Hicimos una reserva para las 22:30 con muchas expectativas por la reciente apertura de Tigre Morado en Costanera. Ya conocíamos su cocina por el restaurante de Palermo, que siempre fue una gran experiencia, así que estábamos entusiasmados.
Al llegar, nos encontramos con un lugar hermoso: el ambiente es muy agradable, la decoración cuidada al detalle, el público bien vestido y la atención —al menos en un principio— parecía cálida y profesional. Sin embargo, al presentarnos en la recepción, nos informaron que había un problema con el sistema de reservas y que debíamos esperar unos 15 minutos. Aceptamos la espera con buena predisposición.
Nos ubicaron en un hall de espera, donde lamentablemente comenzó la parte menos grata de la noche: ningún camarero se acercó a ofrecernos una bebida, ni siquiera a consultarnos si necesitábamos algo. Tras un rato, llamé a un mozo, quien me indicó que no podía vendernos nada en esa área y que si queríamos tomar algo, debíamos acercarnos a la barra. Ya algo molestos, pasados más de 20 minutos, volvimos a hablar con recepción. Se disculparon y nos prometieron una mesa en 5 minutos.
Luego nos ofrecieron ubicarnos en la barra de otro restaurante dentro del mismo espacio, Fabric, pero rechazamos esa opción por comodidad y porque queríamos cenar del menú de Tigre Morado, no de otro local.
Finalmente, tras 40 minutos de espera, volvieron a ofrecernos una mesa en Fabric, lo que ya resultaba frustrante. Les recordamos que habíamos hecho una reserva con anticipación y que el sentido de reservar es justamente garantizar una mesa a la hora acordada.
Recién a las 23:30, una hora después de nuestra llegada, logramos sentarnos en una mesa en Tigre Morado. Para colmo, la camarera —sin estar al tanto de lo que había sucedido— nos recibió preguntando si solo íbamos a tomar algo. Esto terminó de reforzar la sensación de desorganización y falta de comunicación interna.
Por suerte, la comida estuvo a la altura de lo esperado: pedimos el tartar, las conchitas al parmesano y el pulpo a la plancha, y cada plato fue espectacular. La cocina sigue siendo el gran fuerte del lugar, con sabores cuidados y presentaciones impecables.
El ambiente y la decoración merecen un 10: moderno, elegante, con una atmósfera que invita a quedarse. Sin embargo, hay un punto técnico a mejorar: el sistema de sonido. Estaba saturado y por momentos resultaba molesto, especialmente para quienes queremos disfrutar de una cena con conversación.
En resumen, Tigre Morado Costanera tiene todo para ser una gran experiencia: cocina de primer nivel y un espacio bellísimo. Pero necesita resolver con urgencia la gestión de reservas, la coordinación del equipo y los problemas de sonido. Volveremos, pero esperamos una experiencia más fluida...
Read moreMalísima experiencia al momento de abonar. El lugar es muy lindo, cómodo y la comida muy buena. Estuve mucho tiempo esperando al mozo para pedir la cuenta, finalmente se la pedí a otra empleada que intercepté, me la dejó enseguida y nunca volvió nadie a cobrar. Terminé acercándome al counter a pagar, había pasado cerca de media hora!!! Una vez allí, me hicieron esperar otro rato, ¡¡¡hasta que volviera el postnet!!! Estaban cobrando en otra mesa, y parecía que con problemas, porque demoró muchísimo tiempo. Una vez que pudieron cobrar, no me pasaron ninguna de las dos tarjetas Santander Select Ante mi queja, apareció un segundo postnet!! que estaba inmediatamente al lado del cajero!!, y tampoco pasaron las tarjetas del Santander. Ante tanta demora, aboné con débito y me retiré porque ya era como la 1 am y no quería seguir perdiendo tiempo. Por supuesto las tarjetas funcionan perfectamente; no puedo decir si tenían problemas de postnet o si fue una maniobra para cobrar sin descuento. Gente, estén atentos a...
Read moreSiempre voy al de Palermo y esta vez decidí ir a este con mi familia porque es nuevo, pero la verdad me arrepentí. El otro es mucho mejor. Llegamos a la 13h, el lugar estaba vacío y aun así tardaban un montón en atendernos. Encima, dos de los platos que queríamos no los tenían. Pedimos las papas a la huancaína que nos encanta y la verdad que un desastre, las papas duras, sin sal y la salsa sin gusto, nada que ver con la de Palermo. Después, estuvimos un rato esperando para pedir el postre porque nadie se acercaba. Cuando al fin pudimos pedir, elegimos dos de los tres postres del menú, y 15 MINUTOS después recién nos avisan que estaban agotados. Para colmo, nos sobró bastante arroz y cuando pedimos para llevar nos dijeron que “por temas estéticos y de emplatado” no se podía… qué??? La verdad...
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