Fui con mi enamorada para conocer este lugar que se ha popularizado mucho en redes sociales, aprovechando que nos quedaba cerca y sabiamos que estaban de aniversario en su local de San Isidro, sin embargo, y respetando la opinión de las demás personas, he de ser sincero y admitir que tuve una mala experiencia dentro del local. Debido a qué nos dejaron esperando como 40 minutos en la cola, lo cual sería comprensible porque estan organizando todo por su aniversario, sin embargo, incluso habiendo mesas disponibles nos dejaban esperando fuera del local, por lo que por ese aspecto me parecio una falta de logistica en cuanto a su organización. Además, los problemas que más quiero recalcar son los siguientes:
El mesero que nos atendio demoraba demasiado en atender nuestro pedido, en ratos estaba disponible y nos quedaba mirando, le deciamos para que nos atendiera y nos hacia esperar más tiempo.
Quisimos degustar de los vasos comestibles con americano que daban de cortesía por su aniversario, por lo que para acompañar pedimos una empanada de Roast Beef. El problema se dio debido a que la comida llego mucho antes que los vasos de café, además que la empanada estaba fría y el relleno estaba insipido.
Además, nos dimos cuenta que las vasos de café habian estado reposando como más de media hora en el mostrador, para que después el mesero nos trajera un café tibio, cuando debia estar caliente. Cabe recalcar que el mesero estaba disponible y fuimos nosotros quienes le hicimos acordar.
Al momento de degustar los vasos de café, nos dimos cuenta que en un inicio tenia un sabor agradable por el chocolate que tenia el borde del vaso, pero el problema se dio debido a que el café estaba demadiaso grumoso en el fondo por todo el tiempo que lo dejo reposando el mesero en el mostrador, y lo peor fue que mi pareja comenzo a sentirse un poco mal antes de que terminaramos de comer el vaso de galleta, por lo comencé a revisar la base del vaso comestible, para que de inmediato me percate que estaba cruda la galleta en la base, lo cual fue demasiado para tolerar. Por lo que aproveche que la encargada se acerco a preguntarnos que nos habia parecido la comida, por lo que con un tono tranquilo y sin ninguna intención de ofender le comente que estaba un poco crudo la base del vaso de café y que quizas deberian cocinarlo un poco más para otro ocasión, siempre de manera respetuosa, con lo cual la señora encargada cambiado su semblante por uno de fastidio nos dijo:
"Es imposible que este cruda la galleta, son ustedes que no saben comer y el mesero que no les explico como deben comer, seguro dejaron reposar mucho tiempo el vaso de café y por eso les sabe grumoso, además que ninguna tasa esta cruda, deben aprender a comer para la siguiente"
Total falta de respeto por parte de está persona encargada, por lo que al final ella se fue a atender a otra mesa cambiandole de nuevo el seblante por uno contento.
Otro problema que tambien hubo fue que demoraron en cobrarnos como media hora, y nosotros le quisimos pagar con un billete alto, para lo que el mesero con cara de molestia lo acepto. Demoro otra media hora más en recien buscar a su compañera para que le cambie el billete que le entregamos para pagarle, con lo cual el mesero al que le dimos el billete le dijo a su compañera:
"Están comprando solamente esto y están pagando con este billete"
Con lo cual pienso yo que fue un tipo de discriminación, y por ultimo si no podia el cobrar con billete nos hubiera avisado.
El ultimo detalle es por parte de la señora encargada, a la cual le comente solo como consejo, de la forma más tranquila y respetuosa, que los vasos de café estuvieron reposando demasiado tiempo en el mostrador, y sin dejarme terminar nos dijo:
"Señor, hemos estado ocupados con todas las mesas y ustedes están consumiendo algo gratis de contesía, y encima dicen que está crudo".
Con lo cual la señora seguía repitiendo lo mismo y nos alzo el tono de voz tanto la primera como en la segunda vez que conversamos con ella, por lo que no se podia dialogar...
