El puente de la Avenida Donostiarra es conocido todavía por algunos vecinos con el nombre de una obra anterior: el puente Calero. Este puente primitivo sirvió para comunicar el barrio de la Concepción con el de la Guindalera. En diversas fotos de hace décadas se puede apreciar el tranvía que, cruzando esta obra, comunicaba Madrid con la Ciudad Lineal. Pero, sobre todo, el puente quedará siempre ligado a “la Colmena”, como popularmente se ha denominado al conjunto de enormes edificios construidos al otro lado de la plaza de las Ventas.
Un barrio, además, que forma parte de la historia del cine gracias a Pedro Almodóvar, quien lo eligió para ambientar uno de sus largometrajes más famosos: Qué he hecho yo para merecer esto (1984). Y el puente de la Avenida Donostiarra tiene también su protagonismo en dicha película, pues en varias ocasiones se graban los edificios desde el otro lado de la M-30, mostrando el fluido tráfico de los años 80.
A principios del siglo XX, Madrid contaba con dos cinturones viarios que resultaron insuficientes tras el crecimiento demográfico que experimentó la capital durante ese siglo. En 1929, el plan Zuazo-Jansen propuso la creación de un nuevo anillo de circunvalación, pero no fue hasta 1970 cuando comenzaron las obras. Finalmente, en 1990 se cerró la parte norte mediante la Avenida de la Ilustración. El tramo este, también llamado Avenida de la Paz, discurre entre la autovías A-1 y A-4. Fue el primero en ser construido, aprovechando la depresión del lecho del arroyo Abroñigal, que fue canalizado bajo la actual autopista. Aunque ya existían puentes sobre el arroyo, algunos fueron sustituidos (Avenida Donostiarra), otros adaptados (Avenida de América), y otros construidos (Avenida Badajoz y Marqués de Corbera), con el objetivo de permeabilizar la frontera de la nueva autopista urbana. De los puentes sobre la M-30, los más dignos de resaltar son los que dan continuidad a las avenidas de Badajoz, Donostiarra y Marqués de Corbera-Sáinz de Baranda. Fueron proyectados a finales de los 60 por la misma oficina y comparten la tipología de viga continua, con tramo central en “cantilever” y con un tablero para cada sentido de circulación materializado mediante losa aligerada de hormigón pretensado.
Todos los tableros son rectos o ligeramente esviados, y fueron proyectados por Miranda, Escudero y Barbosa en 1968. Sus estructuras salvan la M-30 con tres o cinco vanos, dependiendo de la anchura de la autopista urbana, y presentan un gran vano central que llega a superar los 40 m. Su principal particularidad es el uso de un tramo en cantiléver en dicho vano central, mediante apoyos a media madera, que permitió simultanear la construcción con el servicio en diferentes áreas inferiores de la estructura.
Las tres obras constituyen magníficos ejemplos de la aplicación del hormigón pretensado en su primera etapa. Por otra parte, los gálibos necesarios imponen un encaje geométrico muy ajustado, que obliga a reducir el canto todo lo posible, hasta 1 m en el centro de vano de la Avenida Donostiarra), evitando elevar la rasante de las calles o deprimir más la autopista urbana. Salvo en el caso de la avenida Donostiarra, que posee tres vanos y conserva los estribos y los cimientos de las pilas del puente anterior, los puentes tienen cinco vanos. Los tres puentes adoptan la tipología de viga Gerber, que toma su nombre del ingeniero alemán Heinrich Gottfried Gerber, y que tiene como ejemplo más notable el Firth of Forth Bridge escocés. Esta tipología presenta la ventaja de permitir la construcción de los tramos laterales primero, al ser estables por sí mismos, y ejecutar más tarde el tramo central, garantizando así, en todo momento, el tráfico bajo...
Read moreHay mejores vistas en el puente de al lado no el de las ventas seria premio a la...
Read moreAmo ese lugar tan...
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