Nuestros pasos nos llevaron a la puerta de éste local mítico del centro de Vitoria, un lugar correcto donde siempre se podía disfrutar de una caña y una tapa. Pero fue el destino quien nos empujó a entrar en este pequeño bar, ya que nuestra intención inicial era dirigirnos al Green, que se encontraba a pocos metros. Unos días atrás, había notado la reapertura de este mítico local Vitoriano, pero fue la visión de los numerosos pintxos que se divisaban desde la calle lo que terminó de convencerme.
Al entrar en el bar, nada parecía especialmente extraño, excepto por los innumerables platos, tazas de café y copas sin recoger que se apilaban en la barra. La decoración, aunque no era especialmente acogedora, era lo suficientemente agradable como para pasar un rato tomando algo. Una de las camareras se escondía detrás del tirador de cerveza, como si no quisiera que la vieran. La otra camarera, con una expresión distraída y poco interesada, nos miró tímidamente. Parecían ocupadas, como si atender al cliente no fuera su principal prioridad. Su mirada se detuvo en mi compañera. "¿Qué queréis?", preguntó. Pedimos una caña y, tras echar un vistazo a las infusiones, decidimos probar una de té blanco con vainilla y unas patatas bravas.
Nos sirvieron la cerveza y un vaso medio lleno de agua caliente. "Les pides más agua después", me dijo Rogelia. Pero los minutos fueron pasando y nuestras consumiciones se fueron acabando. Después de 45 minutos, nuestro plato de patatas bravas apareció en la mesa. "¡Aquí tienen!", dijo la camarera. "Ay Dios", exclamó mi compañera, "las teníamos ya olvidadas". Habíamos llegado a pensar que no nos habían entendido, que tal vez 10, 15 o incluso 20 minutos fueran comprensibles, pero 45 minutos por unas patatas bravas sin gracia es demasiado. "No gracias", dijo mi compañera. "Este lugar es perfecto para ver el fútbol en pantalla grande y pasar un buen rato, pero el servicio deja mucho que desear. Creo que el cliente merece algo más, especialmente cuando hay tantos otros lugares a...
Read moreFui con mi pareja y la comida en sí nos gustó, aunque pedimos rollos de carne y nos trajeron de primavera y fríos por dentro. Pero lo demás estaba bueno. Lo peor el precio en relación a la cantidad y algunos detalles. Pedimos un tartar de salmon con aguacate y salsa. Le preguntamos a la chica que llevaba la salsa y dijo que no sabía, tampoco se molestó en averiguarlo, no me parece muy normal,pero en fin. El tartar tenía mango, otra de las cosas q no ponía en la carta, no nos importó porque nos gusta y no somos alérgicos, pero creo que debería de ponerlo en la carta. La cantidad era ridícula, 11 euros cuesta y era todo plato y un poquito de tartar, que por cierto, decoran el plato del tartar con colacao, otra cosa peligrosa por tema alérgenos, que te lo ponen alegremente. Las gyozas de cerdo estaban buenas,pero vienen 4 y pequeñitas. El sushi que pedimos ponía que era con salmon al fuego, y nunca apareció ese fuego ni ese salmon pasado por fuego. La botella de agua la trajeron sin abrir. En fin.. No volvería, la comida esta bien, pero hay mejores restaurantes japoneses en...
Read moreEstuve con mis padres hace unas semanas, pedimos 4 platos combinados. Nos trajeron 2 que fueron los de mis padres, 20 min después llegaron los de mi hermana y el mío. Mis padres, obviamente ya habían terminado su plato mientras nosotras empezábamos.
Básicamente un servicio lento, pero la comida no estaba nada mal. Calidad-precio estaba muy bien y la forma en hacer el pollo fue curioso, tenía un sabor a mantequilla muy rico, ¡me sabía a palomitas!
Por lo demás todo muy bien, un local amplio por dentro con una pantalla gigantesca! Los baños reformados, la pena es que alguien se encargó de dejar un regalo en el baño de los caballeros...
Tienen tortillas de patata con diferentes sabores y se pueden pedir enteras para llevar (supongo que encargándolo previamente)
Camareras amables y muy simpáticas. Espero que con el tiempo mejoren en los tiempos!! Les deseo mucha suerte...
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