Es la segunda vez que voy a Hornitos y las dos veces ha sido al de City U.
La primera vez que fui, lo hice con altísimas recomendaciones por parte de un par de amigos.
Al entrar, todo me pareció más que adecuado: limpio y bello de más. Fue una fría tarde bogotana en la que llovía y el local ni siquiera estaba muy lleno.
Me senté con tres amigos e hicimos marchar nuestra orden.
Como puede darse el caso en cualquier grupo de gente que se siente en cualquier mesa de cualquier cualquier local de restauración del mundo —hablo más aun desde mi experiencia como propietario de restaurante que he sido—, es más que lógico y más que probable que se den órdenes que tengan particularidades o que vengan con pedidos específicos por parte del cliente.
Yo, por ejemplo, soy de los que siempre remarco la importancia de que un café venga caliente «como el estómago del Diablo».
Pues bien, en aquella ocasión —repito, como es lógico— los pedidos que hicimos tenían algunas particularidades, no siendo estas «nada rebuscadas», sino más bien del tipo de:
—Por favor, tráigame la arepa junto al chocolate.
O:
—Por favor, la salsa holandesa, póngala aparte; no la vierta sobre los huevos.
¿Cuánto caso le hicieron a cualesquiera que fueron nuestras peticiones en aquella ocasión? Así es: ninguno.
La comida salía de cocina —o, cuanto menos, nos era servida— de la forma más aleatoria y errática posible, llegando a darse el caso de que yo ya había terminado mi orden cuando a algunos de mis acompañantes ni siquiera le había llegado la suya. Y repito, el local no estaba ni siquiera excesivamente lleno —diría, de hecho y a lo sumo, que «algo» vacío—.
Y, a toda otra expensa, la temperatura y la frescura de muchos de los productos que llegaron a nuestra mesa dejaban mucho (¡muchísimo!) que desear.
Pero tratándose de una recomendación como la que me habían hecho gente en cuyo criterio pongo mi máxima confianza, hoy —22 de octubre de 2023— volví a probar.
Y, lamentablemente, resultó que lo de mi primera visita no fue —ni mucho menos— una anomalía.
Y es que hoy pedí un expreso y un chocolate con arepa. Además, compré una baguette parisina que traer a casa.
Pedí —como siempre suelo— que el café estuviera muy caliente y que me lo trajeran previo al chocolate y la arepa. No hubo modo. El café —que no era el expreso que yo había pedido, sino «un tinto en miniatura»— estaba frío y, para colmo, vino acompañado con el chocolate —que, además de tibio, tenía azúcar como para matar a un diabético (no que yo lo sea)—. Además de eso, tuve que levantarme yo a pedir azúcar y, para terminar con la pesadilla, había posos del café en el fondo de mi... «tinto en miniatura».
Además, más o menos tibio, para cuando llegó la arepa —que tampoco es que viniera caliente—, el chocolate se había enfriado lo suficiente como para ya resultar DEL TODO inapetecible.
Nada de eso fue lo peor. Lo peor fue que al llegar a casa y morder un pellizco de la baguette parisina que había comprado constaté que debía haberse llevado al menos tres días esperando a que alguien la comprara en la estantería de donde la tomaron apra entregármela a mí. La única forma en la que podría hacer de esa baguette algo comestible sería convertirla en un plato de migas...
Read moreA clean and modern bakery, their sour grape cheesecake is spectacular, they even have something that resembles a real apple strudel, from my previous visit I know they have a good coffee, great omelletes, and a nice French baguette. The service was friendly. I was going to give them 5 stars. They seemed to have a nice selection of breads as well, so I asked for a whole grain bread with no sugar to take it home with me. I made sure I repeated several times I wanted no sugar in my bread! Yet, when later at home I tasted the supposedly no sugar whole wheat bread I had gotten from them, it was full of sugar! A very frustrating experience! The people involved either don't know what they're selling, or they mislead one into buying a product by giving a false information. Either way,...
Read moreThe Hornitos mini-chain - centering on the Salitre / Quinta Paredes area between downtown and the airport - is one of the tastiest and best-value places for breakfast in Bogotá. This relatively new branch in the recently constructed CityU complex is particularly good, bright and attractive with a small terraza out back. It's also centrally located, very convenient for the walk up to Monserrate from the Candelaria, for instance. The service can leave a little to be desired (especially by Colombian standards, as servers are much friendlier in many other places here) and they don't always have all the items on the menu available (in contrast, this is a very common problem in Colombia!) but there are plenty of options and the food always...
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