Acabo de vivir la peor experiencia de mi vida en hostelería. Fui con mis compañeros del curso a celebrar el fin de mi certificación. Hicimos un pedido y, al revisar el importe, una de mis compañeras notó que no le cuadraba el precio. Al solicitar el ticket, el camarero que estaba dentro se negó a entregárselo. Luego le dijo que la culpa era suya por no meter la mano dentro de la barra para cogerlo, y lo más indignante: le indicó que lo recogiera de la basura.
Además, cuando se le pidió la lista de precios, se hizo el desentendido y se negó también a facilitarla.
Pero lo que realmente me enervó fue la forma vergonzosa en que este camarero trató a la compañera de trabajo que sí nos quiso facilitar lo que pedíamos, con un desprecio absoluto y humillante. Le dije a la chica que no dude en denunciar tanto al individuo como a la empresa, porque nadie merece trabajar en esas condiciones. Mis compañeros le dieron sus teléfonos para que pueda contactarnos como testigos si lo necesita en algún momento.
Y luego se quejan los hosteleros de que no encuentran personal dispuesto a trabajar…
La reclamación de mi compañera ya ha sido presentada ante Consumo. Esperamos que actúen. Es lamentable que situaciones así ocurran en un local tan frecuentado por turistas. ¿Cómo tratarán a quienes vienen de fuera y no conocen sus derechos?
Una...
Read moreThis is a very beautiful place, even though he is located in centre city, it’s still very peaceful and quiet. But is absolutely amazing and I can see many locals eating here. Prices are amazing. And I must mention, even if it was very busy. Beautiful ladies, very very helpful....
Read moreNo es posible que un establecimiento que se aprovecha de uno de los mejores lugares públicos de la ciudad tenga un servicio tan pobre. Es autoservicio. Hay que hacer cola para conseguir consumiciones. Tengas 18 o tengas 90 años. Esta mañana de domingo y después de votar en la urna del Obelisco a favor de la República decidimos tomar en ese precioso lugar (no la cafetería sino los jardines), un aperitivo. Nos obsequiaron con unas croquetas que dejan mucho que desear, aunque se pudieron comer con cierto esfuerzo. Por 4 consumiciones se pagaron algo más de 10 euros, muy caro para ser un lugar que se come parte de un precioso jardín para beneficio del que le cedieron tan jugoso lugar. No voy a opinar si es recomendable o no visitar esta cafetería. Yo a lo mejor vuelvo si no encuentro mesa en el resto de las cafeterías...
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