Vergonzoso es poco. Fuimos con una amiga a una noche de cata + música, pagamos más de 7k cada una. Menos la música (que no dependía del lugar), todo fue malo, escaso, improvisado. Al llegar, no daba el espacio para sentarse (ambas somos de contextura pequeña), tuvimos que mover sillas y mesas para hacernos espacio. La organización del servicio no era buena, aunque las camareras le ponían voluntad, y mientras la sommelier hablaba de las características del vino que se cataba, más de medio salón tenía la copa vacía. Ni hablar de que el espumante del final lo sirvieron en la misma copa de vino de toda la noche y no es una tipo flauta (en una cata estos detalles deben ser cuidados porque hace a la experiencia). La comida fue lo peor: escasísima y básica. Primero una fetita de salamín, un triangulito de queso y - atención a la miseria - 1/2 tomate cherry para cada comensal; luego, una "brusqueta" tamaño rodaja de baguette para cada comensal, pero servían de dos sabores distintos y no había cuchillo para cortarla a la mitad, así cada una probaba ambas variedades; luego vino lo más vergonzoso de la noche: sirvieron una "cazuela" mitad carne, mitad papa en MANICEROS con una cucharita tamaño café como principal. Lo digo de nuevo xq no lo creo: SIRVIERON UNA PORCIÓN TAMAÑO CUENCO MANICERO!! Lo pero es que yo veía que había gente (entre ellos el dueño) a quien le servían una porción normal, dentro de una cazuela de barro. Cabe aclarar que no había diferentes valores de entrada, todo el mundo había pagado lo mismo por estar ahí. Después de eso, trajeron un mini postrecito tipo brownie de caja. Todo eso en dos horas. Me fui de ahí con hambre y eso que no como mucho. La frutilla del postre fue que una vez que prenden las luces, la gente empieza a circular, retirarse, etc., con mí amiga nos quedamos sentadas esperando que se vacíe un poco para salir cómodas, habrán sido unos 5' y el dueño se acercó a decirnos que teníamos que irnos porque tenían todas las mesas reservadas para las 21 (el evento inició a las 19). Me sentí estafada con...
Read moreHoy fui por primera vez desde que vivo en San Telmo y en verdad no deja de sorprenderme como un lugar relativamente modesto puede tener precios tan exhorbitantes. El servicio es bueno y el café estaba bien pero teniendo en cuenta que en La poesía el café está 160 pesos y en El Federal lo mismo(ambos en la zona) cobrar un café 280 pesos me parece una barbaridad. Esto deja a las claras que el dueño no tiene ningún interes en tener clientes regulares. Como decía antes, el lugar es modesto, las mesas y sillas no tienen nada de parisimo(las mesas son cuadradas de distinto color y las del exterior son de plastico de buena calidad), el lugar en general no tiene nada francés(no se de donde sacaron eso quienes comentaron abajo), la maquina de café no es gran cosa (repito que el café es aceptable) y en general no hay una gran inversión en el lugar que amerite esos precios(80 por ciento más caro que los cafés notables de la zona). En Milán, Firenze, Roma he pagado cafés entre 1 euro y 1,50 de sentado, lo mismo en Madrid, San sebastian, Sevilla, Barcelona, Viena, praga, Berlin, Budapest, Lisboa(suele ser barato) y tantas otras grandes ciudades a excepción de Amsterdam y Bruselas. 280 pesos a tipo de cambio blue es un precio europeo con un tipo de cambio por las nubes. Conclusiones: a)lo que realmente tiene de parisino el lugar es el precio. b) el significante solo significa en relación a otro significante. El significante Lacan, por si mismo, no...
Read moreLa carta está bien, hay opciones vegetarianas y tiene un vino que me sorprendió muy gratamente por su relación precio-calidad Siempre tengo un plan B se llamaba. Los precios en general son aceptables.
Tienen espectáculos muy piolas. No hay que pagar derecho fijo, sí, piden una voluntaria y justa contribución. Sin embargo, entiendo que aún le falta profundizar la dimensión artística del lugar, que es lo más interesante que tiene y por lo que elegí ir. Eso me resultó un poco incómodo. El día que fuimos nos pusieron en una mesa muy atrás y como no había sonido ni indicación a silencio (imagínense, que quien impresionaba ser propietaria del lugar estaba gritando en una mesa con 6 personas mas) ni iluminación que delimite el espacio, se perdió mucho el espectáculo. Era un quinteto de tango hermoso.. Músicos de primer nivel, que a mí parecer, no terminaron de lucirse ni generar un climax por estas cuestiones .
Soy del barrio y voy a volver (todes tenemos días no tan bueno), creo que el lugar tiene una gran potencialidad para transformarse en una parada obligada de San Telmo para quien quiera pasar un buen momento de música y vino.
La atención es genial. Super...
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