Read moreDefinitivamente creo que jamás me había sentido tan decepcionado de un lugar. Normalmente a veces se falla en algo pero otro aspecto lo realza y puede compensar, pero esta experiencia no lo salva absolutamente nada. Fui con mi tía que la había invitado para pasarla bonito y justo veía que sonaba mucho este lugar y siempre he pasado y veo hasta fila, lo que hace pensar que puede ser un gran sitio, pero una vez más doy fe que en Lima las personas en general se han olvidado el valorar de manera general un lugar y por el contrario, “lo que está rico” solo es “lo que está de moda” y no necesariamente porque sea agradable. Llegamos y habían 3 parejas esperando en fila, habremos esperado 25 minutos por una mesa, pero en ese ínterin me sosprendio y ofusco ver la lentitud con la que habilitan las mesas, la señorita que se encargaba de esto lo hacía con una paciencia que a la justas podía con ella misma, encima veíamos otras mesas disponibles, pero aún así no nos la ofrecían, no sé por qué. Al llegar nuestro turno nos ofrecieron una mesa en Terraza hacia un extremo, pero de mala manera como diciendo es lo que hay, y la verdad para nada nos molestaba sentarnos ahí, total sitio es sitio. Inmediatamente nos dejaron la carta, que entrando en detalle y de manera personal, me parece deprimente que den un par de micas, esto lo digo porque el lugar se ve bonito desde afuera y con los precios esperas que se esfuercen en detalle. Transcurrieron 35 minutos más y en ese tiempo me levanté 2 veces a pedir atención y 1 vez alce la mano levantando la voz (para que le escuchara la señorita de la puerta) de que si nos iban a atender y ni así recibíamos atención. En este tiempo también nos levantamos a ver la vitrina y la verdad que se veían deprimente y hasta podría decir que todos industriales (esto lo podrá corroborar quien haya comido ahí), yo estaba pensando en comer uno de sus vitales chocolates el roll, pero vi luego como se quejaba una mesa que se había pedido este producto, así que esto me hizo dudar. Pero entre una y otra cosa pasaron los minutos mencionados y ofuscados de no recibir atención y ver tanto personal sin hacer nada y que no se dignaran a atender, con mi tía decidimos irnos de ahí e irnos a donde habíamos pensado desde un principio (La cristina, que definitivamente NO HAY PIERDE), pero quisimos arriesgar y conocer, lamentablemente es un lugar que no recomendaría para nada. Peor aún, conversando con amistades esto es así desde el principio, que triste que un lugar no se esfuerce por mejor en algo, luego reviso comentarios y corroboran lo que menciono. Ojalá algún día mejoren y personas que quieren probar no tengan tan decepcionante experiencia.
SERVICIO 0 (le falta muchísimo) AMBIENTE 1 (tiene cositas lindas, pero cero acogedor) COMIDA 1 (en sabor no tuve oportunidad de probarla, pero visualmente se ve terrible y más los comentarios que escuché de...
Read moreUna experiencia gustativa que, sin rozar lo sublime, se aproxima con dignidad y encanto. Mi recorrido incluyó una butifarra de presencia sobria, un jugo de fresa de frescor amable, un café moka cuyo aroma anticipaba deleite, y, coronando la velada, una torta de chocolate que merece un lugar en la memoria sensorial de cualquier amante del cacao.
Comencemos por la torta: un prodigio de humedad y textura, con un equilibrio entre dulzor y profundidad que bordea lo poético. Cada bocado se deshacía con una delicadeza que no es común encontrar. El café moka, con su espuma perfectamente emulsificada y notas de tostado suave, fue el acompañante ideal, formando una dupla de gran carácter y armonía.
En el terreno de lo salado, la propuesta resulta cumplidora. La butifarra, sin desentonar, no alcanzó los destellos de genialidad que se evidencian en la repostería. El jugo de fresa, por su parte, fue grato: natural, vivaz y refrescante, una pausa afrutada que acompañó con discreta elegancia.
A destacar, el gesto amable de atender un pedido salado fuera del horario habitual —pasadas las 9:30 p.m.— lo que evidencia un espíritu flexible y atento. No obstante, un par de deslices menores empañaron levemente la ejecución: se confundieron de plato en un momento, y el azúcar solicitado para el café nunca llegó. Pequeños desajustes que, si bien no restan brillo a la experiencia, merecen mención.
El ambiente es cálido y acogedor, con una estética cuidada tanto en el mobiliario como en la presentación de los platos. La posibilidad de sentarse al aire libre otorga una dimensión placentera al conjunto. La preparación del café, a la vista del comensal, añade un gesto de transparencia y confianza que se agradece, enmarcado en una impecable pulcritud.
En suma, un espacio donde los dulces alcanzan cotas admirables, el café se convierte en rito, y el servicio —a pesar de ciertos titubeos— conserva un encanto genuino. Sin...
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