Reseña de Pastelería Anjel Hace mucho tiempo visité Pastelería Anjel, y en su momento me dejó una gran impresión. Hoy decidí volver, y si antes me gustaba, ¡ahora me encanta aún más!
Desde el momento en que entré, la atención fue excelente. Esperanza, quien atendía la parte de los pasteles, demostró gran profesionalismo y amabilidad. Luego, al sentarnos en una mesa, nos atendió Jairo, quien también me sorprendió con su profesionalismo y buen trato.
En cuanto a la comida, los pasteles son simplemente increíbles. Se nota la calidad y el esfuerzo en cada uno de ellos. Todo estaba delicioso, y sin duda, es un lugar que destaca por su repostería.
Sin embargo, hubo un pequeño detalle con los camareros. Un tenedor cayó al suelo y pasó un buen rato sin que los camareros se percataran. Un cliente terminó tropezando con él y lo dejó en el área donde atendía Esperanza. Al final, una chica con una trenza que trabajaba allí se dio cuenta y lo llevó a lavar, lo cual fue un alivio.
Otro aspecto que no me gustó fue que pedí un zumo embotellado y noté que la parte superior de la tapa estaba bastante sucia. Es un detalle que deberían cuidar más.
Por otro lado, me pareció curioso que Anjel, el dueño, estuviera sentado con unas chicas que entraban varias veces a la cocina sin ser parte del personal. No llevaban ropa adecuada para un área de preparación de alimentos, lo cual no da la mejor imagen del negocio. Además, la vestimenta de Anjel no era la más apropiada: llevaba un pantalón vaquero negro que, aunque no estaba sucio, daba una impresión poco cuidada. Entiendo que cada quien tiene su estilo, pero en un negocio de este tipo es importante mantener una imagen más profesional.
En general, Pastelería Anjel sigue siendo un excelente lugar para disfrutar de una buena merienda. La calidad de los pasteles y la atención del personal son sus puntos más fuertes. Si mejoran algunos detalles y sin duda será un sitio aún más...
Read moreRecomendaría: no.
Local con reciente reforma, unificado con el local anexo que se llamaba El Bula.
Con amplio surtido de dulces, bollería, pasteles, granizados…
Nosotros merendamos de un bocata de queso… y honestamente, con los quesos que disponemos en España, o en Baleares, con quesos típicos de Menorca como el mahonés, no se entiende que pongan queso tipo tranchette.
Muy mala la experiencia, sobre todo con el personal… tardaron en venir a la mesa 15-20 minutos, y cuando vienen, no es de recibo que un local de este estilo, te digan que no pueden servirte un café porque se han quedado sin agua corriente (¿y no se puede prever y tener algunas garrafas de agua embotellada para sacar café en casos como estos?). Esta situación nos obligó a cambiar el café por refrescos, y lo curioso es que, nos traen la bebida después de 10 minutos, y empezamos a ver circular cafés a mesas que cogieron la comanda antes que nosotros…
El personal que tiene es muy lento y algo antipáticos… y no es cuestión de falta de personal, hay al menos, 7 camareros atendiendo fuera de cocina. Además, presencié una situación que me resultó algo “violento”, ver a un camarero sirviendo un trozo de coca, que al cogerlo con una pinza se le rompió y cayó en la cámara frigorífica, y no se ocurre otra cosa que, al colocar en el plato los dos trozos, decide tirarlo y poner otro trozo… honestamente, me parece todo un desperdicio, que al menos podrían haberlo servido como aperitivo a otro cliente.
Cabe indicar que el local es accesible, pero por tramos, es decir, en su interior hay escaleras, y la manera de pasar de un lado a otro es por el exterior, y los baños solo se pueden acceder desde un local, o desde el exterior (con escalones...
Read moreSi eres padre o madre, mejor ni te acerques a este sitio. Ayer fui con mi bebé y mi cuñada, y tuvimos la terrible experiencia de ver cómo en este local simplemente no quieren saber nada de bebés. No hay cambiadores en ningún baño (ni en el de mujeres, ni en el de hombres, ni siquiera en el de personas con movilidad reducida) porque, según el camarero, “luego huele a pestazo”. ¡Imagínense! Prefieren que un bebé tenga que quedarse sucio antes que habilitar un espacio digno para cambiarlo.
Pero lo peor no fue solo la falta de instalaciones, sino la actitud prepotente y desagradable del camarero. Cuando salimos del baño, nos abordó con malas formas para preguntarnos si habíamos dejado el pañal dentro, como si hubiéramos cometido un crimen. Pues claro que lo dejamos en la papelera, ¿o dónde se supone que deberíamos tirarlo? ¿Llevarlo en la mano hasta nuestra casa? ¿O es que la basura del local solo acepta desechos que huelen a rosas?
Lo más indignante es la discriminación evidente hacia las familias. Todos los baños de cualquier lugar del mundo pueden oler mal en algún momento, pero aquí la solución que han encontrado es directamente negarles a los bebés el derecho a ser cambiados en condiciones adecuadas. Como si un bebé pudiera decidir no hacer sus necesidades. Como si el camarero en cuestión nunca hubiera sido un bebé.
Si eres padre, madre o simplemente alguien que tiene un mínimo de empatía, te recomendaría evitar este lugar. Está claro que los niños aquí no son...
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