De las dos cadenas de pollo que conozco, esta es la que más me gusta, por su calidad y sabor. Sin duda diría que es mi favorita, pero cuando la experiencia de ir a un restaurante es realmente mala, es mejor no planteárselo como opción. De mi varias visitas, al principio pensaba que eran casos aislados, pero se ve que en este restaurante tienen serios problemas que pudiera ser la falta de recursos o una mala gestión por parte de la persona responsable de ese establecimiento. En mi anterior visita se dio el caso que la máquina de los refrescos se quedó sin el diluyente gaseoso, y en lugar de quedarse bloqueada la máquina, esta echaba únicamente jarabe concentrado del refresco. Como digo, no le di demasiada importancia, y más allá de la anécdota, lo consideré como un caso aislado. Pero lo de ayer fue espantoso. Realicé el pedido de la familia en una de las pantallas. Pero como me pasa siempre, me fue imposible pagar con Waylet en las pantallas, de modo que elegí la opción de pago en efectivo, para poder pagar con Waylet en la caja (allí no suele haber problemas). Mi sorpresa fue, al acercarme a la caja, comprobar que toda la gente que estaba esperando allí, no lo hacían para recoger los pedidos, sino también para pagar. Se ve que tampoco se podía pagar con tarjeta en las pantallas. Claro, el pedido no entra en las comandas hasta que no se ha efectuado el pago, de modo que preveía que iba a ser una velada larga. Pero no sabía que iba a ser tanta. Más de 30 minutos invertí en alcanzar la caja para pagar. En ese periodo me dio tiempo de ver como los clientes se desesperaban, y no solo por lo que tenían que esperar. Vi como un chico se acercaba a recoger un pedido importante (era un cumpleaños), y preguntó si le podían dar los juegos que le habían pedido los niños, que los tenía apuntados. La chica le dijo que no podía hacer eso, que le tenía que dar los juegos variados. Este chico le dijo que se hacía cargo de ello, y que los juegos que iba a pedirla eran todos variados, lo traía apuntado, y lo hacía para evitar conflictos con los niños. Pero la chica le dijo que no. Curiosamente, recordé que la vez en la que ocurrió lo de los refrescos, sucedió lo mismo con otra clienta, y vi como amablemente les cambiaron el juego, no una, sino 3 veces hasta que fue del agrado de los pequeños, pero se ve que ayer no era el día de los cambios, y el padre se fue resignado a enfrentarse a los chavales. Las dos pantallas en las que se muestran los pedidos en preparación y listos para server se saturaban, y la cola apenas avanzaba. La gente esperaba pacientemente. Los que llegaban nuevos y veían la cola que había para pagar, se lo pensaban y muchos se daban la vuelta. Observé como las mesas estaban llenas, de gente, pero vacías de comida. Veo como regresa el padre de los juegos al mostrador, esta vez a pedir los helados que le tenían que servir después. Cuando se los sirven, escucho como le dice a la chica que se ha equivocado en los sabores. Ella decía que no, que era lo que ponía el ticket. Me hace gracia, porque lo repitió tantas veces el chico que todos los que estábamos esperando nos lo aprendimos de memoria. Y lo tuvo que repetir tantas veces porque le decían que en el ticket ponía lo que le acababan de servir: 4 de chocolate y uno de caramelo. El hombre, que supongo que estaría hasta el moño de los chicos, insistió en que el pedido que había hecho era de 3 de chocolate blanco, uno negro y otro de caramelo. Y la chica del mostrador insistía que el ticket era el que era. De esas cosas que me dio por comprobar mi ticket, ya que mi hija también había escogido de postre helado con chocolate blanco, y en efecto, en el ticket ponía únicamente "chocolate". Ni negro ni blanco. En lugar de preguntar al padre, asumió que todo era negro, y luego le increpó diciendo que era lo que había pedido. Tras mucho aguante, el padre consiguió que le pusieran lo que según él había pedido. Nosotros conseguimos cenar, al cabo de más de una hora. Eso sí, me adelanté a lo que pudiera suceder y especifiqué que por favor, me pusieran el...
Read moreDesde el primer momento en que crucé la puerta de "Popeyes", supe que estaba a punto de embarcarme en una experiencia culinaria sin igual. La atmósfera acogedora y el aroma inconfundible del pollo frito recién hecho me envolvieron de inmediato, prometiendo una aventura gastronómica memorable.
El plato estrella, el pollo frito, superó todas mis expectativas. Cada pieza estaba perfectamente dorada, con una corteza crujiente que se deshacía en la boca, revelando una carne jugosa y sazonada a la perfección. La combinación de especias era un secreto celosamente guardado que aportaba un sabor inigualable, transformando un simple bocado en una sinfonía de sensaciones.
Los acompañamientos eran el complemento perfecto para este manjar. Las papas fritas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, y la ensalada de col, fresca y cremosa, ofrecían un equilibrio ideal, realzando aún más el delicioso sabor del pollo. El pan de maíz, esponjoso y con un toque de dulzura, completaba esta experiencia culinaria de manera sublime.
Lo que realmente distingue a "Popeyes" es la dedicación y pasión con la que se prepara cada plato. Cada mordisco refleja el compromiso con la calidad y el deseo de ofrecer una experiencia gastronómica que trasciende lo ordinario. El personal, siempre amable y atento, hace que cada visita sea especial, creando un ambiente familiar y acogedor.
Puedo decir sin exagerar que mi vida cobró un nuevo sentido tras probar el pollo frito de "Popeyes". No se trata solo de una comida; es una revelación que transforma la percepción de lo que puede ser una verdadera delicia culinaria. Recomiendo este restaurante a todos aquellos que buscan una experiencia que eleve el alma y deleite el paladar. Sin duda, "El Pollo Dorado" ha encontrado un lugar permanente en mi corazón y en mi lista...
Read moreDomingo 04/08/24 a mediodía: No tienen ketchup, ni Danonino, ni funciona la máquina de los helados ni ponen queso en una hamburguesa con queso. En estas condiciones no deberían abrir. Es una vergüenza que tan a menudo tengan carencias de cosas básicas, incluso varias a la vez. Limpian las mesas cada mucho tiempo, casi siempre están sucias. Buen restaurante, buena comida, aunque la cantidad de las raciones es una lotería. Hay días que no tardan mucho en servirte y otros bastante. En varias ocasiones ha habido bebidas que no están disponibles, y alguna vez me han ofrecido alternativa en botella pequeña, pero otras te tienes que buscar la vida (ayer por ejemplo, que había un chaval que no paraba de decir que estaba él solo, aunque eso no era cierto porque vimos a más personas también atender y en la cocina). ¡Un domingo no tenían ni ketchup! Y no ofrecieron nada a cambio. ¿Otro día faltará pollo? La limpieza de las mesas y baños muy deficiente, pasan horas sin que nadie limpie, y cuando ya apenas hay clientes entonces se ponen a limpiar, pero entre cliente y cliente, nadie sale a limpiar. Ayer el baño de hombres, sin papel. Una dejadez absoluta en cuanto a limpieza y mantenimiento. Hay bastantes kioskos para pedir tú mismo. No todos los cupones y ofertas de la app en el móvil (actualizada) los acepta el kiosko, lo cual es un problema que te hace acudir al mostrador y perder tiempo. Las trabajadoras en general son muy atentas. Deberían ofrecer también sobres de mayonesa al igual que el ketchup, y controlar mejor que no falten productos, la limpieza de mesas y baños,... Ayer por la tarde no podías ni pedir helados porque tenían la máquina pendiente de limpiar 😵💫 ¿Eso no se hace en...
Read more