Actualmente, estoy ingresado en observación debido a una rectorragia posterior a una cirugía de hemorroides. Hace ya 17 horas me realizaron un tacto rectal sin anestesia, completamente despierto, lo que me provocó un dolor insoportable durante más de cuatro horas, algo que se podría haber evitado con una anestesia, pero dicen que la anestesia no es para esas situaciones. ¿Para que se utiliza la anestesia si no es para evitar un dolor de esas características en una zona recién operada? Unos auténticos bestias.
El equipo más joven del hospital deja mucho que desear: falta de preocupación, malas formas, contestaciones inapropiadas, una actitud muy negativa y una total falta de empatía con el paciente.
Me han hecho ducharme sólo, ponerme el pañal sólo, cambiar el empapador de la cama sólo sin ayuda y se olvidaron de la cena de algunos de los pacientes, incluida la mía. Tengo dos vías encharcadas de sangre desde hace horas (Google no me deja subir la foto porque se muestra sangre, pero haceros una idea a que la sangre sale del apósito y resbala por todo el brazo) y cada vez que pido la medicación, tengo que recordárselo hasta cuatro veces. El cirujano que me realizó la operación me mandó dos analgésicos cada cuatro horas, y me están poniendo la medicación cada siete, haciéndome soportar el dolor cuando no es para nada necesario.
No queda otra que resignarte ante la desatención del personal. Las urgencias de este hospital son una auténtica vergüenza de servicio público. Lo que era antes la sanidad pública y en lo que se ha convertido no tiene comparación, y no precisamente por la falta de medios (que por supuesto que hacen falta más) si no por la actitud de ese personal más joven e inexperto que se dedica, entre otras cosas, a ligotear entre ellos desatendiendo al paciente y a tener una actitud altiva y de superioridad.
Además, mientras estaba en la parte de urgencias, se presenta allí un tío de comisiones obreras a preguntar al personal si están recibiendo bien su salario y a ligar con las enfermeras.
Por otro lado, he de decir que el equipo más senior del hospital es todo lo contrario: atentos, con verdadera vocación y profesionalidad, así como una empatía increíble. Una diferencia abismal respecto al equipo joven.
En cuanto a las condiciones de los baños del hospital, son un auténtico asco. Hay heces, sangre, pelos y orines, y aun así, pretenden que después de una cirugía de hemorroides y una rectorragia que ha requerido de una transfusión, haga mis necesidades en semejante espacio perfecto para contraer una infección.
Animo a todas las personas que han tenido una mala experiencia en este hospital a poner reseña aquí y extenderla oficialmente a una queja en el servicio de "Atención al paciente" del que dispone el hospital, porque es una auténtica vergüenza que traten así a la gente. En cuanto me recupere completamente, iré directamente a interponer la queja. Y yo soy joven y aguanto el dolor y las tonterías de estos profesionales jóvenes poco profesionales del hospital, pero a personas de 90 años también las vi estar desatendidas y tener que llamar para repetir las cosas 6 o 7 veces,...
Read morePS:doesn’t even deserve one star.
Due recent experiences of attending the emergency service of Hospital De La Princesa, I have noticed: 1- Lack of organizational level: patients are waiting between Four to Six hours to get a simple diagnosis.
2- Doctors: Very young “ literally just graduated “. Young doctors that are being supervised by very few professionals doctors at a hospital with a high capacity of elderly attendance which they require constant and friendlier attention.
3- Attitude: Unfriendly staff, uncommunicative answers to patient questions, some racial profiling is happening there.
A hospital is just a big building with medical equipments without caring doctors, So quit smoking outside and start doing your...
Read moreEs la segunda vez que me salvan la vida en este hospital. La primera el Dr. Alvaro Gancedo Quintana y la segunda la Dra. Natalia Torres Waldhaus. Fui guerrillero y ahora soy un guerrero y ya siempre lo seré. Tengo una carcinomatosis peritoneal avanzada y en progresión con metástasis en el hígado. El día 16/03/22 fui operado de urgencia por obstrucción intestinal en asa cerrada. Esa noche vi al de la guadaña y, fumando un cigarro con la muerte, le dije; “nunca vengas a por alguien que desea morir en batalla” y firmamos un pacto; “tu no me persigas y yo no huiré de ti, simplemente, algún día nos encontraremos”. Mi agradecimiento a todo el personal de cuarta planta, digestivo. Los hospitales necesitan enfermeros como Pablo o Magdalena, Sara y Sarita, profesionales y amables donde los haya que aunque no recuerde nombre son un encanto. Gratitud tambien hacia los médicos, Monica Marazuela, Jose Muñoz, Rodrigo Tovar, Sonia, Valdez y Sara Jimenez. No me olvido del doctor de paliativos pero no recuerdo su nombre. La verdad es que no puedo tener queja de ninguno de los auxiliares y personal de enfermería de la planta excepto del policía frustrado, que no tiene otra cosa que hacer que perseguir las habitaciones donde hay visitas. A mi mujer y a mis hijas les dicen que no voy a salir del quirófano, que vaya ordenando papeles y según llega una de ellas, después de hacer 500 km. para prácticamente despedirse de mi, se presenta un auxiliar entrado en kilos, alopécico y con gafas a decirle que no pueden estar ahí. Me pillo desprevenido, lleno de tubos, cables y con 25 grapas en la tripa, de no haber sido asi hoy tendría mi nombre grabado en su memoria. Hay COVID para estar en una habitación cuatro personas de una misma familia, pero no lo hay para subir 14 personas en el ascensor del hospital, o ir como sardinas en un vagón de metro. Como sabes que hablo de ti, se llama empatía y comprensión emocional hacia quienes les han asegurado que pierden a su padre, suegro y esposo. Debería de darte vergüenza y el hospital un curso de humanidad y empatía. Fdo. Juan...
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