo más barato y justificar así el precio y que se vea grandote. Si le pusieran lo que tiene de carne, sustituirlo por la misma cantidad pero repartidas entre más jamón y queso, yo estaría más satisfecho. Recuerden que el mercado está lleno de trampas. Por ejemplo, cuando te dan yogur de fresa con plátano. Ese es un sabor creado artificialmente, que sugiere o simula la sensación gustativa del plátano o a la vez la fresa sintética del granizado. Entonces como ya están mezclados, no tienes un punto de comparación real con un plátano o con una fresa de las que se muerden, y como esa hay muchísimas más formas de esconder y camuflar la calidad de la comida. La yuca con mojo no lleva cebolla. Lo que lleva es ajo, pero lo que pasa es que el ajo es muchísimo más caro que la cebolla, entonces los restaurantes tratan de hacerte creer que en Cuba habían dos maneras de hacer el mojo, pero... ¡Qué casualidad que nadie absolutamente nadie aquí en Miami sigue el criterio de hacerlo con ajo! Es por lo que explico. Economía y maltrato a los que se lo tragan. ¿Donde están el dulce de coco con queso crema, el boniatillo, los cascos de guayabaños verdaderos postres cubanos? Todos los restaurantes cubanos tienen un sistema de negocio calcado. La lista de postres tiene el flan, tres leches que eso debe de ser colombiano o peruano, pero cubano no es, se los aseguro. El único dulce que se conocía en Cuba al respecto es el dulce de leche hecho con leche cortada, pero una sola leche, no tres ni cuatro. Y por ahí una lista más amplia de incongruencias y trampilla que brindan una calidad mediocre y tergiversan la tradición en función de sacrificar unos centavos de la ganancia. La culpa la tiene usted, lector, consumidor, que no hace lo que estoy haciendo yo. Por eso los restaurantes cubanos en Miami son una basura y el comunismo no se cae, que ponga el muerto otro. ¡Buenos días!