El 15 de julio de 2025, alrededor de las 19:58 horas, acudimos al Cines Van Dyck Tormes, en Salamanca, con la intención de disfrutar de la película Superman. Sin embargo, lo que debía haber sido una experiencia agradable se convirtió en un episodio indignante que queremos denunciar públicamente. Tras mostrar nuestras entradas y acceder al pasillo de entrada a las salas, el personal nos exigió abrir nuestras pertenencias personales, incluida una bolsa privada, para proceder a su inspección. Se nos conminó a vaciarla por completo bajo la amenaza directa de no permitirnos el acceso en caso de negarnos. Desde el primer momento, el trato recibido fue hostil e improcedente.
Consideramos que dicha práctica constituye una grave invasión a nuestra intimidad y un abuso del mal llamado derecho de admisión. Supone una clara vulneración de nuestros derechos como consumidores. Tras manifestar nuestra disconformidad, el personal nos ofreció una alternativa contradictoria: acceder siempre que no consumiéramos ciertos productos en sala, bajo la amenaza de expulsión. Sin embargo, a los pocos segundos rectificaron y volvieron a exigir el vaciado completo como única condición, evidenciando incoherencia y coacción. Ante este atropello, optamos por no entrar y solicitamos el reembolso de las entradas.
Este incidente es más que una simple queja: se trata de una vulneración de derechos fundamentales. Ningún establecimiento puede imponer registros personales sin una causa objetiva ni un procedimiento legal regulado. El derecho de admisión no puede servir de excusa para vulnerar la privacidad. La normativa vigente permite regular el consumo de alimentos, pero nunca autoriza registros arbitrarios ni condiciona el acceso a la renuncia de derechos básicos como la intimidad y la dignidad.
El trato del personal fue inadmisible, tratándonos con desconfianza y sometiéndonos a un control humillante. Es fundamental recordar que un portero de sala no tiene competencias legales para registrar pertenencias privadas, ya que no es un agente de seguridad ni representante de autoridad pública. Pretender atribuirse esas funciones es absolutamente desproporcionado. Además, existen sentencias y normativas de consumo que nos protegen, declarando ilícitas estas prácticas y reconociendo la prevalencia del derecho a la privacidad frente a cualquier interés comercial. Tanto la normativa autonómica como la estatal son claras al establecer que el derecho de admisión jamás puede vulnerar derechos fundamentales.
Tras estos hechos, solicitamos la hoja de reclamaciones. El cine no nos facilitó el modelo oficial de la Junta de Castilla y León, sino un formulario propio, lo cual es una infracción grave de la normativa de consumo. Alegaron que desde 2017 habían solicitado las hojas oficiales y que no se las habían enviado, una excusa inaceptable. Comercios cercanos sí disponen del cartel y las hojas oficiales, lo que evidencia el incumplimiento deliberado del cine. A pesar de ello, rellenamos la reclamación. Pero la situación se agravó cuando, al pedir copia, vimos que junto al sello del cine el gerente añadió a mano la expresión “COMIDA DEL EXTERIOR”, afirmando sin pruebas un hecho que no se comprobó en ningún momento. Al protestar, el gerente retiró la hoja, la llevó al interior y corrigió lo escrito con Tipp-Ex, alterando así un documento legal.
Este cúmulo de irregularidades revela el desprecio absoluto del cine hacia la ley y los derechos de los consumidores: invasión de la intimidad, exigencias coactivas, ausencia de documentos oficiales y manipulación de una reclamación. Todo ello refleja una gestión arbitraria, alejada de la legalidad y de cualquier principio de ética...
Read moreTrato totalmente desagradable, hostil y políticas ilegales por parte de un empleado y del encargado. Recomendable evitar este cine a toda costa. Tras haber comprado las entradas y nos disponíamos a entra a la sala, un empleado nos exige que vaciemos una bolsa que llevaba conmigo, en la cual llevabamos sudaderas por el frío de los aires acondicionados. El empleado pregunta varias veces de malas maneras si llevamos comida, a lo cual, ante mi respuesta negativa, sigue insistiendo en que vacíe la bolsa, acción ilegal debido a que no tiene derecho alguno a exigirlo al ser una violación de mi intimidad. Después de varios minutos hablando, ofrece, en tono amenazante, que podemos entrar a la sala, pero que como nos vea comiendo nos echa de la misma. Accedemos a su propuesta, a lo cual al instante cambia de opinión y vuelve a exigir que vaciemos y le enseñemos el contenido de la bolsa. Pedimos una devolución del importe de la entrada, la cual realiza el encargado. Este último nos repite varias veces de forma desagradable que si queremos entrar a la sala vaciemos la bolsa, que si no no entramos porque se acogen al derecho de admisión, en este caso un derecho de admisión totalmente abusivo, tanto por no permitir la entrada con comida del exterior, cosa que no pueden hacer al no ser su actividad económica principal, como una violación de la intimidad al exigir que enseñasemos todo el contenido de la bolsa. Pedimos y rellenamos una hoja de reclamaciones. El encargado nos entrega una fotocopia impresa de hoja de reclamaciones, no el formato oficial que debe tener todo establecimiento, ante lo cual preguntamos y dice que las tiene solicitadas desde 2017 y que no le han llegado, cosa bastante extraña y que dudo que sea cierta. Tras rellenar la hoja y que el encargado ponga su sello, nos percatamos que ha añadido texto a mano a nuestro escrito, alterando un documento oficial, cosa también ilegal. Se le pregunta por qué ha hecho esto, a lo cual sin dar explicación lo borra con tipex del documento. En resumidas cuentas y como he dicho antes, empleado y encargado desagradables y empresa con políticas ilegales, recomendable evitar este cine...
Read moreSalas sucias. Suelo pegajoso. Muy mala calidad de imagen y sonido. Palomitas malas y muy saladas. Refrescos aguados y sin gas. No tienen comida para hipertensos con menos sal ni para otras alergias y no te dejan introducir de fuera. Alguna vez han encendido las luces antes de terminar la película, teniendo que ver 5 ó 10 minutos de película con las luces encendidas. Además, o no ponen el aire y te asfixias de calor, o lo ponen demasiado y te congelas, no saben ponerlo en un término medio. No te enseñan los asientos disponibles para elegirlos, aunque por lo menos ya dan las entradas numeradas, ya que antes había mucho problema con eso.
El encargado es un maleducado. Me quería registrar la bolsa alegando que es que con el terrorismo hoy en día..., cuando era solo una excusa para que no se metan alimentos de fuera, sabiendo que es ilegal registrar si no es guardia civil o policía. Pasaba mucha gente con bolsas y mochilas y solo me quiso registrar a mi porque le puse una reclamación otro día. ¿Será que tengo pinta de terrorista? ¿O quería que cundiese el pánico? Una vergüenza. Discutiendo conmigo sin dejarme pasar y tratándome como una delincuente, como si llevase un arma mortal en la bolsa... La gente mete comida de fuera, palomitas, del burger, etc y a los adultos no les dicen nada, solo a los jóvenes porque son con los que se atreven.
Tienen clientes porque Van Dyck es el único cine que esta en Salamanca. Va subiendo los precios y no tiene calidad ni moderniza las...
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