Una vergüenza para el oficio y un insulto para el cliente.
No suelo escribir este tipo de reseñas, pero lo que viví en Churrería & Chocolatería Gardón fue, sin lugar a dudas, una de las experiencias más vergonzosas y humillantes que he tenido, no solo en Pamplona, sino en cualquier parte del mundo. Y he tenido la suerte de recorrer mucho.
Al llegar, la organización ya dejaba mucho que desear: un sistema confuso donde te instigan a pedir con rapidez antes de sentarte en una barra con una disposición en la que casi ni puedes ver el producto antes de hacer el pedido.
Decidí pedir un croissant relleno, sin saber que me esperaba un bloque de masa maltratada y recalentado de manera agresiva en el microondas. La textura, directamente insostenible, gomosa por arriba y dura por abajo. La masa empapada en grasa, y el relleno, que debería haber sido un delicado toque de crema, resultó ser una mezcla empalagosa e industrial que solo servía para esconder la pésima calidad del croissant. Lo que debería haber sido una experiencia gastronómica simple se convirtió en una verdadera burla.
Al ver el despropósito pedí educadamente a la camarera si podrían cambiarlo, ya que no me informaron de que este tipo de croissant se servía caliente, la respuesta no fue, ni mucho menos, comprensiva. En lugar de reconocer el error, la señora, que probablemente sea la dueña, optó por ridiculizarme, sugiriendo que probablemente no sabía lo que era un croissant, y que en otros sitios de la ciudad se servían igual. Un argumento completamente absurdo y completamente falso mas aún cuando habla de lugares que frecuento y donde no es así. He tenido la oportunidad de disfrutar de la repostería de chefs y restaurantes de renombre internacional, como Pierre Hermé, Dominique Ansel, Miquel Guarro, Cedric Grolet y Daniel Boulud, entre otros. Es triste ver cómo alguien con tan poca formación y tan escaso respeto por su oficio intenta darme lecciones de gastronomía.
Lo realmente insultante es que este local, que no tiene ni la más mínima idea de lo que es hacer una buena repostería, pretenda vender un producto de tan baja calidad a un precio de los más altos de la ciudad. Un croissant recalentado en microondas a 5,60 euros es una tomadura de pelo, especialmente cuando se considera el precio de los mejores lugares del mundo, que sí saben lo que están haciendo. ¿Qué se puede esperar de un local que se llama churrería y no sabe hacer churros?
Es una vergüenza que un establecimiento tan mediocre se atreva a hacer pasar por croissants lo que no son más que productos de calidad ínfima, mal elaborados y deficientemente servidos. La dueña, en lugar de ofrecer una disculpa o una solución razonable, se dedica a enmascarar su falta de profesionalismo con toppings innecesarios y cremas artificiales. Pero no nos engañemos: detrás de estos artificios se esconde la inexperiencia y el desprecio por la calidad y su profesión.
Lo más incomprensible es que este local siga operativo, la única razón por la que sigue en pie parece ser su ubicación y el ego inflado por un puñado de reseñas positivas, probablemente escritas por amigos cercanos que no tienen ni el más mínimo criterio gastronómico. Este lugar no tiene nada que ver con lo que uno espera de una pastelería, y mucho menos de una churrería.
Eviten este lugar y busquen alternativas en Pamplona que realmente respeten el arte de la repostería. Nadie merece perder el tiempo y el dinero en un sitio como este, que no tiene ni la más mínima idea de lo que significa hacer buena pastelería.
La arrogancia, cuando está acompañada de una total falta de criterio, no hace más que poner a la persona en evidencia. Y en este caso, esa persona es la propia dueña, que, lejos de aprender de la crítica, se empeña en ridiculizarse aún más como se puede ver en sus respuestas vacías a otras reseñas. Ese es su nivel, incluso inferior si cabe a su calidad...
Read moreEste establecimiento es el peor, con diferencia, de los que he visitado en toda España. No solo por el producto, sino por la prepotencia en el trato recibido. Pedimos, y todo correcto. La chica muy amable. Nos sirvieron 4 chocolates con churros. Sin mencionar que los churros son congelados, con el interior frío, y el exterior chorreando aceite, el chocolate estaba en mal estado. Estaba agrio. No es una percepción propia ni una opinión personal sobre mis gustos. El chocolate estaba ácido. Intomable. Eramos 4 personas y casi vomitamos al probarlo. Pero el problema no esta ahí. Facilmente solucionable. El problema viene cuando se lo hicimos saber al “señor” camarero y nos dice que como nadie se ha quejado,estamos mintiendo. Seguidamente, para evitar el espectáculo que esta persona empezaba a dar delante de nuestros 2 hijos pequeños, decido pedir otra bebida y “soportar” los churros. Mi sorpresa viene cuando me dice que no me sirve café con leche, y grita, en su propio negocio, que le tengo que pagar!! cuando en ningún momento ni por asomo se insinuó lo contrario. (He de aclarar que esta churreria, de menos de 10 m2 y apenas 8-9 mesas, cobra por adelantado antes de servirte. Ahora entiendo el motivo). Se nos ocurrió preguntar a la señora de la mesa contigua si su chocolate estaba en buen estado, por recibir una quinta opinión, y este señor, salió corriendo (literalmente) de detrás de la barra, para PROHIBIRNOS entre gritos, hablar con el resto de clientes 🤷♀️. Ante nuestra sorpresa, fue benevolente y nos dio licencia para hablar con los demás, siempre que no mencionáramos el chocolate. Les reto a ir a una cafetería en Pamplona donde no se pueda hablar con las demás personas 😂😂 No contento con su show inicial, y ante nuestras replicas, rojo de ira, nos dijo que nos pondria nuestro chocolate (en mal estado) para llevar y que saliéramos de su establecimiento, nosotros con nuestros 2 hijos pequeños, y lloviendo a cántaros. A lo que NO accedimos, por lo que decidió amenazarnos con llamar a la policía. Los 2 niños pequeños comenzaron a asustarse con la agresiva actitud de este individuo. Por lo que esta vez, tras pedir la hoja de reclamaciones, decidimos zanjar esta situación e ir a desayunar a un sitio con un mínimo de calidad y decencia. A la salida, la señora con la que se nos prohibió hablar, se acercó a nuestra mesa y nos confirmó que el chocolate estaba en mal estado, y nos pidió disculpas por la vergüenza ajena que le ocasionó este señor. Mi error fue leer las reseñas de este local a posteriori. Es obvio que la antigüedad del negocio de la que presume su dueño, se sustenta en la localización del local y el turismo de una sola visita que lo frecuenta, pues he de reconocer que a primera vista es un lugar bonito y agradable. Hay cientos de churrerías decentes en Pamplona. No caigáis en el error de...
Read moreI recently visited the Churrería & Chocolatería Gardon in Pamplona, and I must say it exceeded my expectations. The churros were simply fantastic, perfectly crispy on the outside and soft on the inside. The star of the show, however, was the chocolate. It had a thicker consistency, making it ideal for dunking the churros or savoring as a drink.
What impressed me the most was the impeccable balance of sweetness in both the churros and the chocolate. It was just the right amount to sweeten my day without overwhelming my palate. I highly recommend this churrería for anyone looking to satisfy their...
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