Gambrinus: Un Clásico que se Reinventa sin Perder su Esencia En el corazón de Chacarita, Gambrinus se erige como un bastión de la tradición bodegonera porteña, pero con una brisa fresca que lo mantiene vigente. Cruzar su puerta es como viajar en el tiempo, con sus mesas de madera robusta, paredes adornadas con recuerdos y un ambiente familiar que abraza al comensal desde el primer instante. Sin embargo, este no es un bodegón anclado en el pasado; Gambrinus demuestra una admirable capacidad para evolucionar sin sacrificar su alma. La carta, un generoso compendio de clásicos rioplatenses, se anima con guiños a la herencia alemana de sus fundadores. Desde unas impecables rabas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, hasta un sustancioso goulash que reconforta el alma, cada plato habla de una cocina honesta y sin pretensiones, donde la calidad del producto y la generosidad de las porciones son ley. En mi reciente visita, me dejé tentar por el matambre de cerdo a la pizza, una feliz combinación de texturas y sabores. La carne, tiernizada a la perfección, se deshacía en la boca, mientras que la salsa de tomate casera y el queso fundido aportaban ese toque familiar y reconfortante. Las batatas fritas que lo acompañaban, en su punto justo de cocción, eran el contrapunto dulce ideal. No puedo dejar de mencionar la estrella de la casa: su cerveza tirada. Rubia, dorada, con la espuma justa y un amargor equilibrado, es la compañera perfecta para cualquier plato de la carta y un verdadero homenaje al dios cervecero que da nombre al lugar. El servicio, ágil y experimentado, es otro de los pilares de Gambrinus. Los mozos, con esa sabiduría que solo dan los años de oficio, se mueven con soltura entre las mesas, aconsejando con acierto y atendiendo cada pedido con una sonrisa genuina. Si bien las porciones no son colosales, la relación precio-calidad es inmejorable. Gambrinus ofrece una experiencia gastronómica auténtica y sabrosa sin que el bolsillo sufra, lo que lo convierte en una opción más que recomendable para cualquier día de la semana. En definitiva, Gambrinus no es solo un restaurante; es un punto de encuentro, un refugio de sabores conocidos y una celebración de la cultura porteña con un toque europeo. Es un lugar donde uno se siente como en casa, disfrutando de una comida rica y abundante, servida con calidez y profesionalismo. Si buscan un bodegón con historia pero con la mirada puesta en el presente, no duden en visitar Gambrinus. Saldrán con la panza llena y el...
Read moreThe classic Buenos Aires "fonda" (=neighborhood restaurant without much pretense, serving classic Argentinian fare). Still alive and kicking in the neighborhood (I was born in Chacarita in 1960 and the restaurant was there when I was a kid). Last time I visited (a few years ago) the food was slightly short of great, but still served in generous portions, tasty and very inexpensive. And the waiter was also old fashioned, attentive and professional, unlike the typical college student who can't remember a two plate order to save his/her life. Dear neighbors, please support places like this. If you don't, gourmet hamburger bars will take over, and one day you will try to eat in an old fashioned fonda only to realize there...
Read moreThis had been recommended to us by our fabulous driver Hernand. Walking into this bodegon / local restaurant was quite an experience! It was very busy with 100% local Argentinians and every one of them stopped talking to look at the tourists who had entered their lunch spot! We quickly struck up a relationship with the large head waiter and relaxed into a fine lunch of local dishes at fantastic prices. The food was so so good. Tourists don’t use these “walk in” restaurants enough and I would highly...
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