Llevaba años acudiendo a este café, incluso desde antes del actual gerente, cuando se llamaba Café del Instituto. Ahora el servicio funciona regular, en parte por escasez de camareros y en parte porque algunos/as son poco profesionales. Ejemplo: pedir un vaso de agua después del café y que un camarero te diga amablemente "sí, como no", mientras agarra el vaso con los dedos en el borde, donde uno va a colocar los labios. Otra camarera latina que lleva poco tiempo, siempre con cara seria, que parece que le debes dinero o algo. Empatizando con un personal a veces muy atareado, siempre recogía mis tazas o vasos y los llevaba directo a la barra. Desde hace poco tiempo tienen contratada otra camarera latina, diferente de la anterior. Estuvo un par de semanas trabajando con un cólico renal, quejándose de dolores. Le insistí en que así no podía trabajar, que pidiera la baja. Pero nunca la pidió, según ella para no perjudicar a sus compañeros. Pero luego, estando sólo ella y otra persona, se metía en la cocina a sentarse del dolor, dejando solo/a a su compañero/a, que lógicamente no daba abasto a la barra, las mesas de dentro y la terraza. Pues por más que intenté convencerla y por más que le expliqué que era por su bien y que ésa no era forma de trabajar, no hubo forma. Bien, pues esa misma camarera estaba un día después de comer con la única compañera asturiana atendiendo fuera. Estaba intentando trabajar un rato con el ordenador y sonaba una música latina horrible y machacona, chiquipún, chiquipún, chiquipún. Terminaba una canción y seguía otra y otra con la misma base rítmica. Le pido si por favor puede poner otra cosa, jazz o algo tranquilo para la hora. Que por cierto, éramos solo otro cliente y yo. Y lo peor no fue sólo la respuesta de la del cólico, sino el tono airado: "¡aaaah, no, que ésta es la música que me gusta a mí!". Le respondí esto: "oye, perdona, en tu país no sé cómo será, pero aquí la música se pone para complacer a los clientes, no a los empleados". No hizo ni el más mínimo caso y siguió con lo mismo, así que pagué y me fui, diciendo a su compañera que no pensaba volver más. A ese señor gerente, que es español, o nadie se lo hizo ver o le importa un pito la situación, pero con cosas como éstas se echa a pique un negocio. Yo no pienso volver hasta que cambie la concesión o...
Read moreNo volvería ni lo recomendaría. Nos dijeron que no había problema en preparar un pincho de tortilla sin pan, puesto que había una persona celíaca en la mesa. Al entrar para pedir otro café me percaté de que la intención del camarero era coger un pincho ya preparado y quitar el pan, sin tener en cuenta la contaminación cruzada. Le comenté que si podía hacer otro y me dijo que sólo es posible comer pinchos que ya están hechos. Atención muy seca y sin tener en cuenta intolerancias y contaminación cruzada, algo básico hoy en día. La compañera, de muy mala gana, se negó a preparar nada. A veces no entiendo la actitud de algunos trabajadores. Tuvimos que marcharnos al Bariloche, que está justo en frente. Nada que ver la atención que nos dieron...
Read moreLa experiencia en este lugar dejó mucho que desear, principalmente por la actitud de la camarera que nos atendió. Desde el primer momento fue evidente su falta de profesionalismo: malas caras, respuestas cortantes y una actitud completamente antipática. Daba la sensación de que le molestaba tener que atendernos, como si estuviéramos interrumpiendo su día. La atención fue lenta, desganada y sin ningún tipo de amabilidad. Un trato así arruina por completo la visita, por buena que pudiera ser la comida. No volveré y no lo recomiendo. Atención al cliente debería ser una prioridad, y aquí claramente no lo es. Y he de aclarar que soy una clienta frecuente y estas situaciones son...
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