Cuando Massimo Piganta, el fundador de DelaCrem, abrió su heladería hace casi 15 años en Enric Granados, mi esposa y yo tuvimos el honor de degustar un helado exquisito, único, con la temperatura perfecta, elaborado de forma completamente artesanal y que te proporcionaba felicidad. En aquel entonces sus sabores no eran muchos (pistacho, avellana, vainilla, cacao, limón,…) y la mayoría siguen hoy en día en cualquiera de las dos tiendas (la original de Enric Granados y la del Passeig de Sant Joan a la espera de abrir una tercera próximamente en Muntaner).
Massimo, al principio, estaba él personalmente siriviendo el helado. Evidentemente, con el éxito, tuvo que contratar personal para estas tareas. Este personal, joven y entusiasta, muchas veces estudiantes que combinaban sus estudios con este trabajo, se apoyaban entre ellos y el que acababa de entrar era formado por el resto o por una persona responsable (recordamos con cariño a Alejandra). Nunca hemos encontrado ningún problema en este aspecto, al contrario, todas las generaciones de personal que hemos ido conociendo tenían el sello “DelaCrem” impregnado, siguiendo el protocolo de que el helado, al no ser visto, preguntas y te lo dan a probar (el gusto por encima de la vista),
En los últimos años hemos cambiado nuestro lugar de referencia y pasado de Enric Granados al Passeig de Sant Joan.
El miércoles de esta semana, día 12 de junio, sobre las 16:15, fuimos con la misma ilusión de siempre al Obrador del Passeig de Sant Joan. En el mostrador, atendiendo, estaban dos personas, un chico y una chica.
Lo primero que vimos es que la chica estaba intentando hacer una tarrina de algún encargo (creemos que de medio litro) con las normales dificultades de cuando se empieza. El chico le iba indicando los errores y el normal nerviosismo de la chica era un espectáculo poco agradable. Este es el PRIMER ERROR que cometió el chico: si tienes que enseñar a alguien y le tienes que dar observaciones, no lo hagas delante del público (pondrás más nerviosa aún a la persona que estás enseñando).
Como se iba formando cola y no se estaba despachando, al chico se le ocurre la genial idea de decirle a ella que nos sirva a nosotros mientras él acaba de hacer la tarrina (SEGUNDO ERROR); es una muestra de falta de empatía con el cliente, estás dando a entender que te va a servir una persona inexperta que acabas de recriminar. Cuando ella empieza a servirnos el helado y pone el primer sabor, no lo aprieta (lógico, si me ponen a mí me pasaría esto y cosas mucho peores). Le indico que, por favor, ponga un poco más de helado y lo apriete un poco y ella o hace, en silencio y procurando hacerlo lo mejor posible.
Hasta aquí, si no hubiera sucedido nada más, estamos convencidos de que todo habría quedado en una divertida anécdota, nosotros habríamos disfrutado de nuestro helado y hasta la próxima.
El problema, esta vez muy grave, es que sin mediar motivo alguno (al menos bajo nuestra percepción), el chico nos hace la observación de que al helado hay que dejarle un espacio para el siguiente sabor. Yo le respondo que es verdad pero que sin exagerar y que hay que apretarlo para que te lleves helado y no aire. Le indicamos, además, que somos clientes de hace años, que conocemos al responsable y que hemos visto muchas veces cómo se sirve un helado en DelaCrem. Si el chico hubiera sido listo, no hubiera seguido con los comentarios, se habría quedado callado (o disculpado, aúnque tampoco necesitábamos ninguna disculpa) y tampoco habría pasado nada.
Pero no, él tenía que seguir y nos dice que lo que hemos dicho (el decirle a ella que pusiera un poco más de helado y lo apretara un poco) es una falta de respeto para la chica. Este es el TERCER ERROR y, desgraciadamente, el definitivo.
No pude tolerar semejante comentario, literalmente lo mandé a la… y nos fuimos: sin el mejor helado del mundo y tristes, muy tristes.
Un abrazo Massimo. Que sigan tus éxitos y siempre tendrás nuestro apoyo y soporte y recomendación. Seguro que vas a volver a encontrar la fórmula para que estas situaciones...
Read moreI was actually on my way to the cute coffee place next door when I saw a line of ~5m by this place. Didn’t think much of it. Got my coffee and by the time I got out the line had doubled. I was intrigued and I got in the line as well because I will never miss the chance to eat good ice cream ✨🫠
I waited for ~10 mins or maybe a little more.
They have very funky flavors on top of classic ones. I got one of the day’s specials, white chocolate with passion fruit. Also, Gianduia and coconut. All were great and very creamy.
The menu outside and in store are in Catalan, I had to rush to translate as fast as I can before I got to the counter. The counter has english on the flavor name cards.
The staff was lovely and helpful, also very fast.
It was good to try it out, I will go back if there isn’t a big line...
Read moreWhen I tell you this is the best ice cream I've ever had, I'm not pushing it at all. I had pistachio and chocolate 70% in the small cone - a great portion size. the pistachio tastes so real, it's like they kidnapped pistachios when they were three and then raised them to be ice cream. the chocolate - same story. the cone is not a normal cone. other cones fight you when you eat them, never accepting their fate. This cone has meditations by Markus Aurelius on its night stand. it has amori fati tattooed on its chest. it accepts being eaten gracefully and works with you on the way down and never leaks for a moment before...
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