"LOS CAFÉS NO SON PARA NIÑOS"
Nunca se debería poner la nota mínima nota a un establecimiento pero en el mes de septiembre de 2020 pasó algo que nunca debería de haber pasado y me duele mucho poner una valoración negativa.
El 22/09/2020 dos "niñas" de 14 y 15 años fueron a merendar un batido de chocolate. Vieron en el panel informativo el producto "Frozen Oreo" y dijeron este el nuestro, pero al pedirlo vieron en el panel (que iba cambiando de información) "Special Latte Oreo" y al ver el color del líquido y la palabra "Oreo" creyeron que lo que veían era el batido de chocolate que habían visto previamente. Una vez pagados los dos "Special Latte Oreo", al sentarse y realizar el primer sorbo se dieron cuenta de que no era batido de chocolate sino café. Se fueron al mostrador y se lo comentaron al camarero al que le respondió que como ya habían tocado el producto ya no se lo podían cambiar. Las niñas les explicaron que lo que querían era el batido de chocolate y que era lo que creían que habían pedido y fue un error, pero el camarero no accedió a cambiárselo.
Pasados dos días, fuimos a reclamar uno de los padres al local explicando el caso a la camarera allí presente y nunca quisio entrar en razón.
Le preguntamos que como les dijeron a las niñas que no se lo cambiaban loa productos porque los habían tocado, que si en caso contrario, si lo hubiesen guardado para otra ocasión y me respondieron que no, que lo hubiesen tirado, pero si esto pasa, los jefes se lo cobran a los camareros. Comentaron que el camarero que atendió a las niñas era nuevo y que lo hacía todo a "rajatabla".
También trasladamos nuestra malestar por servir bebidas derivadas de café a las niñas (y lo que realmente nos preocupa) ya que no es normal. Nos contestaron que tiene clientela infantil fija que no llegan a los 10 años que consumen bebidas derivadas del café y que les encanta.
Al ver que la inexperiencia de "Atención al cliente" provocada por la juventud de los camareros que nos atendían (la chica con la que hablábamos y otro chico) y que no entraban en razón, les pedí hablar con un encargado o que no diesen una hoja de reclamaciones (que es lo último que queríamos hacer y evitar).
Llamaron a la encargada, de nombre Fernanda y les explicamos el caso a lo que nos respondió que fue un fallo de la niñas y no pensaba a hacer nada al respecto.
¡¡¡Juzguen ustedes mismos, señores clientes!!!
Sólo un último apunte. El viernes, un día después, mi mujer y yo, fuimos a cenar al restaurante Quattros de la Plaça de la Font de Tarragona y nos dejamos aconsejar por el camarero sobre un plato que para el no picaba. Minutos después, le dijimos que para nosotros si picaba y él, haciendo una gran gala de profesionalidad y amabilidad, nos dijo que nos lo iba a cambiar a la que dijimos que no hacía falta. (Tuvieron una gran valoración)
Son dos casos...
Read morePersonal increíblemente grosero, poco acogedor e inútil. Le informé a la señora que atendía la caja que tengo una alergia grave a los lácteos. Le expliqué que no podía tomar leche ni ningún producto lácteo y le pedí que me señalara qué donas no contienen leche. Luego procedí a pedir un café con leche helado de caramelo y leche de avena. Como nunca antes había estado en Dunkin y era empleado de Starbucks, no sabía que el jarabe de caramelo iba a ser más una salsa espesa (como la llovizna de caramelo de Starbucks) que un jarabe líquido. Cuando me dieron mi bebida, le pregunté cortésmente al barista que me atendió en la caja si el jarabe de caramelo contenía leche (como estaba bastante seguro de que así era) y ella respondió sarcásticamente “sí, así es”. Deberías haber preguntado antes de ordenarlo. Ya es tarde”. Me quedé allí en estado de shock mientras ella intentaba despedirme mientras ponía los ojos en blanco y murmuraba en voz baja. Ella procedió a tomar mi bebida, la vertió en el fregadero y le dijo al joven barista que me trajera otra (mientras despotricaba y deliraba como si no le hubiera informado de mi alergia), luego golpeé la nueva bebida frente a mí. Me sorprendió su respuesta grosera, desagradable y poco profesional. No hay absolutamente ninguna excusa para hablar con NADIE de una manera tan horrible, especialmente con un cliente que paga por un error que no cometió. La situación se manejó horriblemente. Como chica de 18 años que ha trabajado en Starbucks durante más de 2 años, NO es así como respondes a un cliente que paga (ni a nadie), especialmente cuando el error no fue suyo. Tan pronto como un cliente le informa que tiene una alergia de cualquier tipo, le explica el riesgo de contaminación cruzada y luego le informa que la bebida/jarabe que solicita contiene el alérgeno y le ofrece un sustituto. Estoy horrorizado por esta interacción. ¡Nunca en mi vida me habían hablado tan horriblemente y nunca dejo malas críticas! Pero esta es, con diferencia, la peor experiencia de cafetería que he encontrado. ¡Y después de todo eso el café ni siquiera sabía bien! ¡Una auténtica broma! No recomiendo esta tienda Dunkin en particular en absoluto. No desperdicies tu dinero. En su lugar, vaya a la agradable cafetería con un personal amable justo al lado. Disculpas por los errores gramaticales, el español no es mi...
Read more¿Tamaño mediano o tamaño timo?
Llego al Dunkin con el antojo encendido y me pido una bebida mediana, pagando con alegría (aunque el precio daba más miedo que una factura de la luz). Mi amiga pide la pequeña. Y cuando nos las sirven… ¡tachán! Las dos iguales. Como si hubieran hecho copia y pega. Ni un mililitro de diferencia, vamos, que si las pones juntas, juegan al espejo.
Le digo a la chica, con todo mi arte y educación: — Perdona, creo que esta no es la mediana. Y me contesta con la simpatía de un lunes por la mañana: — Eso es lo normal.
¿Normal? ¿Normal cobrarme más por lo mismo? Eso no es normal, eso es un timo con topping.
Y como se veía que yo tenía razón (porque las leyes de la física no mienten), me dice con cara de pocos amigos: — Te he puesto lo que toca, pero bueno… te lo lleno.
Vamos, que me rellenó el vaso como quien riega una planta que le cae mal. Y cuando le digo “gracias”, me mira como si le hubiera pedido que me cantara por Rosalía. Ni un “de nada”, ni una sonrisita, ni una mísera mueca. Solo silencio y desprecio, servido con hielo.
Resumen de la experiencia: • Pagas más por una mediana. • Te dan una pequeña con complejo de grande. • Te atienden como si fueras tú el problema. • Y sales del local con menos fe en la humanidad que antes de entrar.
No vuelvo ni aunque me inviten. Bueno sí, si me invitan igual voy… pero con...
Read more