El servicio de Capitalia deja mucho que desear y la gestión del personal es, francamente, inaceptable. En mayo reservé una noche en sus instalaciones y, como complemento, decidí agendar un masaje para mi pareja y para mí. La reservación del masaje la hice un día antes de mi estancia, proporcionando el número de reservación como se me solicitó. En ningún momento se me informó que el servicio de masajes únicamente se realizaba dentro de la habitación.
El día del masaje, al llegar con mi pareja, el personal me informó que no podrían darnos el servicio porque no contábamos con una habitación para realizarlo. Me ofrecieron acudir a una locación cercana donde supuestamente tienen salas acondicionadas para masajes, a lo cual acepté. Sin embargo, tras esperar más de 30 minutos, nos dijeron que finalmente podían realizar el masaje en la misma propiedad… en el gimnasio. Literalmente movieron algunas máquinas, colocaron dos mesas de masaje y pretendieron que recibiéramos el servicio ahí. El gimnasio no contaba con aire acondicionado, tenía puertas de vidrio y claramente no era un espacio adecuado ni digno para un masaje.
Durante todo este proceso, el gerente del hotel se mostró prepotente, argumentando que no tenía sentido contratar un masaje sin hospedarse esa noche, contradiciéndose con lo que su propio personal había ofrecido previamente sobre la locación alterna para masajes.
Ante estas condiciones totalmente inaceptables, decidí cancelar el masaje y solicité el reembolso. La respuesta del concierge fue igualmente prepotente, responsabilizándome de la situación y afirmando que “siempre” los masajes se realizan en la habitación, lo cual jamás me fue comunicado en el momento de la reserva. Además, se negaron a reembolsar el pago argumentando que el servicio lo presta una empresa externa (ESCAPE) y que ellos no tienen injerencia en los reembolsos. Cuando contacté directamente a ESCAPE, me dijeron que era el hotel quien debía gestionar el reembolso.
Hasta hoy, lo único que han ofrecido es un reembolso parcial, lo cual es inaceptable considerando la pésima experiencia. He contemplado presentar una queja formal ante la PROFECO, pero francamente no quiero perder más tiempo con una empresa que no respeta ni cuida a sus clientes.
Capitalia no solo muestra una alarmante falta de profesionalismo y empatía, sino que además evade su responsabilidad escondiéndose detrás de excusas y un trato altanero. Este tipo de prácticas son, en esencia, un abuso hacia el consumidor.
Mi recomendación es clara: aléjense...
Read more