Sin ánimo de perjudicar al local, considero importante compartir nuestra experiencia de hoy. Fuimos a comer el menú del día y de segundo elegimos albóndigas. Al servirlas, nos dimos cuenta de que estaban crudas. Al comentarlo a la camarera de manera educada, su respuesta no me pareció adecuada, ya que no hubo disculpa por la situación.
Tras explicarle a la camarera que no buscábamos desperdiciar la comida, accedió a cocinar las albóndigas un poco más para poder comerlas. En esta segunda ocasión, al menos parecían más hechas, aunque sinceramente se reflejó en cómo dejamos los platos: me resultó muy difícil comer. El arroz parecía congelado y la salsa, con demasiado tomate triturado (digamos que no era salsa), no estaba bien integrada con las albóndigas.
No había visitado este local antes, pero había oído comentarios similares sobre la calidad de la comida. Por otro lado, la atención del camarero fue buena y el café estaba muy rico. Posiblemente vuelva únicamente para tomar un café, pero tengo muy claro que no volveré...
Read moreEsta cafetería icónica de Los Mallos (tengo 51 años y me encantaba venir de niño), de lo más fino en la zona a finales de los setenta y ochenta, tiene un café en la actualidad de lo mejor de la ciudad. El camarero hace un buenísimo café y tiene unas formas y educación de la hostelería clásica que llama la atención para bien y más en un tiempo en que no hay camareros sino personas que trabajan en un bar. Ahora que no tienen ni que pensar en cuánto cambio tienen que devolver a los clientes porque tododios paga con tarjeta, podían esmerarse un poco más en hacer su trabajo, que no solo es hacer un café ( que no debe ser fácil , porque prácticamente en ningún bar lo está), sino también en regalar una sonrisa, trato educado y cordialidad sin caer en “cariño, corazón, mi amor ,qué deseaS? “En este bar, tanto el camarero como la camarera guapa, de los tres camareros que habitualmente hay en la cafetería, cumplen plenamente todas esas...
Read moreVarias veces comí encantado, con una buena relación precio y bien atendido. Pero la última visita llegó a mi una tortilla sin sal y me condené a probar en su lugar el otro plato, una ensaladilla que no tenía la pinta habitual, solo dos tenedores cogí, a las pocas horas arrancó la peor semana que he pasado por indigestión. Observé que no eran las mismas personas ni en cocina ni en barra que otras veces y me molesté en pedir explicaciones en mi siguiente visita a Coruña, me lo terminaron de aclarar, cuando los empleados tienen días libres la jefa y su pareja los cubren, me tocó a mi pagar su poco cuidado...
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